Marsaxlokk colorido pueblo pesquero y su mercado

Al sureste de la isla de Malta se encuentra una pequeña localidad pesquera de difícil pronunciación, Marsaxlokk. Su nombre proviene de las palabras maltesas marsa (puerto) y xlokk (sureste), haciendo referencia tanto a su ubicación geográfica como a su función portuaria. Además, la palabra xlokk está relacionada con el viento siroco que sopla desde el desierto del Sáhara. Los domingos Marsaxlokk se llena de turistas que visitan su conocido mercado de pescado.
En la «bahía del siroco», los fenicios establecieron sus primeros asentamientos en Malta en el siglo IX a.C., convirtiéndola en un enclave clave para el comercio. Siglos más tarde, durante el Gran Sitio de 1565, el puerto natural de Marsaxlokk sirvió como base de anclaje para la flota otomana en su intento de conquistar la isla, entonces sede de la Orden de San Juan de Jerusalén. El asedio otomano fue brutal pero la isla fue defendida con brillantez, logrando frenar el avance del sultán Solimán y de su imperio hacia el oeste del Mediterráneo.
Indice del artículo
Como llegar a Marsaxlokk
Como la inmensa mayoría de quienes visitan Malta, nosotros planeamos ir a Marsaxlokk un domingo para recorrer su famoso mercado de pescado. Se trata de una localidad costera y habíamos leído que ese día, tanto sus calles como los aparcamientos situados en la entrada del pueblo se llenaban de gente. Este fue uno de los motivos que nos llevó a no alquilar un coche y optar por recorrer la isla en transporte público.
Desde la estación principal de La Valeta parten tres líneas de autobús hacia Marsaxlokk: la 81 y la 85, que realizan numerosas paradas, y la TD10 que solo opera los domingos. Esta última es directa pero cuesta el doble. Las primeras tardan alrededor de 40 minutos, mientras que la línea directa cubre el trayecto en 25 minutos. La frecuencia varía entre 20 y 40 minutos. Nosotros fuimos en la línea 81 y regresamos en la TD10.
Es importante tener en cuenta que la línea directa se considera un servicio especial, por lo que conviene leer la letra pequeña de lo que incluye la tarjeta de transporte Tallinja Card Explore. Nosotros no lo hicimos y al día siguiente, nuestro saldo se agotó a pesar de que aún nos quedaba un día de servicio.
Madrugamos y llegamos a Marsaxlokk antes de que el mercado se llenara de gente, pero los autobuses que llegaban más tarde iban completamente abarrotados de viajeros.
Para conocer más las líneas de autobús y horarios, recomendamos consultar la web oficial del transporte público maltés.

Visitando el mercado y el puerto de Marsaxlokk
Partimos temprano desde la localidad de Sliema en uno de los numerosos autobuses que conectan con la capital, La Valeta. Allí tomamos el bus 81, que nos llevó directamente a Marsaxlokk. El autobús nos dejó a pocos metros del puerto, donde se sitúa el mercado dominical.
Llegamos pronto y ya había bastante gente en el mercado, aunque nada comparado con la multitud que encontraríamos al mediodía. Fuimos directamente a los puestos de venta de pescado y marisco, pero solo encontramos cuatro o cinco. Además, cada puesto tenía poca cantidad de producto a la venta. Creemos que los establecimientos de hostelería cercanos habrían hecho acopio de género antes de la llegada de los turistas.

Había una gran variedad de pescados a la venta, la mayoría de dimensiones pequeñas, seguramente capturados en la misma bahía o en las proximidades de Marsaxlokk. Todos estaban muy frescos, y muchos de ellos aún vivos. Nos sorprendió en cierta manera, ya que pensábamos encontrar un mercado de pescado más grande.

Los puestos de venta del mercado de Marsaxlokk se sitúan en un extremo del mismo, el más cercano al centro de la localidad. Contiguo a los puestos de pescado, hay infinidad de puestos donde se pueden adquirir productos locales como miel, dulces, quesos, frutas y verduras. También hay puestos de ropa, bolsos, menaje, herramientas, juguetes, DVDs, música y recuerdos de Malta, al más puro estilo de un mercadillo de pueblo en España pero sin ningún tipo de interés.
Dilema
Después de visitar el mercado de Marsaxlokk, nos surgió un dilema, ¿Merece la pena visitar la localidad en día de mercado y pelear con infinidad de turistas?
Como mercado de pescado nos pareció pequeño; en cualquier otra parte del mundo hemos encontrado mercados más grandes y espectaculares. Creemos que no compensa la molestia de transitar entre tanta gente para lo que ofrece.
Además, la gran cantidad de puestos de venta nos impidió disfrutar del paisaje marítimo y de la arquitectura tradicional de las casas colindantes al puerto. Nos quedamos con ganas de volver a Marsaxlokk y recorrer el puerto en un día sin mercado.
Tenemos que reconocer que ni siquiera terminamos de ver los puestos de venta del mercadillo, ya que veíamos que no nos aportaba mucho. Nos dirigimos hacia el puerto a disfrutar de los barcos y los pescadores que estaban arreglando las redes.
Nos atraía visitar Marsaxlokk no solo para conocer su mercado sino también para poder ver sus peculiares embarcaciones de pesca llamadas luzzus. Estos tradicionales barcos de pesca son conocidos por sus vivos colores y su diseño clásico. Sus cascos de madera están pintados en tonos brillantes de azul, rojo, amarillo y verde. En cada lado de la proa, cada luzzu lleva pintados los Ojos de Osiris, un antiguo símbolo fenicio que según la tradición protege a los marineros de los peligros del mar, alejando los malos espíritus y trayendo buena suerte a los pescadores.
Su diseño robusto y su quilla reforzada les permite navegar con estabilidad incluso en aguas agitadas. Antiguamente, los luzzus navegaban aprovechando la fuerza del viento que era captada en sus velas. Hoy en día, están equipados con motores a gasolina.

Detalle de la proa de un luzzu tradicional donde destacan los ojos de Osiris

En los muelles del puerto pudimos ver un buen número de migrantes desenredando y reparando las redes de pesca. Absolutamente todos los que estaban en esa labor eran migrantes provenientes de Túnez, Libia, Egipto u otros lugares del norte de África. Malta se encuentra próxima a las costas de Túnez y Libia, a unos 200 km en linea recta lo que la convierte en un punto de tránsito clave para aquellos que buscan un futuro mejor en Europa.

Paseando por el mercado de Marsaxlokk, nos ofrecieron un paseo en barca y nos gustó la idea aunque queríamos seguir explorando el encantador pueblo. La siguiente parada fue la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, situada justo al lado del mercado y el puerto. Esta iglesia fue construida a finales del siglo XIX, cuando los pescadores comenzaron a edificar sus casas cerca de la costa. La devoción a la Virgen del Rosario fue especialmente importante para los pescadores, quienes la veneraban como protectora durante sus viajes en el mar.

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Paseo en barca hacia St. Peter’s Pool
Cuando empezamos a planificar nuestro viaje a Malta, queríamos combinar la visita a Marsaxlokk con St. Peter’s Pool y el Ojo Natural de Hofriet. Si hubiéramos optado por alquilar un coche, hubiera sido mucho más fácil visitar estos tres lugares. Sin embargo, decidimos usar el transporte público, lo que significaba que tendríamos que hacer el recorrido a pie. Calculamos que serían unos 6 km por caminos que carecían de interés, salvo por los lugares que queríamos visitar.
Durante nuestro paseo por el mercado y el muelle, nos ofrecieron un paseo en barca que permitía ver estos sitios desde el mar. La duración del recorrido era de una hora y el precio era de 10 €. Aceptamos la oferta y nos dirigimos al muelle para comenzar el paseo. Estos mismos barcos también ofrecen un paseo más corto por el interior de la bahía por 5 €.
Estos barcos no tienen horarios fijos sino que parten una vez que se llena el aforo, algo que es fácil de conseguir en un día de mercado. Para esta excursión se utilizan las dgħajsa, unas embarcaciones tradicionales de Malta, más grandes que los luzzus. Estas embarcaciones fueron utilizadas entre los siglos XVII y XX para el transporte de personas y mercancías en los puertos de La Valeta.
Mapa de la ruta hecha en el bote

Bahía de Marsaxlokk

Nada más dejar atrás los barcos anclados de la bahía, a babor nos sorprendió la Central Eléctrica de Delimara, una de las principales plantas de generación de energía en Malta. La central opera con una combinación de gas natural y otras fuentes de energía para mejorar la eficiencia y reducir la contaminación.
El gas natural licuado (GNL) que abastece a la planta es importado de otros países en enormes buques metaneros, diseñados específicamente para transportar este combustible en estado líquido a temperaturas extremadamente bajas.


Pegado a la central eléctrica se encuentra el Fuerte Delimara, incrustado en la roca. A diferencia de otras fortificaciones no cuenta con baluartes, torres ni estructuras defensivas. Fue construido a finales del siglo XIX por los británicos para proteger el puerto de Marsaxlokk de posibles ataques marítimos.

A continuación nos encontramos el Faro de Delimara

Al otro lado de la bahía colgado sobre el acantilado, destaca el Fuerte de St Lucian construido entre 1610 y 1611 por la Orden de San Juan, para defender la isla de posibles ataques otomanos y berberiscos. A lo largo de los siglos, la estructura fue ampliada y reforzada, convirtiéndose en un fuerte con murallas, un foso y una batería de artillería.

En la punta de la península de Delimara se encuentran unas salinas excavadas en la roca. Ya en la época romana se utilizaban estas pozas para extraer la sal. Los métodos tradicionales de recolección han sido transmitidos de generación en generación. Para producir sal dependen de las mareas y del sol para evaporar el agua y obtener la sal, un proceso que exige paciencia y resistencia por parte de los trabajadores.


Bahia de Kalanka
Salimos de la bahía de Marsaxlokk hacia mar abierto. Nuestra embarcación navega a buena velocidad y se mantiene muy estable, a pesar del ligero oleaje. Al comienzo del tramo de mar abierto es donde se concentra un gran número de pescadores.

En la Bahía de Kalanka encontramos varias pequeñas calas rocosas con aguas cristalinas protegidas de acantillados de roca blanca. El acceso por tierra no es del todo sencillo lo que contribuye a que por lo general, se mantengan muy tranquilas. Aunque no hay arena, las plataformas de roca que rodean la cala permiten tumbarse cómodamente al sol o lanzarse al agua desde distintos puntos. Es un lugar perfecto para nadar, hacer snorkel y disfrutar del mar en su estado más puro.


Sobre la orilla del mar se encuentran diferentes formaciones rocosas que con el paso del tiempo, han sido moldeadas por el oleaje y el viento siroco. Estas fuerzas naturales han dado lugar a formas curiosas y llamativas. Una de ellas es conocida como Camel Rock ya que según desde dónde se mire, recuerda a la silueta de un camello tumbado mirando al mar.

St. Peter´s Pool
En apenas unos minutos llegamos a uno de los destinos más sorprendentes de Malta, St. Peter’s Pool. Esta cala natural es famosa por sus aguas cristalinas y su ambiente tranquilo, lo que la convierte en un lugar muy popular. Sin embargo, debido a su fama en los meses de verano, la tranquilidad original de la cala se ve alterada por la afluencia de visitantes y la presencia de embarcaciones ancladas en la pequeña bahía.
El acceso a St. Peter’s Pool no es complicado, ya que hay un aparcamiento cercano. Desde allí, un sendero rocoso conduce hasta la cala que no cuenta con arena sino que está rodeada de plataformas rocosas. Estas formaciones naturales proporcionan el lugar perfecto para tomar el sol o lanzarse al agua desde diversos puntos. Las aguas son de una claridad asombrosa y ofrecen una excelente visibilidad para los que disfrutan del snorkel, mientras que la calma del mar convierte este lugar en un refugio ideal para nadar y relajarse.
Una de las actividades más populares de la zona es saltar desde las rocas que rodean la piscina natural. Las diferentes alturas disponibles hacen que esta sea una experiencia emocionante para los más aventureros. La profundidad de las aguas y su transparencia han convertido a St. Peter’s Pool en un destino preferido para quienes buscan la adrenalina del salto al agua.
Visitamos Malta la ultima semana del año y no hay ningún valiente nadando en St. Peter’s Pool

Una de las plataformas desde donde saltan lo valientes y los demás toman el sol.

Ventana de Hofriet
El paseo en barca llega hasta una pequeña cala donde se encuentra la Ventana de Hofriet. Una vez más el viento y el agua han esculpido la piedra caliza, formando un impresionante arco natural. Este lugar es muy tranquilo ya que para llegar por tierra, tras dejar el coche en el ultimo aparcamiento, es necesario caminar por un sendero rocoso durante unos 20 minutos. Sin embargo, las vistas panorámicas que se ofrecen desde varios miradores a lo largo del recorrido son espectaculares. Desde allí, se pueden disfrutar de los contrastes visuales en los que las aguas cristalinas y el cielo azul de Malta se fusionan con la calidez de la roca caliza.
Al igual que en St. Peter’s Pool, durante el verano la zona se llena de barcos que fondean en estas aguas tranquilas y pasan el día disfrutando del entorno.


Desde este punto, regresamos rapidamente a Marsaxlokk por la misma ruta que hemos hecho de ida.

Es hora de comer y ya comenzamos a sentir hambre. Tenemos en mente probar algo de pescado en los restaurantes cercanos al puerto. Al salir, el barquero nos sugiere un lugar para comer los mejores pastizzis de Malta. Es una buena opción, aunque la víspera nos dimos una buena dosis de pastizzis en Rabat por lo que quizás no sea la mejor idea. Nos acercamos al bar famoso por estos pasteles pero la cola es enorme así que decidimos desistir.
Intentamos encontrar otro restaurante pero todos están llenos, al igual que las terrazas. Marsaxlokk ha sido invadido por turistas y parece que no queda espacio en ningún sitio.
Optamos por buscar otra alternativa, y pensamos que lo mejor sería regresar a la capital, La Valeta, y continuar visitándola tras comer algo. Nos dirigimos a la segunda parada del autobús, que está también abarrotada de gente y cuando finalmente llega el autobús hacia La Valeta, no se detiene porque ya está completo. Consultamos los horarios y decidimos caminar hacia la primera parada de los autobuses que van hacia La Valeta. Tras esperar un buen rato, por fin conseguimos tomar el bus directo TD10, que nos llevará rápidamente a la capital.
Video de Marsaxlokk
Durante la visita a Marsaxlokk grabamos unas cuantas escenas en video, con las que hemos editado un corto video que esperamos que os guste

