Templo Dorado de Amritsar

En 2012 durante nuestro viaje a la India visitamos Nueva Delhi, el Taj Mahal, Benarés, Khajuraho y Rajasthan. Fue una experiencia intensa en todos los sentidos pero nos quedamos con una espina clavada, no pudimos conocer el Templo Dorado de Amritsar.
En 2024 con motivo de nuestro viaje a Ladakh, surgió la oportunidad de visitarlo. No lo dudamos y nos animamos a hacer realidad este sueño pendiente. Por fin íbamos a conocer el Templo Dorado, ubicado en el centro de una gigantesca piscina de agua sagrada. Este templo es el santuario más sagrado de la religión sij y un símbolo de hermandad e igualdad. Para todo sij, visitarlo al menos una vez en la vida es casi una obligación espiritual.
Indice del artículo
Conozcamos a los sijes
Antes de profundizar en el Templo Dorado, conozcamos a los sijes y el sijismo. Esta religión monoteísta fue fundada por Gurú Nanak Dev Ji en el siglo XV en el Punyab, una región que hoy se encuentra dividida entre la India y Pakistán.
El sijismo surgió en un momento de fuertes tensiones religiosas entre hindúes y musulmanes en el subcontinente indio. Gurú Nanak predicaba la idea de un único Dios, promovía la meditación y el servicio desinteresado. Sus enseñanzas fueron seguidas y desarrolladas por otros nueve gurús que vinieron después, quienes terminaron de definir la doctrina y la identidad de los sijes.
Uno de los gurús más importantes fue Gobind Singh, el décimo y último gurú humano. En 1699 fundó la Khalsa, una comunidad de sijes comprometidos con su fe que sigue un código de conducta y vestimenta particular. También estableció que tras su muerte, la autoridad espiritual de los sijes no recaería en una persona sino en un libro sagrado, el Gurú Granth Sahib.
Cada templo sij o «gurdwara», guarda una copia de este libro sagrado que tiene 1.430 páginas. Durante el día se leen pasajes de sus escrituras y todas las noches se lleva a cabo una ceremonia en la que el libro es “acostado” con respeto, en un lugar sagrado llamado Sachkhand, «la Morada de la Verdad».

El sijismo se basa en tres principios fundamentales:
- Naam Japna: La meditación en el nombre de Dios para mantener una conexión espiritual.
- Kirat Karni: Vivir de forma honesta, trabajando con esfuerzo y sin engañar a los demás.
- Vand Chakna: Compartir con los necesitados y promover la igualdad.
Los sijes que forman parte de la Khalsa siguen cinco normas conocidas como los «Cinco K»:
- Kesh: Dejarse el cabello sin cortar llevándolo recogido bajo un turbante, como símbolo de respeto a la voluntad de Dios.
- Kangha: Un peine de madera que se lleva bajo el turbante y representa la disciplina y la limpieza.
- Kara: Un brazalete de acero que simboliza la conexión con Dios y la eternidad.
- Kachera: Un pantalón corto que representa la modestia y el autocontrol.
- Kirpan: Una daga ceremonial que simboliza la protección de los inocentes y la lucha por la justicia.
El sijismo es una religión que promueve la meditación, el trabajo honesto y la ayuda a los demás, defendiendo siempre la igualdad entre todas las personas.

Historia del templo Dorado de Amritsar
El Templo Dorado de Amritsar, conocido también como Harmandir Sahib, es el lugar más sagrado para los sijes y un símbolo de espiritualidad y hospitalidad. Fue fundado en el siglo XVI por el cuarto gurú sij, Guru Ram Das, y completado por su sucesor Guru Arjan Dev. Se encuentra en una isla en medio de un lago sagrado llamado Amrit Sarovar que significa «Estanque de Néctar».

Una de las características más importantes del templo es que tiene cuatro entradas, una en cada punto cardinal. Esto simboliza la igualdad y demuestra que cualquier persona, sin importar su casta, religión o nacionalidad es bienvenida.
A lo largo de la historia el Templo Dorado ha sido atacado y reconstruido varias veces. En 1799, el maharajá Ranjit Singh ordenó su restauración y en 1809 lo reconstruyó con mármol y cobre. Más tarde en 1830, se recubrió con aproximadamente una tonelada de pan de oro, lo que le dio su aspecto actual.
Uno de los acontecimientos más importantes en la historia del templo ocurrió en 1984 cuando el gobierno de India, liderado por la primera ministra Indira Gandhi, lanzó la Operación Estrella Azul. Su objetivo era desalojar a un grupo de separatistas armados que se habían refugiado en el templo. La operación dejó más de mil muertos y causó graves daños en el complejo.
Como consecuencia, meses después Indira Gandhi fue asesinada por dos de sus guardaespaldas sijes en represalia. Rajiv Gandhi, hijo de Indira Gandhi, asumió el cargo de primer ministro de la India y un año después de la masacre comenzaron las reformas del templo aunque sin contar con la comunidad sij. Sin embargo, un año después, los sijs eliminaron todas las modificaciones realizadas. Gracias a las donaciones y al trabajo voluntario de los peregrinos, pudieron llevar a cabo una restauración completa del templo que se finalizó trece años más tarde.
Como llegar a Amritsar
Amritsar se encuentra en el estado de Punjab, al noroeste de la India y a solo 25 km de la frontera con Pakistán. Se llega por una carretera que traza una línea recta hasta el paso fronterizo de Wagah. A 44 km está Lahore, la capital del Punjab paquistaní y la segunda ciudad más grande de Pakistán. Su ubicación estratégica convierte a Amritsar en un punto clave para el comercio y la cultura.

Para llegar a Amritsar las principales opciones son el avión o el tren. La ciudad cuenta con el Aeropuerto Internacional Sri Guru Ram Dass Jee que recibe vuelos nacionales e internacionales desde ciudades como Delhi, Bombay y Dubái. Conocemos a varias personas que volaron a Amritsar tras hacer una breve escala en Delhi, pero todos coinciden en que es una opción agotadora. Nosotros preferimos pasar un día en Delhi, disfrutando del caos de la ciudad. Quizá si hubiéramos permanecido más tiempo, nuestra opinión habría cambiado. Al día siguiente tomamos el Amritsar Shatabdi Express a las 7:20 y llegamos a la capital del Punjab a las 13:30. El viaje fue muy cómodo y durante el trayecto nos sirvieron desayuno y varios aperitivos. Sin duda, una elección acertada.
Al salir de la estación de Amritsar, el calor nos golpeó de lleno. Justo allí hay autobuses gratuitos que llevan al Templo Dorado pero siempre van abarrotados. Otra opción es tomar uno de los muchos tuc-tucs que circulan por la ciudad. Afortunadamente, nos esperaba un coche con aire acondicionado que nos llevaría al día siguiente hacia el norte.
Después de visitar Amritsar nos dirigimos a Dharamsala y Manali, en el estado de Himachal Pradesh, antes de continuar hacia Ladakh y finalizar nuestro viaje en Cachemira.

Paseando por Amritsar
Desde la estación nos dirigimos al hotel para descansar un rato y sobre todo, esperar a que disminuyera un poco la intensidad del sol y así poder visitar Amritsar tranquilamente. Al caminar notamos enseguida que Amritsar es mucho menos caótica que Nueva Delhi. A medida que nos acercamos al Templo Dorado, los paseos y las aceras mejoran de forma exponencial.
Observamos de inmediato que la sociedad es diferente, Amritsar está lleno de sijes que destacan por sus coloridos turbantes.
Cerca del Templo Dorado se encuentra el jardín público de Jallianwala Bagh. Aquí en 1919 las tropas británicas, bajo el mando del general Reginald Dyer, abrieron fuego contra una multitud de hombres, mujeres y niños de diferentes religiones como sijes, musulmanes e hindúes que se habían reunido para celebrar el festival de Vaisakhi (Año Nuevo). El ataque dejó un número de víctimas que oscila entre 379 y más de 1.000, según diversas fuentes.
Después de la Primera Guerra Mundial, el gobierno británico aprobó el decreto Rowlatt que permitía detener sin juicio a personas sospechosas de actividades subversivas. Esto generó un gran descontento entre los indios, que esperaban más libertades después de su contribución en la guerra. Las protestas y reuniones públicas desafiaron las restricciones coloniales. Miles de personas se reunieron en Jallianwala Bagh para celebrar Vaisakhi y mostrar su oposición al decreto Rowlatt. El general Dyer, viendo la reunión como una amenaza, ordenó a sus tropas disparar contra la multitud desarmada provocando una masacre sin igual. Dyer justificó sus acciones como una medida para «dar un escarmiento» y evitar futuras rebeliones pero consiguió justo el efecto contrario y fortaleció el movimiento independentista en la India. En la pelicula Ghandi queda perfectamente retratada esta cruel masacre.
Hoy en día Jallianwala Bagh se erige como un monumento nacional en honor a las víctimas de aquella tragedia. Los visitantes pueden observar las paredes aún marcadas por los impactos de bala y el pozo donde muchas personas se arrojaron intentando escapar de los disparos. Además, el parque alberga una llama eterna, conocida como Amar Jyoti que arde en memoria de los mártires. Un museo en el lugar ofrece una visión más profunda de los eventos de ese día y por las tardes hay un espectáculo de luz y sonido que cuenta la historia de la masacre.



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Visitando el Templo Dorado de Amritsar
Al llegar a las inmediaciones del Templo Dorado, lo primero que debemos hacer es quitarnos los zapatos y dejarlos en una de las consignas disponibles. Considerando que diariamente más de 100.000 personas visitan el templo y todas dejan su calzado aquí, temíamos que se perdieran en esa multitud de zapatos. Está prohibido entrar con calzado y está mal visto llevarlos en la mochila.
La entrada al templo es gratuita pero se recomienda hacer una donación. Se accede por una de sus cuatro puertas y está abierto las 24 horas del día. Antes de entrar, tanto hombres como mujeres debemos cubrirnos la cabeza con un pañuelo y vestir con decoro. Está prohibido llevar camisetas de tirantes y pantalones cortos. Al igual que habíamos experimentado la víspera en la gurdwara de Delhi, hay que pasar por un canal de agua que limpia los pies. La víspera en Delhi fue un horror caminar los primeros metros dentro de la gurdwara, ya que el suelo achicharraba nuestras plantas; en Amritsar fue más llevadero.
Entramos por una de las cuatro puertas, a través de un pórtico enorme de mármol blanco. Solo nos faltaba descender la escalera de mármol, pero antes hicimos una pausa para tomar una fotografía del Templo Dorado.

Desde las escaleras tomamos una panorámica para dar fe de la magnitud del recinto: un enorme patio con un lago artificial en cuyo centro se encuentra el Templo Dorado.

Parece increíble que en pocas horas, hayamos pasado del caos absoluto de Nueva Delhi a una ciudad algo más civilizada aunque con cierto punto caótico, para instantes después encontrarnos dentro del Templo Dorado donde se respira un auténtico remanso de paz.
En el patio hay mucha gente: fieles, peregrinos, personas de otras religiones y viajeros como nosotros, todos en un ambiente de profundo respeto. Vemos a muchos sentados con actitud serena y decorosa, siempre mirando hacia el templo, nunca dándole la espalda. Aquí el buen karam (energía positiva según la filosofía sij) se percibe en cada gesto y mirada.


En una de las esquinas del recinto vimos cómo algunas personas se bañaban en el agua sagrada del lago que se considera purificadora tanto a nivel físico como espiritual. Para los sijs sumergirse en ella es un acto de fe y devoción,. Nos sorprendió que no hubiese mucha gente en el agua, sobre todo si lo comparamos con los baños rituales de los hindúes en Benarés, donde miles de personas entran simultáneamente en el Ganges en busca de purificación. Más que un acto masivo como en Benarés, aquí se vive como un momento íntimo de oración y reflexión. Muchos no se bañan por completo, sino que simplemente mojan sus manos y cabeza en señal de bendición.

Toda la gente camina ordenadamente alrededor del estanque en sentido horario. sin dejar de mirar hacia nuestra derecha y ver en mitad del agua el templo dorado. El brillo que transmite el templo va variando en funcion de la luz solar y de noche con la iluminacion artificial.
La arquitectura del Templo Dorado de Amritsar es una fusión de estilos sij, hindú, islámico y mogol. Se encuentra sobre una plataforma cuadrada en el centro del estanque sagrado lo que acentúa su carácter místico y simbólico. Su estructura de dos pisos combina materiales y detalles exquisitos. La base está revestida de mármol blanco, mientras que los niveles superiores están recubiertos de oro puro. La cúpula dorada, inspirada en la arquitectura islámica, brilla bajo el sol representando la iluminación espiritual.
Las paredes de mármol están adornadas con patrones florales y caligrafía sij, incrustados con piedras semipreciosas mediante una técnica similar a la del Taj Mahal. Pequeñas torres decorativas y pabellones con cúpulas, característicos de la arquitectura rajput y mogol. Los balcones, finamente esculpidos, exhiben motivos florales y geométricos que combinan influencias hindúes y mogolas, dando como resultado una obra maestra que simboliza la unidad y la diversidad de la India

Mucha gente se acerca y con una alegre sonrisa, nos hace un gesto para que tomemos una foto juntos.

El acceso al templo se realiza a través de una pasarela de mármol conocida como el Puente de Gurú, que conecta la entrada principal con el santuario central. La pasarela estaba abarrotada de gente; nunca habíamos visto una cola semejante. Tal vez al ser domingo la afluencia era mayor pero no lo sabemos con certeza. Lo que sí era evidente es que se necesitaban al menos tres horas de espera para entrar al templo.
Tuvimos suerte al final del día. Después de mucha insistencia dimos con el guarda bueno, quien tras varios intentos logró convencer al guarda malo para que nos permitiera entrar aunque solo fuera por un momento.


Detalle de la entrada a la pasarela y la gente esperando a entrar.


Con la llegada del atardecer el ambiente se vuelve especial. La luz dorada se refleja en el estanque creando un efecto mágico mientras la gente se congrega en sus orillas, algunos en silencio y otros en oración.
Nos sentamos por un momento agotados tras una jornada intensa. Ha sido un día largo y aún nos quedan muchas cosas por ver. Aquí en este remanso de paz, sentimos la necesidad de detenernos y simplemente contemplar.

De noche los edificios iluminados reflejado en el agua dan un ambiente precioso al entorno.



Langar del Templo Dorado de Amritsar
Ha caído la noche pronto en Amritsar y seguimos explorando los distintos rincones del Templo Dorado. En nuestro recorrido, encontramos una persona que nos guiará por las áreas donde se preparan las comidas que se sirven en el langar, el comedor comunitario del templo.
El langar del Templo Dorado es uno de los comedores comunitarios más grandes y generosos del mundo, ofreciendo comida gratuita a cualquier persona que se acerque sin distinción de religión, casta o condición social. Cada día se sirven entre 50.000 y 100.000 comidas, una cifra que puede duplicarse en festividades religiosas. Todo funciona gracias a las donaciones y a un ejército de voluntarios que trabajan sin esperar nada a cambio, en un acto de servicio desinteresado que refleja los valores fundamentales del sijismo.
La víspera habíamos comido en la gurudwara de Delhi y quedamos asombrados por la magnitud y generosidad de aquel templo. Sin embargo, al compararlo con el de Amritsar, aquel nos parece casi insignificante. Aquí, la magnitud del langar y la organización impecable de los voluntarios nos dejan sin palabras.


Nuestra visita por las cocinas del langar sigue adelante. Nos quedamos asombrados al ver la gigantesca máquina que hace chapatis. Hay que recordar que aquí comen entre 50.000 y 100.000 personas cada día.
El jefe panadero introduce una bola de masa en la máquina que la aplana y le da la forma característica del chapati. Luego, la masa avanza por una cinta transportadora que la cocina por un lado. De repente gira y empieza a dorarse por el otro, hasta que finalmente cae ya lista en un cesto de mimbre.
Durante la visita es posible ayudar en la preparación de la comida. Nosotros tuvimos la oportunidad de untar los chapatis con mantequilla, lo que los hace más suaves y jugosos y resalta su sabor. En el Punjab la mantequilla es un símbolo de hospitalidad y abundancia. En los Gurudwaras, donde se ofrecen comidas comunitarias gratuitas, los chapatis con mantequilla representan la generosidad y el espíritu de servicio del sijismo.
Se puede ver a la gente esperando su turno para comer en la primera foto de abajo. En la siguiente, un gran grupo de mujeres sentadas en el suelo disfrutando de la comida. Y en la última imagen, el comienzo de una larga fila de hombres fregando las bandejas con los restos de comida.

Nuestra asombrosa visita al Templo Dorado de Amritsar está a punto de terminar. Aún nos espera un momento sorprendente ya que seremos testigos del ritual Sukhasan. La palabra sukh significa «descanso», y asan «posición». En este ritual, cada noche el libro sagrado Gurú Granth Sahib es llevado a descansar.
El libro es trasladado en un palanquín desde el Templo Dorado hasta una habitación especial llamada Sachkhand, que simboliza un lugar sagrado de descanso. Allí se coloca sobre un lecho o en un lugar elevado, como si fuera una persona durmiendo. Para los sijes, el Gurú Granth Sahib no es solo un libro sino su Gurú, su guía espiritual y líder vivo.

Tras un día muy intenso, nos toca descansar a nosotros también. Pero lo hacemos con una gran felicidad ya que hemos cumplido el sueño de visitar el Templo Dorado de Amritsar.

