AsiaMongolia

Dos días alrededor del lago Khovsgol

El lago Khovsgol, perla azul en mongol, tiene 136 km de longitud siendo el segundo más largo de Mongolia, tras el lago Uvs. Tiene una profundidad de 262 m y, según los datos, contiene casi el 2% del agua dulce del planeta. Es el 14º lago mas grande del mundo con agua dulce. Situado al norte de Mongolia al limite con la taiga siberiana, fue formado por la misma falla tectónica que el lago Baikal. En su orilla oeste, está rodeado de las colosales montañas Khoridol Saridag y en todo su contorno con praderas y bosque de pinos, principalmente.

El lago está lleno de peces, principalmente lenoks (familia de los salmonidos) y esturiones. En invierno se alcanzan los -40º C, con lo que estas aguas se congelan, alcanzando una capa de hielo de 1.2 m. Antiguamente se podía conducir por encima del hielo, incluso con camiones, pero hoy en día está prohibido para proteger el lago de la contaminación. Está actualmente declarado como Parque Nacional y protegido. Se cobra una tasa por entrar en la zona.

La costa oeste del lago es la más popular, y es donde llegan muchos turistas nacionales y locales. Nosotros estuvimos en la costa este, donde las panorámicas del lago y las montañas son más bonitas. El problema es el acceso que es por una horrible pista de tierra y en época de lluvias, nuestro caso, con barro. Además, el camino se complicó al encontrarnos con puentes colapsados que nos obligaron cruzar ríos varias veces. En nuestra visita tuvimos la fortuna de encontrarnos con una familia Tsaatan, conocidos como hombres-reno.

Recorriendo las carreteras de Mongola

Tras pasar la noche en el tren Transgoliano llegamos a Erdenet a las 7.40. Erdenet es la segunda ciudad con más habitante de Mongolia y con importante industria y minas de cobre, pero este no es nuestro interés. Desde Erdenet partirá nuestro roadtrip de dos semanas por Mongolia que terminará en Ulan Bator.

En el parking de la estación de Erdenet nos esperan nuestras furgonetas de este viaje, unas viejas furgonetas UAZ-542. Estas furgonetas de origen ruso comenzaron a fabricarse en 1965. También son conocidas como Bukhanka (hogaza de pan). Son muy populares en Mongolia. Muchos de los viajeros recorreremos el pais en este tipo de vehículos ya que son más baratos, pueden circular por cualquier terreno y situación meteorológica gracias a que son 4×4 y, sobre todo, son fáciles de reparar, ya que carecen de cualquier tipo de modernidad Hay que decir que los conductores de estos vehículos son grandes mecánicos. Los UAZ con los que recorreremos el país son bastante antiguos. Actualmente aún siguen fabricándose, pero siendo reflejo de los modelos de los años 70.

Desde Erdenet hasta la localidad más cercana a Lago Khövsgöl hay justo 500 km por carretera asfaltada.  Google Maps nos indica que son 6 horas y 40 minutos. Pero en las carreteras Mongolas el tiempo es impredecible, ya que pueden ocurrir mil contratiempos. En breve haremos la primera parada.

Nos quieren enseñar un Ovoo (montón en mongol). Es un estilo de cairn hecho de piedras o maderas que se sitúan en la parte alta de las montañas. Son lugares de culto. Los conductores paran, lo rodean tres veces en dirección horaria para tener un viaje seguro (creemos que uno de los choferes no dio estas vueltas, por lo que vendría posteriormente) y depositan más piedras. Si los conductores no tienen tiempo para parar, tocan la bocina al pasar al lado. Los ovoos están llenos de cintas de diferentes colores básicos en la cultura, religión y tradición de los mongoles:

Azul: el color del cielo es un símbolo de la eternidad
Verde: el color de la tierra, pero también de la sabiduría
Blanco: como la leche, representa la pureza.
Rojo: el color del fuego, simboliza la prosperidad.
Amarillo: constituye religión y alegría.

En esta larga ruta de 500 km pasaremos por muy pocas localidades. Todas son de un estilo similar, casas bajas con tejados de colores llamativos.

Cuando cambiamos de distrito cruzamos por un arco representativo. Va a ser algo habitual en nuestro viaje, aunque este cambio de distrito sea en una pista de tierra en un puerto de montaña. En un curso de mongol avanzado hemos sido capaces de traducir el texto del arco: Tierra de audaces.

Justo media hora después de salir del Ovoo volvemos a parar. Uno de los UAZ tienen problemas mecánicos, seguramente es porque el chofer no ha dado vueltas al Ovoo. Los otros dos choferes dan la vuelta, para ayudar en la avería. Una de las bujías estaba fallando y al ir a cambiarla se ha llevado la bujía y la rosca que une a la culata el motor. Avería tonta, aunque imposible introducir la bujía en su lugar, pero aquí entra el MacGyver en acción. Usando una lata de cerveza, corta una lámina a la que da forma redonda y con un poco de calor y pegamento forma un casquillo donde asentara la bujía. Milagro, funciona. Ha sido hora y media de parada.

Recorreremos varios kilómetros y paramos a comer, ya va siendo hora. Este apaño es momentáneo y no dura muchos kilómetros. Vuelve a intentarlo otra vez con la lata de cerveza, pero el apaño dura unos pocos kilómetros. Toca buscar otra solución. Aprovechando el casquillo de las bombillas del intermitente, las utiliza para las bujías. Es una solución válida, pero cuando llevamos unos cuantos kilómetros, vuelve a fallar. Rompen otra bombilla, todas ellas quitadas del coche y vuelve a funcionar, pero cada vez el apaño dura menos. Todavía quedan 130 kilómetros por carretera y 45 más por pistas y ya es muy tarde. Los pasajeros del vehículo averiado montan en los dos otros UAZ. El chofer llegó al lago Khövsgöl 30 horas más tarde que nosotros, pero con los problemas de bujías solucionados. En días posteriores ya llegarían más incidencias y más graves, pero no vamos a hacer spoilers.

Durante nuestra primera parada de avería vimos varios grandes rebaños de ovejas y cabras que cruzaban tranquilamente la carretera. Los pastores acompañan al ganado en moto.

También en esta parada podremos ver de cerca, por primera vez a los yaks

Nuestra segunda parada es en un puente sobre el río Salengá. Este rio tiene más de 1000 km de longitud y desemboca en el lago siberiano Baikal.

Tras 14 horas de tortuoso viaje llegamos a nuestro campamento, en el lago Khövsgöl. Hace bastante fresco ya que estamos en la parte más septentrional de Mongolia, siendo Siberia el territorio al otro lado del lago. Nos acomodamos en nuestro ger y cenamos algo que nos han dejado preparado en el restaurante del campamento. Tras una rápida cena nos acostamos sin antes avivar el fuego de la chimenea que nos han encendido en nuestro ger. Error de novatos, si no se aviva se apaga pronto y se enfría rápido.

Trekking alrededor del lago Khövsgöl

A los pocos minutos de encender la chimenea se nota el calor en el interior del ger. Esta madera de pino arde rápidamente y al rato nos sobra un poco de ropa. Nos acostamos pronto y a medida que la madera se va consumiendo hace más frio. Nos despertamos temprano, antes de que suene el despertador y el ambiente dentro del ger es frio y húmedo, permanecemos dentro de la cama calentitos.

De repente comienza a diluviar y vemos que entra algo de agua por la parte superior del ger, que esta instalado en un plano en caída. A los pocos minutos es un rio el que cruza por dentro de nuestro ger. Después del susto inicial, nos aseguramos de que nuestras pertenencias no se mojen y de que el agua salga por la parte baja del ger. Son momentos tensos pero después de la tormenta viene la calma. Ya no tenemos problemas con el agua de nuestro ger. 

Nos levantamos para asearnos y desayunar y al rato el personal del campamento nos encenderá nuestra chimenea. Salimos y vemos que nuestro campamento está situado en la misma orilla del lago Khövsgöl. La víspera no pudimos ver nada.

Gran sorpresa: alrededor de nuestro ger hay muchos Edelweiss, una planta protegida con seria amenaza de extinción en España. En cambio, en Mongolia veremos muchas.

Tras el desayuno comenzamos un breve trekking por la orilla del lago Khövsgöl. Afortunadamente ha parado de llover pero las nubes no nos dejan disfrutar del entorno.

El trekking es sencillo, sin mucho desnivel, por un precioso bosque de coníferas y con el aliciente de que caminamos paralelos a lago.

Pero de repente todo se complica. Comienza a diluviar, el camino no es tan claro ya que hay muchos arboles caídos y la senda se pierde. Según van pasando los minutos cada vez llueve más y nos encontramos con tramos inundados con varios centímetros de agua. No hay más opción que atravesarlos y confiar en nuestras zapatillas de Goretex.

No para de llover y hay algo de niebla. El ambiente es frio pero vamos a gusto por el bosque

Ahora la ruta circula por el limite del lago, una pena que el tiempo no acompañe

Pasados unos kilómetros vemos un tipi típico de los indios de Norteamérica, pero pertenece a la etnia Tsaatan, unos nómadas que cuidan renos.

Llegamos empapados al campamento Tsaatan. El Goretex ha hecho su trabajo, pero era tal la cantidad de agua que había que los pies, al igual que el resto del cuerpo, están mojados. Dentro del tipi nos encontramos con cinco niños alrededor del fuego. Nos acogen y nos permiten secar algo nuestra ropa. Nos sorprendieron dos cosas, que los cinco niños tuviesen rasgos bien diferenciados y lo poco que hablaban entre ellos, además eran frases muy cortas.

La niña pequeña era muy guapa y extrovertida. Enseguida comenzó a jugar con nosotros y nos ofrecía bailes. Poco futuro como nómada le vemos a esta simpática niña.

El interior del tipi es muy muy básico, un poco de fuego y pocos enseres. Creemos que en el tipi más alejado tendrían más utensilios. Fuera del tipi tenían una placa solar que recarga una antigua batería de coche. Dentro del tipi solo vimos una bombilla y un antiguo móvil para usar la carga de la batería.

Los Tsaatan son una pequeña etnia de apenas 250 miembros que habita en la estepa mongola, al límite con Siberia. Se caracterizan por la cría de renos.  Son también nómadas y se desplazan en busca de musgo para alimentar a sus renos. Los Tsatan son cazadores y se alimentan de conejos, zorros y lobos. El consumo de carne de reno está prohibido, pero tambien es parte de su dieta. No cazan solo por alimentarse, sino que es parte de su cultura. Tras la caza, realizan rituales chamánicos para agradecer y pedir perdón a la Madre Tierra. Los Tsaatan comercian con los cuernos de los renos y emplean las pieles para fabricar calzado o sus tipis.

También son unos deforestadores natos, ya que para calentar sus tipis en el gélido invierno utilizan la madera de los árboles que talan masivamente y no replantan ningún árbol.

En época veraniega, algunos miembros de la etnia Tsaatan se acercan hasta el lago Khövsgöl para obtener más leña, aprovechar las temperaturas más cálidas y comerciar con los turistas. Esta familia vendía llaveros hechos con los huesos de los renos.

Delante del segundo tipi tienen a un reno atado

Al cabo de pocos minutos llegan más renos.

Cuando nos marchábamos llegó la madre de la familia con el reno más grande

Después de estar un buen rato con la familia Tsaatan y haber entrado en calor, regresamos a nuestro campamento un tanto pensativos. ¡Qué dura es la vida de los nómadas! Más aún la de los Tsaatan que están más limitados de movimientos y parecen tener menos bienes.

Paseo para contactar con los primeros gers de los nómadas

Por la tarde el tiempo mejora y el sol asoma. Es buena oportunidad para recorrer el lago por la orilla este, en dirección sur. Nuestro ger está en primera línea de lago

Tras comer, estuvimos un ratito en nuestro ger tranquilamente leyendo cuando desde el exterior oíamos un ruido que no identificábamos. Teníamos visita de una ardilla que estaba jugando al lado de nuestro ger. Empezamos a revisar el campamento y vimos muchas madrigueras de ardillas y hámsteres.

Por fin podemos ver el lago Khövsgöl en condiciones.

Panorámica del lago

Al lado mismo de nuestro campamento encontramos una gran manada de vacas y yaks. Se sorprenden de nuestra visita, pero ellas siguen comiendo tranquilamente la fresca hierba. Nos encantan estos yaks, son una mezcla con vacas pero con un pelaje un tanto alborotado.

Aunque algunos, aparte de comer hierba se distraen en otros menesteres

Además de gers encontramos casetas de los pastores nómadas

Otra panorámica del lago. La zona que conocimos tenía una forma de bahía

Pasado el límite de otro campamento cercano encontramos dos gers de una familia nómada. Están situados en una colina y su abundante ganado está pastando cerca de uno de los ríos que mueren en el lago Khövsgöl. En gran parte de Mongolia no hay grandes desniveles y los cauces del río van buscando su camino creando formas serpenteantes.

Los niños nómadas se divierten con los bidones de agua. En el sur de Etiopia, veíamos con los mismos bidones a la gente de las tribus.

Los hermanos mayores se desplazan en moto para cuidar el ganado

Escenas pastoriles al borde del lago Khövsgöl

Posiblemente el yak que más nos gustó en Mongolia

Cuando ya nos íbamos llego la madre y no pareció gustarle nuestra presencia. Vino en busca de varios yaks hembras y con mucha habilidad los llevo hasta un cercado donde estaban sus crías. Desde lejos vimos como cada cría encontraba a su madre rápidamente y comenzaban a amamantarse

El cielo se pone muy feo y aceleramos el paso, ya que no queremos volver a mojarnos.

Al final llovió menos de lo esperado y para la hora del atardecer el cielo mejoró un poco.

Adiós Khövsgöl, visita punto estratégico y tumbas funerarias

El día amanece espectacular. Es el mejor de los tres días que hemos estado en el lago, un cielo radiante y el agua del lago con un brillo especial. Además, las primeras nubes del día se reflejan en el agua.

Con mucha pena, tenemos que abandonar el lago Khövsgöl y seguir nuestra ruta. Durante los dos días anteriores no podíamos ver nada del otro lado del lago. En frente tenemos las colosales montañas Khoridol Saridag. Destaca el color gris de sus rocas

Abandonamos el lago Khövsgöl rumbo a nuevos destinos en Mongolia. Retrocedemos por el camino de pista por el que llegamos el primer día. Como íbamos de noche ni nos enteramos de que cruzábamos ríos tan caudalosos. De día impresionaba más el pasar por ellos.

Más ríos que mueren en el lago Khövsgöl. En total son aproximadamente 100 ríos los que mueren en el lago

Camino del lago Khövsgöl a Mörön nos encontramos con lugar curioso. Es un pequeño cerro donde está localizado un monumento en recuerdo al punto geográfico del mismo 50 º – 100º,  que representan la longitud y latitud a la que se encuentra este punto

Desde el alto del cerro hay vistas amplias del valle. Además hay un cartel al mas puro estilo de Hoolywood.

Este monumento y su entorno son de nueva construccion. Durante la subida encontramos diferentes paneles informativos de piedra de lugares interesantes de Mongolia. Ademas, también hay figuras de animales que encontraremos por el país.

Más adelante,cerca de Mörön, encontramos menhires de la época de bronce. Este conjunto funerario está compuesto por varias tumbas y estelas. Son conocidas como piedras de ciervo, ya que sobre las piedras de granito suelen tener grabados con figuras de ciervo

Los niños nos dicen adiós y desean buen viaje. ¡Que majos!

Con esto damos por finalizado la visita de tres días por las inmediaciones del lago Khövsgöl. Hemos conocido una Mongolia diferente, la Mongolia que buscábamos. Las dos próximas jornadas nos sorprendieron muchísimo. Fueron más de 300 kilómetros por pistas de tierra rodeados de montañas herbosas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.