Mingis, Niños Malditos en Omo Child





El silencio en la sala de recreo del orfanato de Omo Child es sobrecogedor . Unos cuarenta niños pequeños, entre 2 y 9 años tienen sus ojos fijos en la vieja pantalla de televisión donde un vídeo de dibujos animados de Walt Disney intenta provocar risas sin éxito. Apenas nos miran cuando entramos, están muy quietecitos, sin grandes expresiones en sus caras. Hemos hecho algunas fotos de ellos y se las queremos enseñar y algunos se acercan tímidamente permaneciendo en silencio.

Visitamos el resto de las estancias del orfanato, las pequeñas y cuidadas habitaciones de los niños, leemos los mensajes pintados cuidadosamente en algunas paredes que dan al patio y que hablan de los valores por los que se rige la ONG. Queremos hacer una aportación económica a la ONG para ello nos dirigimos a la oficina donde nos encontramos con Lale Labuko, el fundador de Omo Child que nos habla de su historia y motivos que hacen de este lugar una verdadera esperanza para los niños Mingi.



Lale Labuko de 32 años es el director y fundador de la ONG Omo Child , donde alberga niños que corren el riesgo de ser asesinados debido a ciertas creencias tribales. Lale nació en la tribu Karo y a los 9 años de edad su padre en contra de las costumbres de la aldea le envió a un colegio dirigido por misioneros suecos que distaba más de 100km. En este colegio aprendió a escribir en amárico, el inglés y algunas lenguas de tribus vecinas. A los 15 cuando visitaban otro poblado con su familia, vieron a una mujer llorando desconsoladamente mientras dos ancianos agarraban con violencia a un pequeño bebe. Lale asombrado preguntó a su madre que estaba ocurriendo, a lo que su madre le dijo que eran un niño maldito o mingi. En ese instante la madre le confesó a Lale un gran secreto, dos hermanas mayores fueron abandonadas en el bosque al considerarlas mingis, aunque sus padres estaban casados no tenían permiso de tener hijos incumpliendo las reglas tribales.

¿Qué son los niños Mingi?

En algunas tribus del valle del Omo, como los Hamer, Bena o los Karo, si un bebe nace fuera del matrimonio, o si un bebe ha nacido sin el permiso del jefe de la tribu o tiene malformaciones o son gemelos o simplemente le han crecido primero los dientes superiores, estos niños son mingis . El consejo de ancianos de la aldea decide si un niño es mingi o no, siendo su decisión irrevocable.

La anciana tradición indica que un mingi traerá desgracias a la aldea como sequía, hambre o enfermedad a la tribu por lo cual serán asesinados. A los mingis los abandonan en la sabana para que se los coman las hienas o son lanzados al agua para alimentar cocodrilos o son directamente asesinados llenándoles la boca de arena para que no respiren. Tras cientos de años aplicando estas costumbres se creen que miles de niños han sido exterminados.

Lale a través de la fundación está trabajando con el fin de erradicar este infanticidio, para lo que tuvo que ir en contra de algunas de las creencias de su cultura. Lale se reunió con el consejo de ancianos e intentó convencer de que no era necesario matar a los mingi, simplemente con que los dejaran ir de la aldea, la maldición se iría con ellos. El consejo rechazo la propuesta, lo mismo ocurrió con el padre de Lale, pero con el tiempo Lale convenció a su padre que era respetado en la aldea para mediase con el consejo tribal. Finalmente el consejo aceptó que Lale acogiese a los niños mingis a modo de prueba para ver si realmente desaparecía la maldición. Lale ahora ya ha conseguido que los Karo den un paso atrás y no practiquen este exterminio, cosa que todavía no ha ocurrido en los Hamer

En Jinka, Lale dirige dos casas de acogida donde están alojados 37 niños. Estas casas están subvencionadas con diferentes donaciones.

En el año 2015 se estrenó el documental Omo Child: The River and the Bush donde se muestra el trabajo de Lale Labuko y la dura realidad de los niños mingi. Este documental se grabó durante 5 años, a continuación os dejamos el trailer del documental





Mapa de la localizacion de la ONG Omo Child en Jinka





Mural de entrada a la ONG

Diferentes murales pintados en la paredes



Pudimos hablar un rato con Lale Labuko , el artífice y héroe de toda esta historia
Visitamos la ONG y en una sala vemos a todos los niños viendo dibujos animados, silencio sepulcral, no hablan, no rien, apenas parpadean sus ojos fijos en la pequeña televisión

Nos acercamos y comenzamos a sacar fotografías, pero nadie nos hace caso, ellos con los ojos ojos en la televisión





Poco a poco van haciendo caso y KxK comienza a distraer a los niños

Por fin conseguimos la bonita sonrisa de este niño

cada vez mas y niños se acercan

LAs instalaciones de la ONG

Una canasta

Todo bien organizado

Una de las habitaciones de los niños


Camino al hotel vamos muy tristes por conocer la cruda realidad de los niños, pero as su vez estamos alegres por la bueva oportunidad que les ha dado Lale Labuko

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