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Viaje en el Transmongoliano

En la lista Wonderland de posibles viajes está la de realizar la ruta del Transiberiano entre Moscú y Pekín. Cuando consideramos nuestro posible viaje a Mongolía, vimos qué había una posibilidad de hacer un trayecto en el mítico Transmongoliano. No lo dudamos y planteamos el viaje atraídos por esta opción. El tren nocturno 273 conecta todos los días del año la capital Ulan Bator con Erdenet, la segunda ciudad más poblada de Mongolia. El recorrido no es muy largo, pero el viaje tiene una duración de 13 horas que son llevaderas, ya que en su mayoría las realizamos de noche. Son trenes antiguos que tienen su encanto y como primer contacto con Mongolia el trayecto es gratificante, puesto que desde las ventanas del compartimento o pasillo ya podemos disfrutar de los verdes campos de Mongolia.

Historia del Transmongoliano

La historia del ferrocarril es reciente en Mongolia. En 1938, se inauguró un ferrocarril de vía estrecha de 750 mm que unía Ulan Bator con las minas de carbón de Nalaikh. Recientemente, arqueólogos japoneses han encontrados restos de una línea férrea construida por los rusos al este de Mongolia durante la Segunda Guerra Mundial. Los rusos construyeron tres bases militares en el este de Mongolia para defenderse de posibles ataques japoneses que habían invadido Manchuria, el nordeste de China.

Aprovechando una antigua ruta de los caballos y el té, en 1950 se inauguró la línea del Transmongoliano que unía UB con la ciudad rusa de Ulan Ude, donde se enlaza con la línea del Transiberiano. Cinco años más tarde se conectó con China. Desde 1955 ya se podía recorrer en tren desde Moscú a Pekín pasando por Ulan Bator. La línea mongola se construyó con el mismo ancho que la rusa de 1529 mm, pero las líneas chinas tienen una anchura de 1435 mm. El cambio de ancho de los raíles del tren se realiza en la localidad china de Erenhot. Esta operación tiene una duración de tres horas, como bien narra Zigor Aldama en su libro Adiós a Mongolia.

Conducen el convoy al completo hasta un inmenso pabellón en el que los vagones son desenganchados y alineados en dos filas paralelas. Unos gigantescos gatos hidráulicos los levantan…. para retirar todas las ruedas de cada vagón y reemplazarlas por las que usaran en el nuevo trayecto

Zigor Aldama : Adiós a Mongolia

El ferrocarril en Mongolia no está electrificado y actualmente todas las locomotoras son diesel, provenientes de Rusia. Antiguamente estas locomotoras eran de vapor.

Tras la invasión rusa de Ucrania el Transmongoliano no conecta con Rusia, ya que los rusos no disponen de personal para garantizar la seguridad de esta línea.

Viajando de Ulan Bator a Erdenet en el Transmongoliano

Tras haber pasado el día conociendo Ulan Bator, entrada la tarde, nos dirigimos a la estación de trenes para tomar nuestro tren que nos llevará a Erdenet. La estación está cerca de Ganzam Placa, donde vimos el espectáculo de música y bailes, pero el tráfico de UB es caótico y se tarda más de lo esperado. Antes de partir, fuimos a ver el Museo de los Ferrocarriles que está situado en la misma avenida de la estación, con el tráfico para llegar aún peor.

Al final llegamos más justos de lo que pensábamos a la estación. Aparcamos rápidamente en el parking y nos adentramos directamente en el andén sin pasar por el edificio de la estación.

Nada más entrar en el andén, ya vemos un larguísimo tren verde listo para partir en breve. Seguramente sea el nuestro. No hay muchas más opciones en este país. Vemos que en diferentes puertas de los vagones hay personal ferroviario. Nos acercamos para que nos indiquen cuál es nuestro vagón. Estas azafatas no han sido muy simpáticas, nos indican cuál es nuestro vagón y chequean nuestros billetes. Posteriormente, durante el viaje estas azafatas demostrarán, aun más, que la simpatía y el trato con los turistas no son su fuerte.

No teníamos dudas que era nuestro tren y el cartel lateral del vagón claramente lo indica, Ulan Bator – Erdenet. Todavía nos acordamos algo de parvulitos de cirílico de nuestro viaje a Bulgaria y somos capaces transcribir el vocabulario.

Los Wonderland se sienten felices de poder viajar en el Transmongoliano. No es el mítico Transiberiano, pero hace ilusión viajar en este tren

Una vez montados en nuestro vagón, nos adentraremos por un estrecho pasillo y solo nos falta encontrar nuestro compartimento. En la foto se puede ver que los compartimentos son cerrados y privados. Además en los pasillos hay varias sillas plegables, donde podemos estar sentados en un espacio más amplio que en nuestro compartimento. Al final del pasillo hay un recipiente con agua hirviendo que nos vendrá de maravilla para nuestros tés tras la cena y para desayunar a la mañana. Con este agua, los locales se preparan sus sopas de fideos bote tamaño XXL, que sorberán estruendosamente.

Entramos en nuestro compartimento. A priori es más amplio de lo que parece pero tampoco es el Orient Express. Vemos que tenemos dos literas a cada lateral del compartimento.  Para estar más cómodos hemos adquirido las 4 plazas y así el compartimento es para nosotros dos solos.

Sobre nuestras literas encontramos unas bolsitas blancas con el logotipo de UBTZ Ulaanbaatar Railway, la compañía ferroviaria mongola. Estas bolsas contienen sabanas limpias para que usemos en nuestras literas. A la mañana siguiente, las azafatas pasaran por cada compartimento recogiendo las sabanas usadas. Las azafatas ya están «cansadas» de una larga jornada de trabajo y lo mejor que podemos hacer es dejarlas bien dobladas y recogidas, ya que su fiera mirada penetrante parece que nos pueda matar.

A pie de la ventana tenemos una mesita plegable donde podemos dejar nuestras cosas y poder cenar y desayunar. Como son plegables, si las abatimos podemos ganar espacio, pero cuesta muchísimo plegarlas. Al final lo conseguimos.

Tras haber dejado nuestras pertenecías en el vagón, KxK baja al andén para echar un vistazo a la estación, pero solo quedan 2 minutos para que el tren se ponga en marcha. Lo único que ha conseguido es una fotografía de una antigua locomotora de UBTZ, similar a las que vimos en el muso del ferrocarril.

Son las 18:40 y con sorprendente puntualidad mongola, el tren nocturno 273 parte de la estación de UB rumbo a Erdenet.

Pensábamos que el transmongoliano nos llevaría casi directos a Erdenet, pero tenemos nada menos que 22 paradas, ya que el tren para en muchas estaciones pequeñas. Las paradas son cortas, de apenas 2 minutos. Más adelante, sobre las 22:40 en Züüncharaa, la parada es de casi de 20 minutos y muchos locales provistos de comida caliente la venden a los viajeros del país.

Una de las primeras estaciones en la próxima imagen

Nos acomodamos en nuestro compartimento y tras un largo día en UB, descansamos un rato mientras no paramos de mirar por la ventana. Nos encantan las vistas. Nada más dejar UB ya disfrutamos de la estepa mongola. Vemos los mismos paisajes que mostramos cuando fuimos al festival Danshig Naadam

Estamos pegados a la ventana disfrutando de la inmensidad de Mongolia. Es inimaginable la extensión y la poca densidad de este país. Al menos desde el Transmongoliano vamos cruzando pequeñas localidades. Luego por nuestra ruta en carretera no será tan habitual.

Comienzan a caer unas pocas gotas de lluvia, un ligero xirimiri. Queda poco más de  una hora de sol, pero el astro rey ilumina con fuerza. Piensa KxK: Lluvia+Sol= Arco Iris. Inmediatez comenzamos a mirar hacia el lado contrario al que se está poniendo el sol y en menos de 2 minutos comienza asomar un brillante arco iris.

Con un poco de suerte hemos podido sacar varias fotos para luego montar la siguiente panorámica con el arco iris completo. Estamos muy contentos de poder estar viajando en el Transmongoliano y poder disfrutar de este fenómeno natural en mitad de la estepa mongola.

La gran extensión de Mongolia, unida al terreno escarpado en muchas partes del país, dificulta mucho la transmisión de la corriente y la telefonía a lugares remotos. Durante nuestra ruta en ferrocarril y por carretera asfaltada tendremos postes de tendido eléctrico. Estos añadidos artificiales estropean el paisaje al fotógrafo, pero en este caso con el arco iris del fondo, la estampa es bonita para contar al lector como es la red eléctrica mongola.

Encontraremos manadas de caballos por todas las primeras praderas que vemos en esta parte inicial del trayecto.

El convoy del tren 273 con dirección a Erdenet está compuesto de numerosos vagones. Nosotros estamos en la mitad de este largo convoy. Al inicio de la ruta el tren circula por trayectos bastante rectos, pero cuando las vías toman trazado curvilíneo podemos disfrutar de la silueta del Transmongoliano.

Nuestro tren se dirige al arco iris.

Pensábamos que podíamos disfrutar de un bonito atardecer en el Transmongoilano, pero no fue así. Una vez caída la noche y de haber cerrado el compartimento, nos acostamos con nuestras lecturas y al poco rato nos dispusimos a dormir. La litera era un tanto dura y estrecha y el relleno de las almohadas era de grano de algún cereal y muy duras, y eso que viajamos en primera clase. Si a esto le unimos el constante traqueteo del tren, a priori no íbamos a dormir mucho. Pero el cansancio acumulado ayudo a que durmiéramos bien y descansáramos.

En el compartimento había hecho calor por la tarde. A través de las ventanas entraba cierto aire que refrescaba en cierta medida. Según avanzaba la noche, la temperatura bajaba constantemente hasta que tuvimos que hacer uso de la manta. El principal motivo de esta bajada de temperatura era que una de las ventanas del pasillo no se podía cerrar correctamente y por la noche circulaba un aire bastante fresco por el vagón.

Nos acostamos temprano, lo que hizo que también nos despertásemos temprano y pudimos disfrutar del amanecer desde el tren.

Vemos que el paisaje va cambiado durante los muchos kilómetros que atravesamos. Circulamos paralelos a diferentes ríos, algunos más caudalosos que otros. Los ríos con menos caudal van buscando su trayecto serpenteando ya que el desnivel es nulo. También vemos montañas y zonas con bosques, cosa que no habíamos visto hasta ahora en Mongolia.

KxK está disfrutando del nuevo paisaje. Pero la mañana es bastante fresca y si añadimos la gran dificultad para bajar la ventanilla, para no molestar a MdM, toca sacar las siguientes fotografías desde dentro del vagon o salir al pasillo.

Con el rocío matinal y la humedad de los ríos paralelos al tren, se ha creado una ligera niebla baja.

Puntualmente, a las 7.40 llegamos a Erdenet, punto final de nuestro trayecto. En él arden solo hay bulliciosos taxistas en busca de clientes. A nosotros nos esperan los UAZ, sobre los que contaremos más a partir del siguiente reportaje.

Aprovechamos la estación de Erdenet para poder ir al baño y asearnos un poco mejor que en el tren. El Transmongoliano lo encontramos muy limpio, pero el baño era un tanto escaso para tanto viajero y no había apenas agua en el lavabo

La estación de Erdenet es sencilla y fría, apenas 4 carteles informativos y un par de taquillas cerradas. Los carteles indican los horarios de llegada y salida de cada estación y las tablas de precios de cada trayecto y categoría

Llegamos contentos ya que habíamos viajado en el mítico Tranmongoliano, pero aún nos quedaba una larguísima jornada de más de 500 kilómetros por carretera y pistas hasta llegar al lago Khovsgol. Tras finalizar y haciendo balance global del viaje, creemos que un vuelo interno UB Mörön sería la mejor opción para llegar al lago Khovsgol.

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