Que ver en Mojácar en un día

Mojácar es uno de esos lugares que enamoran a primera vista. Situado en lo alto de una colina, entre la Sierra Cabrera y el Mar Mediterráneo, este hermoso pueblo blanco de Almería destaca por sus casas encaladas, sus calles estrechas y el encanto de su herencia andalusí. Pasear por su casco histórico es perderse entre rincones llenos de flores, pequeñas plazas con encanto y miradores desde los que se contemplan unas vistas espectaculares de la costa. Su mezcla de historia, tradición y belleza natural convierte a Mojácar en un destino imprescindible para quienes buscan descubrir uno de los pueblos más bonitos de Andalucía.
Pero Mojácar no solo se vive en las alturas. A pocos minutos del casco histórico, la localidad desciende hacia el mar y muestra su cara más mediterránea en la zona de playa. Aquí, varios kilómetros de costa se extienden junto a un animado paseo marítimo repleto de terrazas, restaurantes y chiringuitos. Mojácar Playa es el lugar perfecto para relajarse junto al mar, disfrutar de un baño, pasear al atardecer o simplemente dejarse llevar por el ambiente tranquilo y luminoso que define a este rincón de la costa almeriense.
Indice del artículo
- 1 Donde aparcar en Mojácar
- 2 Recorriendo el casco antiguo de Mojácar
- 2.1 ¿Walt Disney nació en Mojácar?
- 2.2 Caminar por las estrechas calles
- 2.3 Museo “Casa de la Canana”
- 2.4 Plaza del Parterre
- 2.5 Iglesia de Santa María
- 2.6 Plaza del Ayuntamiento de Mojácar
- 2.7 Puerta de la Ciudad y Barrio del Arrabal
- 2.8 Mirador del Castillo de Mojácar
- 2.9 Plaza Nueva de Mójacar
- 2.10 Fuente Mora
- 3 Recorriendo las playas de Mojácar
Donde aparcar en Mojácar
La mejor forma de comenzar la visita a Mojácar Pueblo es dejando el coche en el Aparcamiento Municipal Rey Alabez, un parking amplio y gratuito situado en la parte baja. Su gran ventaja es la cercanía al ascensor que conecta directamente con el casco histórico, lo que permite acceder cómodamente a la parte alta del pueblo sin tener que afrontar las pronunciadas cuestas que caracterizan sus calles. Nosotros decidimos ascender por sus calles.
Recorriendo el casco antiguo de Mojácar
Sin prisas, empezamos a pasear por las estrechas calles de este precioso pueblo, dejándonos sorprender por el laberinto de callejuelas blancas, plazas con encanto y pequeños detalles que hacen de Mojácar un lugar único.
¿Walt Disney nació en Mojácar?
Desde el mismo aparcamiento vimos un mural (ya sabéis que nos encantan) que nos llamó mucho la atención con un mensaje: “Posiblemente… Walt Disney nació en Mojácar”.
No sabíamos nada de esa supuesta relación entre Walt Disney y Mojácar, así que nos picó la curiosidad. Se trata de una leyenda local que dice que Disney podría haber nacido aquí con el nombre de José Guirao Zamora, hijo de una mujer del pueblo que emigró a Estados Unidos. Pero no hay ninguna prueba de que esto sea cierto.
¿Qué resulta más creíble: que Walt Disney fuera criogenizado tras su muerte o que hubiera nacido en Mojácar? Nosotros creemos que ambas historias pertenecen más al terreno de la leyenda que al de la realidad.

Caminar por las estrechas calles



Museo “Casa de la Canana”
La visita recorre varias estancias distribuidas en dos plantas, con habitaciones recreadas con mucho detalle, una antigua cocina, espacios de convivencia y hasta zonas donde se muestra la vida más rural, como los corrales de animales en la parte inferior. Todo está pensado para que el visitante no solo observe, sino que “entre” en esa forma de vida del pasado.

Plaza del Parterre
Seguimos subiendo por la Calle de Enmedio hasta llegar a la Plaza del Parterre, que se encuentra muy cerca de la Iglesia de Santa María, uno de los puntos más emblemáticos del pueblo de Mojácar. Se trata de una pequeña plaza ajardinada, con bancos, sombra y vegetación, que rompe con el blanco intenso de las calles encaladas y ofrece un espacio más fresco y tranquilo.
Este entorno tiene además un gran valor histórico, ya que en época andalusí esta zona estuvo vinculada a un antiguo cementerio de origen musulmán, del que aún se conservan referencias en la memoria histórica del lugar. Es un detalle que ayuda a entender la profunda huella que dejó el pasado árabe en la configuración del casco antiguo.

Iglesia de Santa María
Sobre la Plaza del Parterre nos encontramos con la Iglesia de Santa María de Mojácar. Fue construida en el siglo XVI sobre los restos de una antigua mezquita, algo muy habitual tras la Reconquista, lo que le da un valor histórico añadido y refleja la superposición de culturas que ha marcado la historia del pueblo.
El edificio, de aspecto sobrio y robusto, destaca por su carácter más defensivo que ornamental, con muros de piedra maciza que recuerdan que también cumplía una función de refugio para la población en épocas de conflicto. Desde su entorno, además, se entiende perfectamente la posición estratégica que ocupa en la parte alta del casco antiguo, dominando el conjunto de calles blancas y empinadas que caracterizan Mojácar.

Plaza del Ayuntamiento de Mojácar
A pocos pasos aparece la Plaza del Ayuntamiento, presidida por un enorme ficus que se ha convertido en uno de los símbolos del centro histórico. Este árbol, traído por un emigrante desde las Américas a finales del siglo XIX, ha crecido con el paso del tiempo hasta alcanzar unas dimensiones impresionantes, dominando por completo la plaza. Nos sorprendió su gran tamaño e imaginábamos lo agradable que debe ser refugiarse bajo su sombra en los calurosos días del verano almeriense.

Alrededor del árbol, el suelo está decorado con mosaicos del símbolo del Indalo, emblema de buena suerte muy ligado a la identidad de Almería. Representa una figura humana sosteniendo un arco sobre su cabeza, y su origen se remonta a pinturas rupestres prehistóricas encontradas en la cueva de los Letreros, en Vélez-Blanco. Con el tiempo, este símbolo ancestral se ha convertido en un amuleto de buena suerte, protección y armonía, muy presente en puertas, fachadas, souvenirs y rincones del casco antiguo de Mojácar.

Puerta de la Ciudad y Barrio del Arrabal
Cerca del Ayuntamiento encontramos la Puerta de la Ciudad, uno de los accesos más simbólicos al casco antiguo de Mojácar, construida en el siglo XV y recuerdo de su pasado como enclave defensivo en lo alto de la sierra. Este antiguo arco, que daba entrada al recinto amurallado, conserva todavía ese aire de frontera entre dos mundos: el pueblo histórico encalado y el paisaje más abierto del valle.

Al cruzar la puerta nos encontramos con la Casa del Torreón, una antigua construcción que data del siglo XVII y que habría funcionado como punto de control o peaje, donde se regulaba el acceso a la zona amurallada y se gestionaba la entrada al interior del recinto. Si continuamos calle abajo se accede al Barrio del Arrabal, la zona más antigua del asentamiento medieval, donde vivían artesanos y vecinos fuera del núcleo más fortificado. Este espacio fue también un antiguo barrio judío, testigo de la convivencia de distintas comunidades que habitaron Mojácar a lo largo de los siglos.

Mirador del Castillo de Mojácar
Poco a poco fuimos ascendiendo hasta la parte alta del casco antiguo de Mojácar, con la idea de llegar al castillo, pero para nuestra sorpresa allí no había un castillo como tal. Apenas se conservan algunos restos, y en el momento de la visita la zona se encontraba en obras, por lo que no pudimos ver prácticamente nada de ese antiguo enclave defensivo.
Sin embargo, la recompensa está en el propio lugar: las vistas. Desde la parte más alta se abre una panorámica espectacular del llamado Valle de las Pirámides, con sus curiosas formaciones en el paisaje, el azul del Mar Mediterráneo en el horizonte y las montañas que rodean todo el municipio.

Plaza Nueva de Mójacar
Desde lo alto del pueblo comenzamos a descender hasta la Plaza Nueva, el auténtico corazón de Mojácar y uno de los rincones más emblemáticos de su casco histórico. Más que una plaza, es un mirador privilegiado que ofrece una panorámica espectacular del Valle de las Pirámides, con el valle extendiéndose hasta encontrarse con el Mediterráneo y las montañas que rodean el municipio.
Además de sus vistas, la Plaza Nueva es también uno de los mejores lugares para disfrutar de la restauración y el tapeo en Mojácar pueblo. Las terrazas se reparten alrededor del mirador, creando un ambiente agradable, perfecto para hacer una pausa y disfrutar del entorno sin prisas, cosa que hicimos.
Nos llamó especialmente la atención una tienda de artesanía llamada La Ermita. El nombre no es casual, ya que antiguamente este edificio fue la Ermita de Nuestra Señora de los Dolores, construida en el siglo XVI sobre la antigua mezquita mora.
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Fuente Mora
Antes de abandonar Mojácar pueblo nos acercamos a la Fuente Mora, también conocida como la Fuente de los 13 Caños, uno de los lugares con más historia y simbolismo del municipio. De sus caños brota una deliciosa agua de manantial, fresca y muy apreciada, que durante siglos ha sido fundamental para la vida en el pueblo.
La importancia de la fuente se remonta a siglos atrás, ya que ya aparecía mencionada en antiguos escritos árabes, lo que demuestra su relevancia desde época andalusí. Como bien indica la placa situada sobre la propia fuente, en 1488 “en este sitio tuvo lugar la entrevista para la entrega del pueblo entre Garcilaso, enviado de los Reyes Católicos, y Alavez, último alcalde moro de esta ciudad”.

Recorriendo las playas de Mojácar
Tras visitar el casco histórico, retomamos el coche y bajamos hacia la costa, donde Mojácar muestra una faceta completamente distinta. Al ser fin de año encontramos bastante sitio para aparcar, aunque en verano la situación cambia mucho y puede resultar más complicado, ya que la zona de playa recibe a muchísimos visitantes.
Toda la franja litoral de Mojácar supera los 17 kilómetros de costa, por lo que es el complemento perfecto para completar la experiencia de Mojácar en un día. Visitamos algunas de las playas más conocidas. La Playa de la Marina de la Torre nos pareció perfecta para comenzar, con su amplio arenal, el paseo marítimo y el entorno del antiguo palacio y el campo de golf, uno de los rincones más cuidados de la costa mojacarense.
Después nos acercamos a la Playa Piedra de Villazar, una de las más populares por su ubicación junto a la zona comercial y por la gran roca que le da nombre, un elemento muy reconocible del litoral de Mojácar. Más adelante llegamos a la Playa Cueva del Lobo, otra de las más famosas, ideal para pasear junto al mar y disfrutar de un ambiente más animado, con paseo marítimo y todos los servicios.

Vamos a seguir la costa de Mojácar para visitar dos lugares mas
Torre del Pirulico
Al sur de Mojácar se encuentra la Torre del Pirulico o torre del Peñón, una antigua atalaya nazarí construida entre los siglos XII y XIV para vigilar la costa frente a posibles ataques. Situada sobre un peñón junto al mar, conserva su forma original y un paso abierto en su base, y formaba parte del sistema defensivo del litoral. Hoy es un mirador espectacular, con vistas al Mediterráneo y a los acantilados de la zona, convirtiéndose en uno de los rincones más fotogénicos y sorprendentes de Mojácar.

Castillo de Macenas
A poco mas de 1.5 kilometros al norte del pirulico nos encontarmos con el Castillo de Macenas Fue construido a finales del siglo XVIII como parte del sistema defensivo costero, con la función de vigilar el mar y proteger la zona de los ataques de piratas berberiscos. De planta cuadrada y estructura maciza, está realizado en mampostería y conserva el carácter austero típico de este tipo de fortificaciones militares.

Mojácar merece mucho más que un día, pero incluso en unas horas ofrece una experiencia completa e inolvidable. El contraste entre su casco antiguo, blanco y lleno de historia, miradores y leyendas, y su costa abierta al Mediterráneo, con playas luminosas y tranquilas, resume a la perfección su esencia.
