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Después de la visita del maravilloso Monasterio de la Transfiguración seguimos nuestra ruta de hoy que comienza con un día lluvioso. Nos dirigimos a la iglesia rupestre de Ivanovo, escavada en las rocas y con un acceso que ahora está preparado para el turismo pero nos preguntamos cómo accederían los feligreses en aquellos viejos tiempos; por lo que vemos el acceso no era apto para personas con vértigo. El caballero de Madara nos parece pequeñito, aun así el conjunto es magnífico y disfrutamos de la subida hasta lo más alto del cortado donde se encuentra una fortaleza. Hay cientos de escaleras, las vistas son muy bonitas y la soledad es total ya que nadie más se anima a hacer esta subida con paraguas. No es difícil, subimos por la roca con ayuda de unas escaleras pero indudablemente el tiempo no acompaña. Nos llenamos de energía según cuenta la leyenda del lugar. Más tarde y antes de nuestra llegada a Varna pasamos por el Bosque Petrificado que visitamos también en exclusiva y que produce inquietantes sensaciones. El lugar es asombroso, rocas erosionadas en caprichosas formas habitando este lugar desolado cuyo suelo está cubierto de arena. Extraño y enigmático lugar que recomendamos no perderse al igual que el resto de las visitas del día.



En esta segunda parte del día seguimos descubriendo maravillas de Bulgaria en nuestro camino a la antigua capital de Bulgaria, Veliko Tarnovo, la primera parte la pudimos ver en el reportaje anterior . Muy cerquita ya de nuestro destino pasamos por Arbanasi, un pequeño pueblo donde se pueden ver viviendas antiguas típicas que pertenecieron a ricos comerciantes otomanos y un conjunto de iglesias que merecen verse, sobre todo la Iglesia de la Natividad que tiene un interior pictórico de los más bellos de Bulgaria. Desde Arbanasi ya se ven preciosas vistas de Veliko Tarnovo con sus casas colgadas y de su magnífica fortaleza Tsaveres. Después de una visita a la fortaleza vamos a nuestro hotel donde la dueña nos avisa de que no debemos perdernos pasear por las románticas calles del centro histórico y de que por suerte esa noche se celebra un espectáculo de luces recreando la historia de la ciudad y de la fortaleza a través de los tiempos y que supera ampliamente nuestras expectativas. A la mañana siguiente fuimos a ver la Iglesia de la Transfiguración abierta por un monje solo para nuestra visita y la de otra pareja de turistas para volver a ser cerrada. Es una de las iglesias con más encanto que vimos en el viaje, encantadora tanto en el exterior como en el interior, situada en un entorno natural que emana espiritualidad y misterio.

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