Ruta de Ladakh a Cachemira

Hoy pasaremos de Ladakh a Cachemira, dejando atrás las zonas montañosas del Himalaya donde nos encontrábamos a gran altitud. Entraremos en valles de paisajes idílicos donde las verdes praderas, campos de flores, caudalosos ríos, fértiles terrazas agrícolas llenas de arroz y azafrán, y frondosos bosques de coníferas se extienden bajo la sombra de los picos nevados del Himalaya.
Salimos a primera hora de Kargil y en la calle principal vimos a varios grupos de hombres esperando algún tipo de transporte para dirigirse a sus puestos de trabajo.

El caudaloso río Drass se unirá en breve con el río Suru, y juntos fluirán hacia Pakistán.

Cada vez vemos más y más militares haciendo diferentes maniobras. Durante nuestra ruta, tuvimos que mostrar nuestros documentos y rellenar formularios en varios controles de carretera. Continuamos el trayecto hacia el paso de Zoji La.

Partimos de Kargil con el cielo lleno de claros y nubes, pero pronto la lluvia comienza a caer. La lluvia y el viento eran cada vez más intensos haciendo que el día se conviertiera en desapacible. Por delante nos esperaba una sinuosa ruta hacia Srinagar en la que debemos superar el puerto de montaña de Zoji La (3.500 m), que en su día fue considerado uno de los más peligrosos del mundo, especialmente en su descenso hacia Cachemira. Hasta hace pocos años, el puerto permanecía cerrado durante más de la mitad del año debido a las intensas nevadas de la zona.
Esta ruta es de vital importancia para la conexión terrestre entre Ladakh y Cachemira por lo que actualmente la carretera ha mejorado considerablemente en comparación con la de hace unos años, algo que hemos podido comprobar en fotografías no tan antiguas. A día de hoy, el puerto suele permanecer cerrado entre 35 y 70 días al año. No obstante, la situación mejorará en breve ya que se están construyendo dos túneles de 14 y 6,5 km, uno de ellos entre los más altos del mundo.
A la complejidad de la orografía y el mal estado de la carretera, se sumaron las difíciles condiciones meteorológicas, y además los numerosos rebaños de ovejas y cabras que encontramos en el camino complicaban aún más nuestra circulación.


En el paso de montaña de Zoji La, llovía tanto y hacía tanto viento que ni siquiera salimos del coche. Una pena ya que en la cima no se veía absolutamente nada.

Estábamos inmersos en la complicada bajada de Zoji La cuando en dirección contraria ascendía un gigantesco convoy militar que tenía preferencia de paso en cada punto estrecho de la vía, que eran muchos. De repente, la carretera se detuvo y no se permitía la circulación en ningún sentido hasta que pasaran unos enormes vehículos militares. Los minutos pasaban y nadie se movía. Nuestros chóferes se reunieron y en un momento dado, todos se montaron a la vez. Retrocedieron hasta la herradura anterior para tomar un camino vertiginoso de piedra que lleva directamente al valle, un trayecto muy estrecho donde solo tenía cabida un coche. Creemos que es un antiguo camino que se utiliza como emergencia. Este camino se llama Bajiri Nala.
Lo curioso fue que nada más adentrarnos en el atajo, nuestro chófer comenzó a grabar el descenso con el móvil; para él también era algo inusual. La cara de sorpresa de Mar fue impresionante; no dudó un instante en tomar el móvil del chófer para grabar la escena. Así nosotros nos quedamos sin grabación de la bajada, pero KxK, desde la parte de atrás, logró captar algunas tomas de este momento épico.



La bajada fue tan rápida como sorprendente. ¡Gracias a Dios, los dos coches que nos encontramos fueron justo en plena herradura! Al llegar al fondo del valle, vimos numerosas tiendas de campaña pertenecientes a los obreros que trabajan en las carreteras de la zona.

La carretera que lleva al túnel Z-Morh está casi terminada. Es sorprendente pensar que hace solo unos minutos, circulábamos por un camino lleno de cabras. En pocos años será posible viajar cómodamente desde Srinagar hasta Leh, superando sin problemas las complicadas montañas de la zona.

Tras llegar al fondo del valle, a la altura de Sonamarg pasamos por otro control de documentación. La zona está cada vez más militarizada, y Sonamarg será el primer pueblo de Cachemira que pisaremos.

Estábamos deseando hacer una parada para ir al baño y estirar un poco las piernas después de tantos momentos de tensión. En el mismo Sonamarg hay numerosos puestos de alojamiento, comida y tés. Nos sentó de maravilla una infusión de jengibre, limón y miel que nos ayudó a recuperar energías. En este lado del paso de Zoji La ya no llueve y el día se está poniendo precioso. Los verdes paisajes de Cachemira hacen que comencemos a disfrutar un poco más de la jornada.
A la izquierda de la imagen vemos una zona llena de comercios y establecimientos hosteleros, mientras que a la derecha se encuentran varios edificios militares, todos ellos fuertemente vigilados.

Lo que vimos en Sonamarg nos sorprendió. Pensábamos que era un simple pueblo de paso al pie del puerto de Zoji La, entre Ladakh y Cachemira. Sin embargo, la realidad fue distinta: en los kilómetros siguientes descubrimos que estaba preparado para el turismo, especialmente para el turismo interno de India. Gente que busca el fresco del norte para escapar del calor insoportable de otras regiones. Había muchos caballos listos para pasear a los turistas, además de coches eléctricos como los que se ven en los campos de golf. Realmente sorprendente.
Una vez alcanzado el valle, comenzamos a disfrutar del paisaje de Cachemira, donde el color verde de las praderas y los arrozales contrastan con los espectaculares bosques de coníferas. En nuestra ruta hacia Srinagar, circulamos paralelos al río Sind que lleva abundante agua proveniente de las altas montañas nevadas.





Los pastores con sus rebaños de ovejas y cabras se desplazan por el arcén de la carretera principal en busca de mejores pastos, realizando su propia transhumancia.

Camino a Srinagar, a primera hora de la tarde, cruzamos varias localidades donde pudimos ver espectaculares puestos de verduras y frutas provenientes de las fértiles tierras cercanas. Como curiosidad, la inmensa mayoría de las personas que vimos vendiendo y comprando en estos puestos eran hombres, algo muy llamativo.

Curiosa casa

Al llegar a Srinagar, lo primero que nos recibe es el lago Dal y las curiosas barcas llamadas shikaras, sobre las que profundizaremos en nuestro próximo artículo. Tomamos una shikara que nos llevará a nuestro hotel flotante. Después de descansar, comenzaremos a explorar un poco de Srinagar.


Desde que pasamos el control de Sonamarg, la presencia militar y policial en la carretera ha sido abrumadora; cada kilómetro encontramos tres o cuatro militares armados y puestos de ametralladoras. Sin embargo, la situación alcanza niveles insospechados en Srinagar, la capital de verano de Cachemira. Además de los numerosos soldados armados, vemos muchos vehículos blindados y tanques, dando la impresión de estar en una zona de guerra. En el área alrededor del lago Dal, y especialmente en los embarcaderos de las shikaras, la presencia militar es aún más evidente con un soldado armado cada 100 metros.
¿Por qué hay tanta presencia militar en esta zona?

Conflicto de Cachemira
Durante nuestra ruta por el norte de Ladakh, pudimos observar la notable militarización de la región, especialmente en la parte oriental debido a la proximidad con uno de sus grandes adversarios, China. A medida que nos acercábamos a Cachemira, la presencia militar se intensificaba aún más y al entrar en la región fue evidente que toda el área está fuertemente militarizada. La presencia del ejército en Cachemira tiene como objetivo defender a India de posibles ataques por parte de Pakistán, además de mantener bajo control a una gran parte de la población cachemir, que busca la independencia. Este conflicto tiene sus raíces en varias décadas de tensiones históricas.
El conflicto de Cachemira es una disputa territorial entre India y Pakistán que comenzó en 1947, tras la independencia de ambos países del Imperio Británico. Antes de la partición, la región de Jammu y Cachemira tenía una población compuesta en un 76% por musulmanes y en un 20% por hindúes, entre los que se encontraba el marajá Hari Singh, quien gobernaba el principado. El marajá deseaba mantener la independencia de la región en lugar de unirse a India o Pakistán. Sin embargo, en medio de la incertidumbre, los pastunes respaldados por el recién creado gobierno de Pakistán intentaron tomar Cachemira por la fuerza, lo que desató la primera guerra indo-pakistaní.
Aunque los invasores fueron expulsados del valle de Cachemira, Pakistán mantuvo el control de Baltistán, Muzaffarabad y las principales rutas de acceso al valle. Así, Cachemira quedó dividida en dos partes: una controlada por Pakistán y la otra por India. Desde la guerra de 1947, India y Pakistán han entrado en conflicto en otras tres ocasiones, en 1965, 1971 y 1998, lo que ha intensificado aún más la militarización de la zona.

Super bueno informacion
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Gracias
Dev Kapoor
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