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Qué ver en Srinagar: Guía para explorar el corazón de Cachemira

Srinagar, la capital de Jammu y Cachemira, se extiende a orillas del idílico lago Dal  y está rodeada de majestuosas montañas. En el reportaje anterior ya conocimos los encantos de este precioso lago; ahora vamos a recorrer Srinagar y ver sus encantos principales. La ciudad vieja puede ser algo caótica como muchas ciudades de India pero está llena de encanto con sus mercados, tiendas, mezquitas, templos, mausoleos y el imponente fuerte que domina la ciudad.

A orillas del lago también visitaremos unos hermosos jardines, creados durante el dominio mogol en el siglo XVII, que reflejan el esplendor de la arquitectura persa adaptada al paisaje de Cachemira. Estos jardines con sus fuentes, terrazas y paseos, nos transportan a otra época y son el lugar perfecto para disfrutar de la tranquilidad y la belleza natural de la región´lejos del caos de la vieja Srinagar.

Toda la ciudad y principalmente la zona de los ghats esta altamente militarizada e impone bastante. Para visitar las partes altas de Srinagar como el fuerte Hari Parbat o la colina Shankaracharya, debemos pasar un severo control miitar.

Vayamos a conocer Srinagar más a fondo.

Fuerte Hari Parbat

Nuestra primera visita en la ciudad de Srinagar fue al fuerte Hari Parbat que se sitúa en lo alto de una colina y es visible desde cualquier punto de la ciudad. A su vez, desde su cima ofrece impresionantes vistas panorámicas del paisaje urbano y del valle que lo rodea.

Para acceder al fuerte, debemos pasar por un riguroso control militar donde revisan nuestras pertenencias y se realiza un cacheo para comprobar si llevamos armas. Actualmente, el fuerte sigue funcionando como base militar y está gestionado y controlado por el ejército indio. Sin embargo en 2014 se abrió al público para que pudiera ser visitado.

En el siglo XVI, el emperador mogol Akbar construyó una muralla exterior para el fuerte y planeó construir una nueva capital llamada Nager Nagor dentro de la muralla. Ese proyecto nunca se completó. El actual fuerte de Hari Parbat se erigió en 1808, edificado por Atta Mohammed Khan durante el gobierno del imperio Durrani, también conocido como el imperio afgano.

En Hari Parbat podemos encontrar santuarios musulmanes de Khwaja Makhdoom Sahib y Akhund Mullah Shah en la ladera sur y un templo Shakti en la ladera occidental. Por el lado sur de la muralla exterior hay un Gurudwara que conmemora la visita de Guru Hargobind, lo que confiere a la colina y al fuerte una notable espiritualidad.

Desde las torres de vigilancia de la muralla se obtienen vistas increíbles con la ciudad vieja a los pies, el lago Dal en el centro y las montañas como fondo. Lástima que las primeras horas del día fueron un tanto grises y nos perdimos unas vistas incomparables en su máximo esplendor.

Desde el fuerte distinguimos nuestro próximo destino en mitad de la ciudad vieja de Srinagar, la mezquita Jamia Masjid.

Jamia Masjid

La mezquita Jamia Masjid, también conocida como la mezquita del viernes, es considerada una de las mezquitas más icónicas de Cachemira. Su construcción fue ordenada en 1394 por el sultán Sikandar. A lo largo de su historia ha sufrido varias modificaciones, principalmente tras haber sido dañada en distintos incendios en 1480, 1620 y 1672.

Situada en el corazón de Srinagar, esta enorme mezquita, que puede albergar a hasta 33.000 personas, no es solo un lugar de culto sino también un espacio de encuentro donde se llevan a cabo debates sociopolíticos y eventos culturales. Entre 2021 y 2022, la mezquita estuvo cerrada durante ocho meses ya que las autoridades prohibieron las oraciones de los viernes debido a la fuerte tensión política en la zona en ese período.

En una inscripción que se encuentra en la entrada de la mezquita, se indica que quien realice la oración del viernes en la Jamia Masjid será recompensado con 500 veces más que si rezara en cualquier otra mezquita de Srinagar.

La mezquita está construida bajo la influencia de la arquitectura persa y tiene una forma casi cuadrada, con dimensiones de 117 metros de largo por 116 metros de ancho. En el centro de cada ala se eleva una torreta de estilo pagoda. La estructura principal está hecha de ladrillo y madera de cedro, y su techo se sostiene sobre 378 enormes pilares de cedro. En el centro del gran patio ajardinado hay una fuente que vierte agua en una gran pileta que además de ser un elemento  decorativo, sirve para realizar la ablución.

Detalle de la torreta y arco, con la pila de agua y la fuente.

Los locales también hacen turismo al visitar la mezquita

Tumba de la madre de Zain-ul-Abidin

Tras salir de la mezquita del viernes callejeamos por las estrechas calles de la ciudad vieja, caóticas y llenas de tráfico. Nos sorprendieron las antiguas casas tradicionales cachemires y los diferentes mercados, de todo esto hablaremos más adelante.

Nuestro destino era una construcción singular, la tumba de la madre del rey Zain-ul-Abidin. Este edificio de estilo único y datado en el siglo XV, combina influencias de Asia Central y posiblemente del cristianismo ortodoxo, teniendo un diseño similar a algunos que vimos en Bulgaria.

Este mausoleo fue erigido sobre un antiguo templo hindú, tiene incorporados símbolos y elementos decorativos característicos de la tradición hindú y del arte Gandhara. La estructura de mampostería está construida en ladrillo y decorada con azulejos vidriados. La cúpula central que alberga el mausoleo, está flanqueada por cuatro cámaras abovedadas.

Visitamos el mausoleo acompañados y gracias a ello, los encargados de su cuidado nos abrieron las puertas de las diferentes cúpulas. Dudamos mucho que de haber ido solos, hubiéramos recibido la misma atención.

En mitad del mausoleo principal encontramos el féretro de la madre de Zain-ul-Abidin

El mausoleo y el cementerio se encuentran pegados al rio Jhelum

Khanqah-e-Moulla

El mausoleo de Zain-ul-Abidin se encuentra junto al río Jhelum. Al continuar nuestro paseo por la ribera, llegamos a la mezquita Khanqah-e-Moulla, también conocida como el Santuario de Shah-e-Hamadan, uno de los lugares más emblemáticos de Srinagar.

Esta mezquita construida en 1395 por orden del sultán Sikander, honra a Mir Sayyid Ali Hamadani, un santo sufí conocido por sus enseñanzas y su gran contribución a la difusión del Islam en Cachemira. Convirtió a miles de cachemires al Islam gracias a su espiritualidad y valores morales. Autor de más de 170 libros, uno de los más famosos en Cachemira es el Auwradi Fathiya que es muy respetado entre los locales.

El santuario es un importante lugar de peregrinación donde los fieles se acercan para conocer su legado. Cada año en el aniversario de Mir Sayyid Ali Hamadani, el santuario cobra vida con recitaciones, plegarias y rituales tradicionales.

Considerada la primera Khanqah de Cachemira, esta mezquita funciona como un centro de enseñanza y oración para los seguidores de la fe sufí, quienes aquí encuentran un espacio para meditar, recitar oraciones, escuchar sermones y participar en prácticas espirituales.

Su arquitectura es única ya que combina estilos islámicos y cachemires. Construida completamente en madera sin el uso de clavos, está decorada con detallados relieves de papel maché y khatamband, una técnica tradicional de Cachemira que entrelaza pequeños trozos de madera para crear patrones geométricos en los techos. El tejado se dispone en varias capas y destaca aportando un toque majestuoso a la estructura.

Los infieles no pueden acceder al interior y al llegar durante la hora de oración, solo pudimos admirarla desde las ventanas. A través de ellas, observamos su impresionante decoración en la que destacan paneles de madera tallada y caligrafía de versos del Corán, creando un ambiente de gran espiritualidad y serenidad.

En el patio de la mezquita, diferentes mujeres ocupan sus momentos de manera única. Una se entretiene alimentando a las palomas que se agrupan a su alrededor, otra camina por la parte trasera envuelta en un velo que la cubre medio cuerpo, mientras un grupo de mujeres se reúne en una sala exterior contigua a la principal durante la hora de la oración

Mausoleo de Roza Bal

Nuestra siguiente visita fue al mausoleo de Roza Bal, un lugar intrigante debido a la teoría de que Jesús podría haber vivido sus últimos años en Cachemira y estar enterrado aquí. Según esta hipótesis, Jesús habría sobrevivido a la crucifixión y viajado hasta la India, donde habría muerto a la edad de ciento veinte años. Investigadores como Mirza Ghulam Ahmad, fundador del movimiento Ahmadiyya, defienden que la tumba contiene los restos de Jesús, a quien en esta región se le conoce como Yuz Asaf, una figura religiosa mencionada en antiguos textos locales.

Aunque esta teoría no tiene ninguna base sólida, fue lo que nos llevó a conocer el lugar. El edificio en sí es sencillo, construido en piedra y madera y se encuentra frente a un cementerio musulmán. Entre las tumbas destaca la de Yuz Asaf a quien algunos creen que representa a Jesús, lo que hace del sitio un punto de curiosidad más que de interés arquitectónico o histórico.

Por la zona no caminaba mucho extranjero, nos sentiamos observados

Calles de la ciudad vieja de Srinagar

Conoceremos la verdadera esencia de Cachemira en la ciudad vieja de Srinagar, donde la mayoría de la población es musulmana. Este antiguo distrito es un laberinto de estrechas callejuelas y callejones rodeados de edificios de madera y ladrillo, muchos de los cuales aunque cargados de historia están en mal estado o parcialmente destruidos.

Las calles sin embargo están llenas de vida y color. Tiendas de especias y mercados de frutas se alinean a lo largo de las calles llenando el aire con el aroma de azafrán, canela y cardamomo. Como vimos en Kargil, los carniceros siempre llevan el espantamoscas para auyentar a las moscas que pululan alrededor de la carne.

Las pequeñas tiendas están abarrotadas de alfombras, pañuelos de pashmina y productos artesanales, permitiendo que podamos observar con tranquilidad sin que los vendedores nos agobien. 

En algunos callejones, los artesanos trabajan sus productos utilizando las mismas técnicas que sus antepasados y preservando así su herencia cultural. KxK que algo entiende del mundo del metal, alucinaba con que con pocos medios podian forjar las piezas de latón para hacer utensilios para uso domestico.

Las antiguas casas de  la ciudad vieja de Srinagar nos cautivaron desde el primer momento. Construidas principalmente con ladrillo rojo o marrón, estas edificaciones reflejan una rica fusión de influencias islámicas y locales. Un elemento distintivo son los «pinjaras», elaborados balcones de madera con delicadas celosías que permiten la entrada de luz natural al tiempo que garantizan la privacidad de sus habitantes. Estas casas son un verdadero tesoro arquitectónico aunque la gran mayoría se encuentran en un pésimo estado de conservación.

La elección de materiales como el ladrillo y la madera no es solo una cuestión estética. Estos elementos constructivos resultan ideales para el clima de Cachemira, ya que ayudan a regular la temperatura interior, manteniendo las casas cálidas en invierno y frescas en verano. Además, los tejados inclinados son perfectos para soportar las abundantes nevadas que caracterizan a esta región.

Los habitantes de Srinagar de religión musulmana en su mayoría, mantienen un sentido de comunidad fuerte y acogedor. La vida en esta parte de la ciudad es una mezcla de tradición y espiritualidad, con numerosas mezquitas. A ciertas horas del día, la llamada a la oración resuena en las calles. En ese momento veremos a mucha gente dirigiéndose a las diferentes mezquitas.

Para cruzar la ciudad vieja de Srinagar existe una calle principal donde el tráfico es intenso y caótico. Coches, motos, tuk-tuks y peatones compiten por abrirse paso en un caos constante, donde el bullicio por momentos es ensordecedor.

Santuario de Hazratbal

Tras gran paciencia para cruzar en coche la ciudad vieja de Srinagar nos dirigimos a norte, donde lejos del bullicio de la ciudad vieja y junto al lago Dal, se encuentra el Santuario de Hazratbal, también conocido como Dargah Sharif o el Santuario Santo. Este santuario, originalmente construido en el siglo XVII, alcanzó su forma actual tras una remodelación completada en 1979. Su fachada y su cúpula, ambas de un blanco brillante de mármol, contrastan bellamente con el verde del lago Dal, evocando el estilo mogol que tiene como máximo exponente al Taj Mahal.

Hazratbal es un lugar de gran importancia religiosa ya que guarda una reliquia llamada «Moi-e-Muqqadas», un cabello que se cree perteneció al profeta Mahoma. Esto convierte al santuario en un destino de peregrinación para muchos devotos musulmanes que llegan a rendir homenaje a la reliquia y a buscar bendiciones.

En 1963, la desaparición de esta reliquia desató una crisis en la región. La noticia generó una oleada de protestas y disturbios, con miles de personas en las calles exigiendo su retorno. La situación alcanzó tal magnitud que el primer ministro indio, Jawaharlal Nehru intervino para mediar. Finalmente pocos días después, la reliquia fue recuperada y su regreso trajo un gran alivio a la comunidad musulmana de Cachemira.

Además de su valor espiritual, el santuario destaca por su ubicación privilegiada junto al lago Dal, desde donde se pueden contemplar las montañas Zabarwan. El entorno invita a pasear tranquilamente, disfrutar de las vistas y sumergirse en la atmósfera serena del lugar. Nos habría gustado recorrer la zona con calma y observar cómo los lugareños disfrutan también de este encantador paseo, pero debíamos ir a la otra parte de Srinagar y andábamos muy justos de tiempo.

Templo Shankaracharya

Seguidamente nos dirigimos al sur del lago Dal, por su orilla este. Lejos del caos de la ciudad vieja, este desplazamiento resultó sorprendentemente rápido en comparación con la congestión que habíamos encontrado en la parte oeste. Desde el nivel del lago, donde se ubican los ghats de las shikaras turísticas, tomamos una carretera que asciende durante más de 5 kilómetros hasta llegar a la colina de Shankaracharya.

Al inicio de la subida nos encontramos con el primer control militar, algo habitual en esta zona. Al llegar a la cima antes de entrar en el templo, nos sometieron a un control aún más exhaustivo, con cacheos y restricciones sobre qué objetos podíamos llevar. Tuvimos que dejar algunas pertenencias que recuperamos al salir.

En lo alto de la colina se encuentra el templo hinduista de Shankaracharya, también conocido como el Templo de Jyesteshwara, dedicado a Shiva el destructor, una de las principales deidades del hinduismo. Este templo, uno de los monumentos más antiguos y destacados de Cachemira, se remonta al siglo XI. Para los hinduistas, es un lugar de peregrinación esencial en la región. Además, otro de los grandes atractivos es la vista panorámica que ofrece desde su posición estratégica: Srinagar se despliega a nuestros pies, el lago Dal brilla en la distancia, los jardines mogoles colorean el paisaje y las montañas circundantes añaden un marco imponente.

Seamos sinceros. Era nuestro penúltimo día de viaje y tras tres semanas  intensas estábamos algo fatigados. Habíamos visitado ya numerosos templos hinduistas, musulmanes, budistas, sijs o jainistas. Por eso, tras descalzarnos como exige la tradición, dimos un breve paseo por el templo aunque nuestra principal motivación en ese momento era disfrutar de las vistas más que del propio monumento. Y, sin duda esas vistas hicieron que la visita valiera la pena.

Vistas de los houseboats desde lo alto

Jardines Shalimar Bagh

El día anterior, tras nuestra visita al mercado flotante nos dirigimos a los famosos jardines mogoles, comenzando por los Jardines Shalimar. Construidos en 1619 por el emperador Jahangir como una muestra de amor hacia su esposa Nur Jahan, estos jardines tienen una historia cargada de romanticismo y simbolismo. Su nombre Shalimar, proviene del sánscrito y significa «morada del amor», un título que refleja su propósito original de ser la residencia de verano imperial y la Corte Real durante el apogeo del Imperio Mogol.

A lo largo del tiempo los jardines han sido objeto de ampliaciones y mejoras por parte de sucesivos gobernantes. Aunque en ciertos periodos se les cambió el nombre, finalmente recuperaron su denominación original, Shalimar Bagh. Su diseño sigue el tradicional estilo Charbagh, una disposición en cuatro partes que evoca el concepto islámico del paraíso. Este diseño, mezcla de elementos persas e indios, otorga a los jardines una atmósfera de armonía y perfección.

En el corazón de Shalimar Bagh se encuentran canales, fuentes ornamentales y pabellones decorativos que añaden un aire de serenidad. Pero quizá el mayor atractivo sean los majestuosos árboles de chinar, emblemas de Cachemira. Estos árboles no solo brindan una sombra refrescante en verano, sino que en otoño se convierten en un espectáculo visual, cuando sus hojas se tiñen de intensos tonos rojizos y dorados atrayendo a numerosos visitantes .

Jardines Nishat Bagh

Después de recorrer los jardines de Shalimar, nos dirigimos a los jardines Nishat Bagh, considerados los más populares de Cachemira. Su nombre, Nishat Bagh, significa en urdu «Jardín de la Alegría» o «Jardín del Deleite».

Estos jardines son un espléndido ejemplo de la arquitectura paisajística mogol y destacan por su diseño en terrazas escalonadas, cada una representando un signo del zodiaco. Este diseño permite que el agua fluya en cascadas a través del jardín. Fueron  construidos en 1633 por Asif Khan, cuñado del emperador Shah Jahan. Rodeados por las imponentes montañas Zabarwan, ofrecen una vista espectacular del lago y del entorno natural convirtiéndose en un lugar de tranquilidad y belleza.

El diseño de los Nishat Bagh refleja una marcada influencia persa, combinando funcionalidad y estética. El agua, símbolo de vida en la cultura persa, fluye por elaborados canales que atraviesan las doce terrazas del jardín. Estas están adornadas con fuentes y revestimientos de mármol y piedra que se alinean con las estrictas proporciones geométricas características de la arquitectura mogol. Árboles de chinar, arbustos y flores multicolores enmarcan los caminos, transformando el paisaje con los cambios de estación. En primavera los jardines estallan en colores vivos, mientras que en otoño el follaje rojizo y dorado añade un toque mágico al entorno.

La historia de los Nishat Bagh es tan fascinante como su diseño. Se cuenta que el esplendor de estos jardines provocó los celos del emperador Shah Jahan, quien los consideró una rivalidad directa con los famosos jardines de Shalimar. En un intento por apropiárselos, insinuó varias veces a Asif Khan su deseo de que fueran regalados a la corona. Ante la negativa de su suegro, Shah Jahan ordenó cortar el suministro de agua condenando al jardín al abandono. Sin embargo tiempo después, un valiente sirviente reactivó el flujo de agua. Al enterarse el emperador, impresionado por la audacia y lealtad del acto, restauró el suministro y devolvió el control de los jardines a Asif Khan.

En nuestros tres artículos sobre Srinagar hemos recorrido algunos de los lugares más fascinantes de Cachemira, desde sus históricas mezquitas y templos hasta los tranquilos rincones a orillas del lago Dal. Srinagar no solo ofrece una inmersión cultural y espiritual, sino también una oportunidad perfecta para desconectar del bullicio y disfrutar de la serenidad de su entorno.

Un destino ideal para pasar tres días de descanso al final de un viaje por la India. Y si esos días coinciden con el cierre de tu aventura, mejor aún: volverás a casa con las pilas recargadas y los recuerdos de un lugar que combina naturaleza, historia y espiritualidad de una manera única

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