Nuestro primer destino en Australia era Sidney, la ciudad más conocida de Australia. Es una ciudad muy agradable para pasear y muy tranquila, el ritmo australiano es definitivamente diferente al europeo o americano, entramos de lleno en el Australian way of living. Paseamos por el centro de la ciudad, visitamos el conocidísimo edificio de la Sidney Opera House y el Puente de la Bahía de Sidney, ambos iconos principales de esta ciudad. Paseamos por The Rocks, el barrio más antiguo de la ciudad, el Hyde Parque y el Real Jardín Botánico de Sydney donde se puede ver una gran diversidad de flora y fauna, y por la noche a Puerto Darling con sus bares y restaurantes. Tomamos ferries para ir a Bondi Beach, la famosa playa surfera de Sidney y a Manly beach disfrutando de unas vistas espectaculares de la bahía de la ciudad y para terminar la estancia en la zona cogimos el tren a las Montañas Azules, Patrimonio de la Humanidad, pobladas por eucaliptus y rodeadas de esa particular neblina azulada que le da ese nombre tan evocador.





Volamos desde Ayers Rock a Melbourne con muchas ganas de conocer esta ciudad pero también con cierta melancolía ya que nuestra visita a Australia tiene un fin y no falta mucho para el mismo. Desde Melbourne visitaremos la Ocean Road y Los 12 Apóstoles por lo que queda aun mucha emoción en este viaje aunque estemos en nuestra última semana.

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