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Blue Grotto o la Gruta Azul en Malta

Después de la buena experiencia que tuvimos navegando en Marsaxlokk, decidimos que nuestra siguiente parada sería Taħt il-Ħnejja, más conocido como la Blue Grotto o Gruta Azul. Se trata de uno de los rincones más impresionantes de Malta, donde un corto paseo en barca desde los pies del acantilado permite adentrarse en seis cuevas marinas.

Lo que hace especial este lugar no es solo su belleza natural, sino un fenómeno óptico fascinante. Cuando los primeros rayos del sol se filtran en el agua y rebotan sobre el fondo blanco del mar, la luz se proyecta en las paredes de las cuevas creando reflejos azules. Este espectáculo ocurre solo por la mañana desde el amanecer hasta el mediodía. Como siempre decimos, a los sitios más mágicos hay que llegar temprano. Aquí, madrugar tiene una recompensa extra.

Mucho antes de que la Gruta Azul se convirtiera en una atracción turística, Wied iz-Zurrieq era simplemente un lugar donde los pescadores locales se ganaban la vida. Fue en los años 50 cuando comenzaron a llegar los soldados británicos y sus familias, buscando un lugar tranquilo para darse un baño. A veces les pedían a los pescadores que los llevaran a dar un paseo en barca, aunque no siempre era posible por el trabajo. Entonces fueron los hijos de los pescadores quienes empezaron a llevar a los visitantes mar adentro, hacia la Gruta Azul. Con el tiempo, aquella actividad improvisada se volvió cada vez más popular y no tardaron en surgir pequeños botes dedicados exclusivamente a mostrar esta maravilla natural al mundo.

Como llegar a la Gruta Azul

La Gruta Azul se encuentra en la pequeña localidad costera de Wied Iż-Żurrieq, al sur de la isla de Malta a tan solo 13 km de la La Valeta. Aunque Malta es una isla pequeña y las distancias no son grandes, los desplazamientos pueden llevar algo de tiempo.

Nosotros optamos por el transporte público. Para llegar a la Gruta Azul hay dos opciones:

  • Línea 74: es la opción más directa desde La Valeta ya que no requiere transbordos. Sin embargo, no llega hasta el pueblo sino que tiene parada en el mirador llamado Panorama. Desde allí hay que caminar unos 600 metros cuesta abajo hasta Wied Iż-Żurrieq. Aun así, merece la pena hacer una parada en el mirador por el hecho de que las vistas son realmente espectaculares.

  • Línea 201: Desde La Valeta es necesario hacer transbordo desde una de las líneas 71, 72 o 73.

Aquellos que no quieran subir a pie hasta la parada Panorama pueden tomar directamente el autobús 201 desde el pueblo. Nosotros consultamos la aplicación oficial del transporte público de Malta llamada Talinja, y vimos que en pocos minutos pasaría un autobús de regreso por el mirador.

Para quienes lleguen en coche, en el mirador hay un pequeño aparcamiento. Suele estar siempre lleno y muchos vehículos aparcan de forma algo desordenada pero como las visitas son breves, hay bastante rotación. En Wied Iż-Żurrieq también hay más plazas de aparcamiento incluso para autobuses privados.

Información Práctica

Horarios:

  • Verano (abril a octubre): de 9:00 a 17:00 horas

  • Invierno (noviembre a marzo): de 9:00 a 15:30 horas

Precios:

  • Adultos: 10 euros

  • Niños: 5 euros

Taquillas: Los billetes se adquieren en una taquilla situada cerca del embarcadero en Wied iż-Żurrieq. Las salidas no siguen un horario fijo; los barcos parten una vez que hay suficientes pasajeros a bordo. Por las mañanas, los barcos suelen salir continuamente llenos de turistas.

Duración: Aproximadamente 25 minutos.

Atención

Si hay mala mar las excursiones en barco a la Blue Grotto se cancelan ya que la seguridad de los visitantes es lo más importante. La mala mar puede deberse a varios factores entre ellos el oleaje fuerte, el viento intenso, las corrientes marinas peligrosas o incluso las tormentas.

Si deseas realizar una visita organizada que combine Blue Grotto y los templos megalíticos de Ħaġar Qim, te recomendamos esta excursión con Civitatis.

Visitando la Gruta Azul

El autobús 74 nos ha dejado a escasos metros del mirador de la Gruta. Cruzamos la carretera y al fin nos disponemos a disfrutar de las vistas, un auténtico espectáculo.

Nos dirigimos rápidamente a Wied iż-Żurrieq caminando por la carretera, enseguida tomamos un sendero que ataja. Poco antes de llegar a llegar al embarcadero, vemos que acaban de aparcar un par de autobuses llenos de turistas. Aceleramos el paso para llegar antes que ellos y embarcamos rápidamente en una barca. Todo ha sucedido muy rápido.

Cuando salimos de la zona del puerto hacia mar abierto podemos ver una torre al borde del acantilado, con una estructura de planta cuadrada y muros de piedra caliza. Es una torre de vigilancia del siglo XVII llamada Sciuta.

Desde que dejamos la protección del puerto, notamos la brisa marina y el suave balanceo de la barca. El agua que rodea las embarcaciones es de un azul profundo y cristalino, tan transparente que incluso podemos distinguir peces en el fondo.

Avanzamos hasta situarnos junto al acantilado, donde la navegación se vuelve más tranquila. A medida que la embarcación se acerca a las entradas de las grutas, la magnitud de los arcos naturales y las caprichosas formaciones rocosas comienza a impresionarnos. Durante siglos, el agua y el viento han ido moldeando estas paredes con infinita paciencia.

Poco antes de adentrarnos en las cuevas y cavidades, no podemos salir de nuestro asombro al mirar hacia arriba. Allí, vemos a una persona caminando sobre una cinta. Esta actividad, conocida como highline, es una modalidad extrema del slackline que consiste en caminar sobre una cinta estrecha tensada entre dos puntos elevados como acantilados, montañas o edificios. La altura a la que se encuentra el deportista es considerable, pues lo vemos tan pequeño que apenas podemos distinguirlo. La comparación con la otra embarcación en el mar nos da la escala y añade un toque dramático a la escena.

Los barqueros maniobran con gran destreza para adentrarse en estas cavidades y arcos, e incluso realizan giros de 180 grados para que los turistas de ambos lados de la barca puedan disfrutar de cada rincón por igual. En varios puntos, debemos esperar a que salga la embarcación anterior, ocupada con otros visitantes.

Nos adentramos en las cavidades

En algunas cuevas, el barquero apaga el motor y dejamos de avanzar por nuestros propios medios. El silencio que se crea en ese instante, roto solo por el suave golpeteo del agua contra la roca es simplemente mágico. Lo vivimos con emoción, disfrutando del momento como si el tiempo se detuviera.

En ciertos tramos, el techo es tan bajo que basta con alzar la mano para casi tocarlo. En otros, la cueva se abre en forma de cúpula, creando un eco que devuelve cualquier sonido multiplicado. También hay grutas donde nos sumergimos en total oscuridad y la única luz que entra es la que se filtra por la estrecha salida, donde los rayos del sol iluminan el agua con una claridad casi sobrenatural.

El color del mar varía según la profundidad y la incidencia de la luz solar, pasando del azul oscuro al verde esmeralda y en algunos tramos a un azul brillante casi irreal. Una pena que las fotografías no logren reflejar con justicia el espectáculo que tenemos ante nuestros ojos.

Tras recorrer todas las cuevas y cavidades navegables regresamos a puerto. No ha llegado a la media hora, se nos ha hecho muy corta a excursión. Eso sí, hemos disfrutado un montón. Pero ¿merece la pena visitar Blue Grotto?

Habíamos leído que algunos comentaban que no merecía mucho la pena la visita a la Blue Grotto, ya que el tiempo que se tarda en llegar hasta Wied iz-Zurrieq, sumado al tiempo de espera para embarcar, no compensaba con la excursión tan corta.

Nosotros, aunque fuimos en transporte público y tardamos bastante en llegar, podemos decir que sí merece la pena. Es cierto que en verano la espera será más larga, pero si se madruga, no habrá problemas con las colas.

Visitar Ħaġar Qim

A escasos dos kilómetros de Wied iz-Zurrieq se encuentra el templo megalítico de Ħaġar Qim. El autobús 74, que nos ha llevado hasta Blue Grotto, también pasa por aquí; solo hay una parada entre estos dos lugares.

El complejo de Ħaġar Qim consiste en un templo principal y tres estructuras megalíticas formadas por grandes bloques de piedra caliza. Sus muros curvados y altares han sido cuidadosamente construidos. La alineación de los templos sugiere que los constructores tenían un conocimiento avanzado de la astronomía. Este complejo tiene una antigüedad de más de 5.000 años, lo que lo convierte en uno de los sitios prehistóricos más antiguos del mundo. Además, está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Video del paseo en barca a la Gruta Azul

Un corto video del paso en barca que dimos para visitar las diferentes cuevas marinas que hay en Blue Grotto.

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