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Balnearios Abandonados de Tskaltubo: guía para conocerlos

Viajar a los balnearios Tskaltubo en Georgia es una experiencia única, donde las aguas termales conviven con sanatorios soviéticos en ruinas y edificios restaurados. Esta ciudad balnearia, famosa desde la época de Stalin, hoy atrae tanto a amantes de la historia como a viajeros que buscan un destino diferente. En los últimos años, Tskaltubo se ha convertido en un destino de moda entre los amantes del urbex que buscan captar la belleza decadente de sus balnearios abandonados

A la hora de visitar los sanatorios de Tskaltubo, hay que tener en cuenta que algunos de ellos están vallados, ya que han sido adquiridos y se planea reformarlos, por lo que no se puede acceder. En otros, podemos encontrar algún vigilante; en ocasiones, si se le ofrece un pequeño pago, tal vez permita la entrada, mientras que en otros no hay ninguna restricción.

Historia de los balnearios de Tskaltubo

Tskaltubo alcanzó su auge en tiempos soviéticos, cuando en 1931 fue designada como complejo balneario de primer nivel. Sus aguas ricas en minerales radón-carbonato, conocidas desde siglos atrás, impulsaron la construcción de más de veinte sanatorios, una decena de baños públicos y varios grandes hoteles entre las décadas de 1920 y 1980. En los años 80 recibía más de 100.000 visitantes al año y estaba conectada por tren con Moscú. La ciudad prosperó tanto que llegó a ser un destino tanto para la élite soviética como para los trabajadores que eran premiados por su labor con una o dos semanas de descanso en Tskaltubo.

Con la caída de la URSS en 1991, todo se desplomó: de repente los sanatorios quedaron vacíos. Posteriormente, en 1992, miles de desplazados de la guerra en Abjasia fueron alojados en sus edificios abandonados. Aun así, la población se ha mantenido en torno a los 7.000 habitantes. Hoy solo unos pocos balnearios han sido rehabilitados, mientras la mayoría permanece en ruinas cubiertas por la vegetación.

En los últimos años, el gobierno georgiano y algunos inversores extranjeros han lanzado proyectos para recuperar la ciudad, con la venta de antiguos sanatorios a planes de inversión millonarios. Sin embargo, las obras avanzan despacio y el contraste sigue siendo evidente: junto a edificios renovados, la mayor parte de Tskaltubo continúa sumida en el abandono.

Como llegar a Tskaltubo desde Tblisi

En minibús (marshrutka)

  • Salida: Terminal Didube de Tbilisi

  • Duración: 4–4,5 horas

  • Precio: 30–35 GEL (≈10 $)

  • Frecuencia: Varias veces al día

 En tren + taxi

  • Tren Tbilisi–Kutaisi: 4–5 horas

  • Taxi Kutaisi–Tskaltubo: 15 km / 30 min / ≈25–30 GEL

  • Ventaja: Más cómodo, aunque más lento

 En coche

  • Ruta nacional S1 (Tbilisi–Kutaisi–Tskaltubo)

  • Distancia: ≈230 km

  • Tiempo: 3–4 horas, según tráfico

Tskaltubo se encuentra en la ruta entre Tbilisi y Svaneti, lo que lo convierte en una parada ideal para enriquecer el viaje. Muy cerca está Kutaisi, una de las ciudades más importantes de Georgia, y el monasterio de Gelati (cerrado por obras en agosto de 2025). Además, desde aquí puedes desviarte hacia el sur y explorar lugares imprescindibles como las cuevas de Vardzia, la fortaleza de Rabati o las aguas termales de Borjomi.

Consejos

Camina con cuidado en los edificios abandonados, hay escombros y techos inseguros.

Respeta tanto los edificios abandonados como los edificios que están habitados.

Calzado cómodo y cerrado, para que no se te clave nada en el pie.

No entrar en los edificios vallados; si hay un vigilante, hablar con él para preguntar/negociar si es posible entrar.

No entrar en edificios abandonados de noche.

Como llegaban a Tskaltubo en la época soviética

A partir de la década de los años 30, Tskaltubo se convirtió en un lugar de moda entre la sociedad soviética: cada vez más gente llegaba a la ciudad balneario. Sin embargo, no fue hasta 1955 cuando se construyó la estación de tren, lo que facilitó el acceso y multiplicó la afluencia. En su época de máximo esplendor, desde Moscú —a más de 2.000 km de distancia— llegaban nada menos que cuatro trenes diarios repletos de visitantes.

Lo primero que veían al llegar a Tskaltubo era la estación de trenes, un edificio monumental que nada tiene que ver con lo que encontramos hoy en día tras el colapso de la URSS. El edificio está abandonado, aunque todavía se puede entrar. Su interior está vacío: no quedan cristales, la mayoría de las puertas han desaparecido y el techo presenta goteras. En la parte baja de la estación hay indicios de que alguien vivió allí o de que estuvo habitada hasta hace poco, aunque durante nuestra visita no vimos a nadie.

Por otro lado, la zona de andenes ya no existe: la vegetación lo ha devorado todo, igual que las vías del tren, aunque aún se intuyen. Para impulsar el turismo, sería interesante rehabilitar la estación y al menos, colocar una locomotora o un vagón en las antiguas vías, lo que daría una idea más completa de la importancia que tuvo este lugar en el pasado.

Qué ver en los balnearios de Tskaltubo

Tskaltubo ofrece muchas opciones para visitar antiguos balnearios, sanatorios y hoteles abandonados. Nosotros dedicamos un día a recorrer parte de ellos, aunque lo recomendable es quedarse al menos dos días para poder descubrir con calma todos los rincones que guarda la ciudad. Los amantes del urbex (exploración urbana) encontrarán aquí un verdadero paraíso.

Antiguo Sanatorio Militar

Al igual que hacían los antiguos visitantes de Tskaltubo, nada más llegar a la ciudad nos dirigimos a nuestro alojamiento elegido. Nosotros nos alojamos en el Legends Tskaltubo Spa Resort, un spa lleno de historia, ya que es el único sanatorio de la época soviética que ha sido restaurado. Antiguamente, este era un sanatorio militar y servía como lugar de retiro para los miembros del Ministerio de Defensa hasta 1991. Veinte años después, se restauró y se abrió como spa, ofreciendo 137 habitaciones.

Actualmente, se podría decir que poco más de la mitad del recinto está reformada, mientras que la otra mitad permanece abandonada, igual que en épocas pasadas. Tras hacer el check-in y antes de darnos un baño en la piscina, recorrimos el complejo tanto por sus partes renovadas como por las abandonadas (sin permiso para visitarlo, pero nos adentramos), una experiencia muy curiosa para un alojamiento de 4 estrellas.

Es sorprendente cómo paseando, se encuentran pasillos y galerías bien cuidadas junto a otras que parecen sacadas de una película de terror. Lo mismo ocurre con los ornamentos, como esculturas o fuentes; en la zona abandonada, la vegetación se ha ido apoderando de ellos. Incluso encontramos pianos en salas listos para ser usados, pero cubiertos de polvo y cristales.

A continuación comparamos diferentes estancias del complejo en las partes reformadas y las abandonadas.

Nos encantó el restaurante del recinto, que ocupa el antiguo salón de banquetes o salón de baile. Es una sala amplia y circular, con techos altos, decorada con molduras y sostenida por columnas imponentes. Seguramente, en la época de esplendor soviético, aquí se celebraban innumerables fiestas.

Como curiosidad, la habitación número 1 es conocida como la “Habitación Stalin”, ya que era donde se alojaba Joseph Stalin. Hoy está decorada tal como estaba en la época en que visitaba Tskaltubo.

El spa ofrece diferentes programas de bienestar y relajación; para más información, se puede consultar en su página web.

Parque Central de Tskaltubo

Todos los lugares interesantes para visitar en Tskaltubo se encuentran alrededor del gran Parque Central. Este espacio verde y arbolado tiene una extensión de unas 70 hectáreas (aproximadamente 1,7 km de largo por 500 m de ancho). A nosotros nos llamó la atención, por un lado por su gran tamaño y por otro por el ensordecedor ruido del canto de las cigarras.

Bajo este parque se encuentran los manantiales subterráneos que suministran agua radón a la zona. En él se construyeron hasta nueve casas de baño, aprovechando sus aguas beneficiosas para la salud. Curiosamente, cada baño está numerado del uno al nueve. Alrededor del parque se levantaron todos los sanatorios, que llegaron a atraer a millones de visitantes soviéticos, convirtiendo Tskaltubo en uno de los destinos balnearios más importantes de la URSS.

Hoy en día, solo dos de estos baños están en funcionamiento: el número dos y el número seis. Los locales acuden al parque para tomar un baño o recibir un tratamiento curativo, y en el día a día lo utilizan para pasear o sacar al perro. El parque ofrece zonas ajardinadas, pistas de tenis y diferentes fuentes con agua radonada, como el llamado Manantial de la Belleza.

Baño número seis

El Baño 6, también conocido como Manantial 6, es el más grande de Tskaltubo y hoy en día sigue en funcionamiento. Construido en 1950, se dice que fue edificado en solo nueve meses por orden de Stalin, quien contaba con un baño exclusivo para su uso.

El complejo cuenta con tres baños públicos y 50 habitaciones individuales, ofreciendo una amplia gama de tratamientos y servicios: hidromasaje en agua mineral, masajes relajantes, aplicaciones de lodo mineral y acceso a la piscina con agua radonada. Además, se ofrecen numerosos procedimientos médicos, como consultas con médicos, diversos tipos de baños terapéuticos, masajes terapéuticos manuales y de hidromasaje, así como terapias más especializadas, incluyendo electroterapia, inhalaciones y colon hidroterapia.

Arquitectónicamente, este edificio monumental presenta una fachada neoclásica con columnas que sostienen un pórtico de inspiración griega. 

En el interior se encuentra la zona de recepción, opulentamente decorada con mármol y madera, donde destaca un jarrón conmemorativo decorado con pequeñas fotos de Tskaltubo de los años 50 a 70. En la parte alta, un friso representa la llegada de Stalin a la ciudad, recordando la importancia histórica del lugar.

Baño número ocho

El Baño número 8 es el más fotogénico y peculiar de Tskaltubo: su forma recuerda a un OVNI. La estructura presenta un diseño circular con techo de hormigón abovedado y una abertura central que permite la entrada de luz natural, donde antiguamente había una claraboya. Inaugurado en 1958, este edificio es una obra maestra del modernismo soviético. Sin duda, se trata de una visita obligada en Tskaltubo.

Como el resto de Tskaltubo, tras la caída de la URSS este baño quedó abandonado. Hoy en día, sus interiores se encuentran en ruinas, con mosaicos rotos y vegetación que crece entre sus estructuras. A pesar de su deterioro, su curiosa arquitectura atrae a turistas, fotógrafos y amantes del urbex.

Vista exterior del estado actual del baño número 6, la vegetación se lo está comiendo. 

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Sanatorio Medea

Medea es uno de los sanatorios principales en ruinas de Tskaltubo y uno de los más populares entre los visitantes. El sanatorio comenzó a construirse en 1954 y se inauguró ocho años más tarde. Se trata de un edificio colosal: su fachada principal tiene nada menos que 140 metros de longitud, y el edificio principal tiene forma de “T”, aunque el complejo incluye varios otros edificios. Lo primero que llama la atención al visitante es su fachada de estilo imperial estalinista, monumental, adornada con columnas y arcos. Medea fue uno de los sanatorios más grandes de Tskaltubo, con capacidad para más de 300 camas. Como el resto de la ciudad, tras 1991 su actividad cesó y quedó abandonado.

Esta parte es la mejor conservada pero como se puede observar, la parte alta de los techos esta desconchada

Al acceder por la entrada principal y recorrer sus largos pasillos, se pueden ver habitaciones saqueadas con el paso del tiempo. No queda nada metálico, ya que fue vendido como chatarra, y hay que tener cuidado en las escaleras, ya que muchas carecen de barandillas. También faltan numerosas puertas, que fueron retiradas para hacer fuego. Es difícil imaginar cómo vivieron los refugiados abjasios en estas condiciones tan duras, especialmente en los crudos inviernos con temperaturas cercanas a los -20 ºC; pocas ventanas conservan sus cristales.

Hasta hace muy pocos años, los refugiados abjasios habitaron el sanatorio, y todavía se pueden encontrar restos de ropa, calzado, juguetes y recuerdos familiares. Es curioso encontrar restos de sábanas llenas de lana de oveja, que se utilizaban como colchones.

Caminar por estos pasillos llenos de escombros hace reflexionar sobre épocas pasadas y recientes, comparando la vida de los refugiados con el lujo que hubo aquí hace unas décadas. Los jardines del complejo están repletos de maleza y la naturaleza se ha ido apropiando del recinto, al estilo de Angkor Wat. Curiosamente, en la parte alta del edificio, incluso han crecido pequeños árboles entre los pasillos y sobre la azotea de la cúpula principal, sobresaliendo del hormigón.

Se cree que todo esto cambiará: algunos de los sanatorios serán reconstruidos, mientras que en otros se restringirá el acceso a los turistas.

Sanatorio Shakhtior

El Sanatorio Shakhtior, también conocido como Meshakhte, que en georgiano significa minero, es el más grande de Tskaltubo, con capacidad para 350 clientes. Construido en 1952, fue en su momento un centro puntero especializado en enfermedades cardiovasculares.

Hoy en día “no se puede visitar”, ya que fue comprado hace años con la intención de reformarlo. El recinto está vallado y vigilado, por lo que oficialmente la entrada está prohibida. Nosotros no fuimos, pero nuestro amigo Mikel M. estuvo unas semanas después y, tras convencer al guardia de seguridad, consiguió pasar por 5 GEL por persona (unos 1,60 € al cambio). Nuestros amigos Leti y Pablo, del blog Aprendizaje Viajero, nos contaron algo parecido: al acercarse al guardia, este les hizo el gesto del dinero y pudieron acceder pagando una cantidad similar.

También hemos leído reseñas en Google donde la experiencia varía: a algunos visitantes se les ha denegado la entrada, mientras que a otros les han llegado a pedir bastante más dinero. Parece un claro caso de “poli bueno – poli malo”, dependiendo del guardia con el que te cruces. Creemos que llegará el día en el que, tarde o temprano, el acceso quede completamente prohibido y ya nadie pueda adentrarse en este colosal sanatorio abandonado.

La fachada principal es larguísima, con infinitas columnas monumentales que engalanan cada balcón. Las escalinatas y una enorme fuente central conforman una estampa majestuosa, que recuerda la grandeza de la arquitectura soviética pensada para impresionar.

Al entrar en el recinto nos encontramos con un fuerte contraste: una parte está saqueada, sin ventanas ni puertas, sin elementos metálicos e incluso sin cableado; las escaleras están desmoronadas y los restos de escombros por todas partes. Por otra parte, hay salas con columnas de mármol que en su tiempo fueron de gran elegancia: espacios amplios, con enormes ventanales que dejaban pasar la luz a raudales y techos ornamentados que aún conservan restos de estucos y papeles pintados.

Uno de los lugares más sorprendentes es el salón de baile, donde todavía cuelga la cortina roja sobre el escenario, evocando la grandeza que tuvo en su época.

Video de la visita a Tskaltubo

En un corto video del baño número 8 y el sanatorio Medea.

Si planeas tu viaje a Georgia, no dejes pasar la oportunidad de visitar Tskaltubo, donde  disfrutarás de un viaje único entre historia y ruinas. Ten en cuenta que algunos edificios pueden dejar de ser accesibles en el futuro, así que antes de ir revisa las reseñas más recientes en Google para no llevarte sorpresas. Cada vez son más los que no tienen acceso como los sanatorios de: Iveria, Tblisi, Imereti, Metalurgist o Shakhtiori (cuando no se puede camelar al vigilante).

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