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Semuc Champey: uno de los lugares más bonitos de Guatemala

Donde el río se esconde bajo las piedras

Semuc Champey, «donde el río se esconde bajo las piedras», en idioma maya q’ek’chi, es uno de los lugares más espectaculares de Guatemala. En mitad de un frondoso bosque tropical fluye el río Cahabón y en las cercanías de Lanquín ocurre un fenómeno natural increíble. El río Cahabón tiene un fuerte caudal, pero de repente se introduce en una cavidad en la roca caliza, apareciendo 300 metros más abajo.

Un corto video donde se ve como desaparece el río Cahabón en el sumidero

En la superficie, se mantienen unas pequeñas pozas escalonadas que se alimentan de agua de diferentes riachuelos. La profundidad de estas pozas oscila entre 1 y 3 metros. La peculiaridad de las mismas es su color turquesa, que en cierta medida nos recuerda a Urederra. El color y tono de estas pozas van variando en diferentes épocas del año, dependiendo del caudal, las lluvias y el sol que ilumina el entorno.

El color turquesa o jade es debido a que las aguas del río Cahabón son ricas en carbonato cálcico que, al calentarse, desprende cristales que se adhieren en los microorganismos que viven en las pozas.

En la siguiente imagen se observa perfectamente el fenómeno. En la parte de arriba el río lleva un color marrón, pero de repente cambia a un color turquesa.  En ese punto, la mayor parte del caudal de río fluye por un túnel subterráneo que aparece en la superficie a modo de cascada en la foto inferior. Más adelante el rio vuelve a tomar el tono marrón.

Oficialmente estas pozas no se descubrieron hasta 1950, cuando un vecino de la zona tuvo un accidente pescando en el río y al ir al rescate se encontraron con las pozas. De inmediato, las autoridades municipales dieron parte del hallazgo al gobierno departamental. En 1999 Semuc Champey fue declarado Monumento Natural de Guatemala.

Como llegar a Semuc Champey

El acceso hasta Semuc Champey no es nada nada fácil. Se encuentra en el municipio de Lanquín, perteneciente al estado de Alto Veracruz, en el corazón de Guatemala. Es un destino muy atrayente al viajero que acude a Guatemala, por lo que combina su ruta desde Antigua, Altitán o Coban para seguir hacia el Tikal o río Dulce y hacia la zona de Garifuna.  

Nosotros veníamos desde Nebaj hacia Lanquín. El trayecto discurre por un terreno sinuoso con muchas curvas y todo el tiempo subiendo y bajando puertos. Es un día largo de conexión con casi 200 kilómetros, aunque en Guatemala los trayectos no se miden en kilómetros sino en horas. El viaje duró más de 8 horas, incluida la parada para comer. Partiendo desde Antigua el trayecto suele durar más de 10 horas.

Carretera sinuosa sin asfaltar donde circulan vehículos de gran tonelaje.

Una vez llegados a Lanquín nos alojamos tranquilamente en el hotel para descansar del duro traslado, no hay mucho que hacer en la zona. Semuc Champey está situado a 12 kilómetros al sur de Lanquín y solo se puede acceder en todoterreno. Nosotros ya teníamos concertado una pick-up para el traslado, en los hoteles de Lanquín se puede y deben reservar estos vehículos con antelación. Desde la plaza de Lanquín parten los 4×4 que acuden a Semuc Champey. Se puede negociar allí mismo el transporte hasta las pozas.

Nos esperan 12 kilómetros entretenidos. Más entretenida fué la vuelta bajo una fuerte llovizna.

Recorriendo Semuc Champey

Una pick-up nos esperaba a primera hora en el hotel para dirigirnos a Semuc Champey. Nos esperan entretenidos kilómetros por una pista que se adentra en la selva con un recorrido realmente espectacular. En los últimos kilómetros en pick-up vemos el río Cahabón que cruza la espesa selva.

Nos dirigimos a la entrada y enfrente encontramos diferentes puestos de comida local. Dentro del recinto no hay puestos de comida ni bares.

La entrada para los extranjeros de 50 Qz y de 30 Qz para los locales

Panel informativo a la entrada de Semuc Champey

A continuación unas cuantas recomendaciones para visitar Semuc Champey

Wondertips

– Llevar calzado cómodo, que esté bien cerrado y con buena adherencia.

– No olvidarse de hidratarse, hace muchísima humedad. Además, no hay donde comprar bebidas.

– Llevar comida si se van a pasar unas cuantas horas en las pozas.

– Se puede bañar en las pozas. Llevar bañador y calzado de agua, ya que resbala muchísimo.

– No pueden faltar ni repelente ni protector solar.

– Madrugar, intentar entrar a primera hora puesto que hace menos calor y hay menos gente.

– Alcanzar el mirador no es difícil, aunque la forma física no ayude, pero las vistas de las pozas son increíbles.

– Se suda muchísimo, se recomienda llevar camiseta de recambio para después del baño.

– Hay taquillas para poder dejar las pertenencias pero no candados. Si disponemos de uno nos vendrá muy bien.

La ruta es corta, ni siquiera llega a los 2 kilómetros todo el recorrido. A los 400 metros hay un cruce hacia la izquierda que lleva al mirador y siguiendo recto se llega a las pozas. Recomendamos que se suba al mirador antes. La subida es empinada y en tramos es resbaladizo, pero merece mucho la pena la ascensión, además es solo media hora de subida. Encontraremos pasarelas de maderas, escalones, pasos con cuerdas, y con un poco de calma se logra el objetivo de llegar al mirador. El descenso se hace por un sendero similar.

Croquis de la ruta

Nada más comenzar la ruta nos informan de que hay obras en Semuc Champey y comprobamos como un trabajador lleva una larga carga a su espalda.

La humedad es extrema y todas las tardes en época de lluvias llueve muchísimo. Si añadimos que en el sendero hay piedras, todo esto hace que el piso sea muy resbaladizo. Pero hay diferentes pasamanos que dan seguridad al visitante

Aunque haya pasarelas de madera y escaleras hay que tomar aire, ya que la humedad y la pendiente no facilitan la marcha.

Escaleras bien construidas, pero la madera está muy humeda y provocaron unos cuantos resbalones

Paneles informativos en la ruta sobre la formación de las rocas calizas y Semuc Champey

Ha costado más de lo esperado, pero el sufrimiento tiene su fruto.

Composición con cuatro fotos para disfrutar de las vistas. Enormes montañas calizas con una selva bien cerrada dan paso al río y a las pozas de Semuc Champey

Desde las alturas jugamos con el zoom para disfrutar del espectáculo natural sin comparación.

El agua sale del túnel subterráneo por este manantial que forma una cascada

En el mismo mirador encontramos este arácnido, ¿una tarántula? La verdad es que daba muchísimo respeto.

Rápidamente, comenzamos el descenso, cada vez vemos a más personas que se dirigen al mirador. La bajada ha costado un poco más de lo esperado también, pero ya no queda nada para el bañito. Últimos metros por la pasarela hacia las pozas.

Estamos ya de nuevo a la altura del río y lo primero que vemos es el sumidero por donde se esconde el agua. El caudal es enorme.

Nos dirigimos rápidamente a los vestuarios para vestirnos el bañador y quitarnos la ropa empapada de sudor. Dejamos nuestras mochilas en la «taquilla» y por la pasarela nos dirigimos a las pozas. Comenzamos a alucinar con el color turquesa el agua.

Algunas fotos para que sigáis disfrutando de la tonalidad de las pozas.

Panorámica de una de las pozas

desliza el cursor para ver la panoramica completa

Las pozas están escalonadas, formándose diferentes pequeñas cascadas entre ellas

El efecto óptico del fondo de cada poza es que estamos en una infinity pool

Cada vez hay más bañistas y más difícil evitarlos en las fotos. Guardamos la cámara y… ¡al agua!

Después de disfrutar de un rico baño, abandonamos las pozas Semuc Campey y comemos algo en el restaurate El Portal, mientras llega la pick-up que nos llevara a Lanquín.

Donde Alojarse

Nosotros nos alojamos en el Hostal Oasis de Lanquin, una perfecta opción para visitar Semuc Champey. Si no se tiene reservado el transporte a Semuc Chapey se puede reservar en el hostal un tour para todo el día. El hostal está situado al lado del río Lanquín.

El alojamiento dispone de piscina y dos bares, pudiendose comer y cenar en el más grande. Algunos huéspedes se alojarán en cabañas

Visitar la cueva de los murciélagos en Lanquín

A solo un kilómetro al oeste de Lanquín se encuentran las cuevas de Lanquín, una visita complementaria a Semuc Champey, ya que al atardecer veremos un fenómeno natural que se repite todos los días del año.

La cueva de Lanquín en las leyendas mayas que narra el libro  Popol Vuh, está considerado como la entrada al Xibalbá, el inframundo.  La zona es un terreno kárstico donde podemos encontrar diferentes cavidades, en la de Lanquín se pueden ver estalactitas y estalagmitas, aunque no ha sido explorada en su totalidad. Este no es el motivo de la visita, puesto que hemos visto centenares de cuevas más espectaculares en otros lugares. Cada día, al anochecer entre las 18:30 y 19:00, miles y miles de murciélagos abandonan la cueva para salir en busca de alimento al exterior. El espectáculo es único y muy recomendable, no hará falta más que adentrarnos unos pocos metros.

Recomendamos que se visite con calzado con buena adherencia, ya que resbala mucho, y tener mucho cuidado, puesto que hay poca luz en la cueva para no distraer a los murciélagos.

Entrada a la gruta de Lanquín

Las fotos y videos en la cueva son propiedad de @nuria_sagarra

Diferentes formaciones de estalactitas y estalagmitas.

Un corto video de la salida de los murciélagos de la cueva de Lanquín.