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El Cañón de Yolin Am

Continuamos nuestro viaje por Mongolia explorando uno de los tesoros del desierto del Gobi: el Cañón Yolin Am, también conocido como el Valle de los Buitres Quebrantahuesos. Este espectacular destino cautiva a los visitantes con su extraordinaria belleza, caracterizada por imponentes paredes de roca que se elevan majestuosamente a ambos lados. Lo fascinante de Yolin Am es que, a pesar de encontrarse en pleno corazón del desierto del Gobi, el río que serpentea por el cañón permanece cubierto de hielo durante gran parte del año, ofreciendo un contraste fascinante con el entorno desértico que lo rodea.

Recorriendo el desierto del Gobi

Como adelantamos en nuestro reportaje anterior, en nuestro segundo día en el Desierto del Gobi, teníamos planeado dar un paseo en camello. Sin embargo, decidimos no hacerlo debido a nuestra oposición a la explotación animal con fines turísticos. Dado que no pudimos ascender a la gran duna la víspera, nuestra intención era subir a una duna menor. Pero por casualidades de la vida, en el desierto del Gobi llueve dos veces al año, y nos despertamos con una intensa tormenta que duró varias horas.

Estamos en la zona meridional de Mongolia y nos dirigimos hacia el este por pistas de tierra y grava, donde las robustas furgonetas UAZ circulan a buen ritmo.

Muestra del terreno por el que estamos circulando

Hemos estado bajo la lluvia durante varias horas en el Desierto del Gobi, y nos sorprende esta situación. Nunca imaginamos que llovería tanto en este desierto. Estamos a punto de llegar a nuestro destino, pero el panorama parece desolador. Un cielo negro como el carbón se extiende sobre la zona montañosa del Gobi.

Al llegar a Yolin Am, experimentamos nuestro enésimo y último percance con las furgonetas UAZ. A tan solo 500 metros de nuestro destino, en una pista de grava en descenso, la transmisión trasera de una de ellas se desprendió del eje y se cayó a la pista. Al principio fue una anécdota divertida; ver a 12 personas salir de la furgoneta casi convirtió el video en viral. Sin embargo poco después, al finalizar la jornada y tras reflexionar, el grupo decidió plantarse, exigiendo mayor seguridad y mostrando nuestra negativa a circular con la UAZ más antigua de Mongolia. En el próximo episodio narraremos lo que nos esperaba para las tres últimas jornadas en Mongolia.

Todavía con el miedo en el cuerpo comenzamos a caminar hacia el cañón de Yolin Am.

Caminando por el cañón de Yolin Am

Yolin Am es una angosta y profunda garganta ubicada en las montañas Gurvan Saikhan, la parte final de la cordillera Altai . «Yolin Am» se traduce del mongol como «el valle de los buitres» en honor a  los buitres que anidan en sus paredes, y que son considerados sagrados por los habitantes locales. Esta garganta se sitúa a una altura media de 2.800 m, permaneciendo congelada prácticamente todo el año a lo largo de sus 10 kilómetros. El hielo llega a alcanzar los diez metros de altura durante el invierno, incluso se mantenía hasta finales de verano. Sin embargo, con el cambio climático, no pudimos observar ni rastro del distintivo hielo que normalmente caracteriza a esta garganta.

El recorrido es de ida y vuelta, y caminamos durante aproximadamente dos horas. Después de la aproximación, recorrimos 1.5 km por un sendero con suaves pendientes entre grandes paredes. Posteriormente, tuvimos que cruzar el río varias veces y saltar algunos obstáculos; en la época en que la garganta está helada, es necesario caminar con mucho cuidado.

El riachuelo antes de encajonarse en la garganta

Entrando en la garganta

Estamos rodeados de enormes paredes

Como en muchos lugares de Mongolia, en nuestra ruta en la garganta nos encontramos con varios Ovoos, montículos de piedra que son lugares de culto para honrar a las montañas.

Al entrar en la garganta, nos sorprendió ver una gran cantidad de cabras montesas saltando en la parte alta de la pared rocosa.

En nuestra caminata, apenas nos cruzamos con turistas occidentales; en cambio, encontramos numerosos y bulliciosos turistas coreanos. Aunque la ruta es sencilla, observamos a varios coreanos patinando y cayéndose. Para evitar que los turistas coreanos se fatigaran, al comienzo de la ruta, varios lugareños ofrecían sus caballos para realizarla. No estamos seguros de si montar a caballo sin experiencia es una buena idea, ya que vimos expresiones de pánico en los rostros de los coreanos mientras cabalgaban por la garganta.  Seguramente habrían sufrido menos participando en el Juego del Calamar que montando en Yolin Am.

En la siguiente imagen se observa la erosión en la roca producida por el agua y el hielo durante siglos

Nos sentimos enanitos ante la majestuosidad de la pared rocosa

Es sorprendente encontrarse en un lugar tan inhóspito con flores silvestres

Durante nuestra ruta, nos encontramos con unos animalitos muy simpáticos que nos observaban y posaban para nosotros. Son las Pikas Daurinas (Ochotona dauurica), unos mamíferos parientes de las liebres y los conejos. Son pequeños, con cuerpos redondeados, extremidades muy cortas y orejas pequeñas y redondeadas.

Las pikas no eran los únicos animales que posaban en la garganta; unos curiosos pájaros grises con motas rojas también querían ser protagonistas. Sin embargo, en Yolin Am no encontramos ni rastro de los quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) que dan nombre a la garganta.

Por momento la ruta se complica, pero la dificultad es mínima para cualquier persona que esté acostumbrada a caminar en la montaña

Este punto puede que sea el más complicado, ya que hay que bajar por un tramo de roca resbaladizo y cruzar el río

Mar se queda en este punto acompañando a los pastores que cuidan de sus caballos, mientras los turistas coreanos continúan la ruta a pie. Se puede observar que hay pocos caballos en esta zona, lo que lleva a entender que pocos coreanos continuaron garganta abajo.

Todavía no nos explicamos como llegó esta moto hasta este punto de la garganta

El tramo con mayor desnivel de la garganta

Terminamos el tramo encajonado de la garganta; ahora nos encontramos en un espacio más abierto.

Recorremos algunos metros más hacia abajo, pero decidimos dar la vuelta y regresar por el mismo camino al punto de inicio, no hay otra opción que volver por el mismo camino. Sorprendentemente, el chofer ya ha ‘reparado’ la transmisión de la UAZ y se está echando una siesta; han pasado menos de dos horas desde que comenzamos la caminata.

De regreso, realizamos una parada en el pequeño Museo de Historia Natural del Parque Nacional Gobi Gurvan Saikhan que se encuentra en la entrada del valle. En este museo, se exhibe una amplia colección de animales disecados que representan la fauna presente en la zona. Además, se pueden apreciar restos arqueológicos y paleontológicos hallados en el propio parque.

Lo que más nos sorprendió del museo es encontrarnos varios troncos de árboles petrificados, miles de años de historia ante nuestros ojos.

Llegamos al campamento al atardecer, ubicado a pocos kilómetros del valle. Parece que hemos dejado atrás el mal tiempo. Nos acostamos sin saber si la agencia accederá a nuestra solicitud de cambiar la antigua UAZ.

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