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De Lamayuru a Padum por la nueva carretera del Zanskar

Allá por el año 2008, KxK vio un reportaje de dos capítulos en televisión que lo fascinó profundamente. Una expedición recorría la orilla de un salvaje río semihelado llamado Zanskar, situado en un valle remoto de la India profunda. El jefe de la expedición era un tal Calleja, no el del cuento, sino otro que con el tiempo, ha llegado a tener muchas historias que contar. Nos referimos a Jesús Calleja. Desde entonces, el Zanskar se ha convertido en un mito para nosotros, un lugar imposible que debiamos visitar al menos una vez en la vida. A Calleja también lo marcó profundamente el Zanskar; basta con fijarse en el nombre de su productora, Zanskar Producciones.

A comienzos de 2024, se estrenó la película «El Valle de Sombras», basada en hechos reales. Aunque la parte final es ficticia, el protagonista atraviesa el remoto valle de Zanskar, al igual que lo hizo Calleja, siguiendo la orilla congelada del río, un fenómeno que solo ocurre durante los tres meses de invierno.

Hasta hace poco más de dos años, la única manera de conectar Leh, la capital de Ladakh, con Padum, la capital de Zanskar, era a través de un arduo trekking que podía llevar varios días. Sin embargo, con la construcción de la nueva ‘carretera’, ahora es posible llegar en un vehículo 4×4. Este dato fue crucial para que los Wonderland decidiéramos viajar a Ladakh en el verano de 2024 y podemos asegurar que fue una decisión acertada.

Nuevas carreteras y túneles para llegar a Zanskar

El valle de Zanskar permanece aislado durante más de seis meses al año, ya que está rodeado por altos puertos de montaña de más de 4.500 metros que permanecen nevados durante un largo período de tiempo. Este proyecto no solo busca facilitar la salida a los habitantes de Zanskar, sino que también pretende establecer una conexión rápida entre las regiones de Himachal Pradesh y Ladakh. De esta manera, dentro de unos años, será más fácil unir por carretera Manali y Leh, dos ciudades importantes de la zona. Actualmente, se necesitan más de 10 horas para recorrer los 400 km que separan estas ciudades, pero este tiempo se ha reducido considerablemente gracias al túnel de Atal, que evita el mítico paso por el puerto de Rohtang La. Sin embargo, abordaremos este tema en otra ocasión.

Ladakh comparte frontera con China y nada más llegar al río Indo, notamos que toda la zona estaba altamente militarizada y preparada para cualquier posible conflicto con sus vecinos. Esta región es muy remota y cuenta con carreteras en condiciones deplorables, pero en cada rincón se pueden ver innumerables trabajadores, provenientes de las zonas más pobres del país, trabajando en condiciones extremas para reparar las vías.

El Border Road Organization (BRO) se encarga de todas las obras viales en el norte, pero será la carretera Nimmu-Padam-Darcha (NPD) la que brindará libertad al valle de Zanskar. Con la construcción de caminos, túneles, puentes y aeródromos en la zona fronteriza, India busca ponerse a la par de su vecina China, que también está creando nuevas carreteras y helipuertos al otro lado de la frontera. El gobierno indio ha duplicado su presupuesto destinado a mejorar estas carreteras, ya que son clave en su estrategia defensiva frente a China.

Parece una partida de ajedrez, donde ambas potencias mueven sus peones para obtener nuevas posiciones estratégicas. Se espera que en pocos años se completen las obras de esta conexión, teniendo en cuenta que solo se puede construir durante la mitad del año debido a las intensas nevadas que suelen caer en la zona.

En busca del Zanskar

Comenzamos temprano nuestra aventura por carretera hacia el valle de Zanskar, anticipando una jornada llena de emociones. La víspera, habíamos dejado Leh, la capital de Ladakh y nos desplazamos hasta Lamayuru, donde nos hospedamos. Durante el trayecto, en Nimmu, pudimos contemplar la impresionante confluencia del río Zanskar con el colosal río Indo. Este punto marcará el final del proyecto de la carretera Nimmu-Padam-Darcha (NPD).

Estamos en la unión de los dos ríos, se puede observar cómo el Zanskar, que llega por el frente, tiene un color más oscuro que el Indo. Este fenómeno es algo inusual, ya que normalmente el Zanskar presenta aguas mucho más claras. Creemos que las innumerables obras que se están realizando a orillas del Zanskar están tiñendo sus aguas de un tono marrón.

Levantarse, salir al balcón y contemplar estas vistas de Lamayuru levantan el ánimo y dan fuerzas para afrontar esta dura jornada.

Hasta llegar a orillas del río Zanskar, la ruta será complicada; tendremos que ascender y descender varios puertos de montaña, como Sirsir La (4.800 m), Bumiktse, Singe La (4.955 m) o Chochogori La, entre otros. Primero, tendremos que retroceder unos kilómetros por la carretera que nos llevó a Lamayuru y tomar un desvío que nos llevará hacia Wanla, un valle paralelo a Lamayuru. Aunque Lamayuru amaneció con un día gris, en Wanla y durante el resto de la jornada disfrutaremos de un estupendo día soleado.

Estamos asombrados con la belleza de los montes altos que nos rodean

A partir de Wanla, la carretera comienza a ascender, y pronto dejaremos atrás el asfalto. Sin embargo, sorprendentemente, encontraremos muchos tramos perfectamente asfaltados en lugares inverosímiles y muy remotos. El BRO está haciendo un gran trabajo arreglando estas escarpadas carreteras.

En los lugares más insospechados, encontraremos maquinaria y excavadoras trabajando en la reparación de las carreteras de Ladakh. India está construyendo y mejorando numerosas vías y hay que tener en cuenta que estamos a gran altitud, donde las nevadas invernales y los deshielos posteriores destruyen muchas de estas carreteras.

Nos encontramos a más de 4.500 metros de altitud, en una tierra árida donde no se observa ningún tipo de vegetación. Acabamos de cruzar el río Spanthang y ahora afrontamos los últimos metros de ascenso del puerto Sirsir La.

La carretera serpentea y poco a poco gamos altura, ya queda menos para alcanzar la cima de Sirsir La.

Estamos en la cima de Sirsir La donde encontramos gran cantidad de banderas de oracion, en todos los pasos de montaña hay banderas de oracion.

Estamos rodeados de altas montañas y disfrutamos enormemente de las vistas. A esta altitud, caminar es difícil, y debemos avanzar con cuidado, especialmente porque también hace bastante viento.

Si el ascenso al puerto de Sirsir La ha sido muy interesante, el descenso también promete ser entretenido

En el paso de Sirsir La, nosotros cambiamos de valle, mientras otro ascienden hacia la cima

De las montañas nevadas baja agua por diferentes riachuelos

Al pie del puerto de Sirsir La, encontramos un pequeño campamento donde podemos descansar y disfrutar de una reconfortante infusión de jengibre y limón. No hay nada más alrededor, solo vemos maquinaria del BRO lista para trabajar en la reparación de las carreteras. Las condiciones de vida en esta zona de la región son extremadamente duras.

En este campamento vimos por primera vez yaks, que pastaban en la escasa hierba que crece en este árido terreno. Nos hizo mucha ilusión volver a ver a estos queridos animales, a los que tanto extrañábamos desde nuestro viaje a Mongolia.

El riachuelo que veíamos descender de las montañas nevadas se adentra en una profunda garganta al llegar al fondo del valle. Pero antes de desaparecer entre las escarpadas montañas, divisamos un pequeño poblado colgante llamado Photoskar. Este precioso pueblo, que parece desafiar la gravedad desde la ladera, bien merece unas cuantas fotos, haciendo honor a su nombre. Llaman la atención las casas suspendidas y la cantidad de terrenos cultivados a orillas del río. Fue una sorpresa encontrar Photoskar, ya que habíamos recorrido muchísimos kilómetros sin rastro de vida humana, salvo por los trabajadores del BRO que encontrábamos en las cunetas de la carretera.

En este tramo encontramos una buena carretera, y pronto llegamos a la cima del puerto de Singe La, siendo el paso más alto que cruzaremos en esta jornada, con 4.955 metros de altitud. Aquí, el viento es aún más gélido que en Sirsir La y caminar se hace difícil debido a la falta de oxígeno.

A pesar de la falta de oxigeno los Wonderland se muestran felices en la cima de Singe La

Si los valles que hemos cruzado hasta ahora eran increíbles, lo que nos encontramos en la otra vertiente del Singe La no se queda atrás. Un profundo valle se abre ante nosotros, y la carretera serpentea buscando la mejor trazada para descender. Hasta el momento, MdM y Pilar, dos personas que suelen marearse con facilidad en el coche, se han comportado como campeonas. Quizás el paisaje las ha cautivado y les ha hecho olvidar sus problemas. Sin embargo, en este tramo, ambas sucumben al malestar y pasan un mal rato. Tras una breve pausa, continuamos, ya que no queda «mucho» para alcanzar el Zanskar, donde podremos descansar y comer.

El paisaje es asombroso, un escenario lunar que nos ofrece vistas y montañas increíbles. Lo más sorprendente es cómo el ser humano ha logrado construir carreteras en estas escarpadas montañas.

Al fondo del valle vemos el acceso al último puerto de la jornada, el Chochogori

Hemos ascendido el Chochogori casi sin darnos cuenta, pero el descenso nos recibe nuevamente con muchas herraduras y curvas. El desnivel es impresionante y además, nuestras compañeras están bastante afectadas. La bajada se está haciendo muy larga, pero tenemos la esperanza de que pronto podremos detenernos y descansar en condiciones.

Por fin vemos el Zanskar, y qué ilusión nos hace llegar a este punto. Ha sido toda una pequeña odisea alcanzar este lugar. Sabíamos que no iba a ser fácil, pero lo hemos logrado. Inicialmente, pensábamos que la parte más dura de la jornada sería la que nos esperaba una vez alcanzáramos la orilla del Zanskar, pero no imaginábamos lo complicado que sería acceder hasta aquí. Hemos disfrutado como niños de un paisaje inigualable, uno que probablemente no volvamos a ver nunca más.

Hasta este punto se ha construido un camino paralelo al Zanskar, pero aún quedan muchos kilómetros de este río antes de que alcance el Indo.

Por fin hemos llegado al ansiado Zanskar. Nos detenemos a comer y a disfrutar de un delicioso té de rosas silvestres y menta, que crecen en la parte trasera del Chader ‘restaurant’. La parada nos ha sentado de maravilla a todos; hemos podido estirar las piernas, comer un poco, hidratarnos adecuadamente, y las chicas que venían un poco mal se han recuperado fantásticamente.

Recorriendo el rio Zanskar

Poco después de comenzar nuestra ruta por el Zanskar, vemos dos puentes. El puente tibetano no lleva a ningún lugar; suponemos que alguna vez hubo un sendero antiguo, pero los constantes desprendimientos en la zona lo habrán destruido. La carretera paralela al Zanskar discurre por ambas orillas, ya que se ha intentado trazar la ruta más adecuada. Este puente nuevo permite cambiar de orilla cuando es necesario.

La nueva ruta que se ha construido es increíble; se ha excavado en la roca de la pared que da al Zanskar, creando una carretera de apenas 3 metros de anchura por donde pueden circular los vehículos. Desde el primer instante y salvando las diferencias, nos recordó a la Ruta del Cares en Asturias.

Impresiona mucho circular por esta pista excavada en la roca. Además, la estrechez del camino hace temer el encuentro con algún vehículo en sentido contrario en los pasos más complicados. Durante toda la ruta, nos acompañará mucho polvo, debido a las constantes obras que se están realizando.

Cosntantemente la ruta los esta ofreciendo estampas increibles

En 2023, abrieron esta vía, pero está en constante reforma. Creemos que dentro de unos años todo esto estará completamente asfaltado. Por ahora, debemos tener paciencia debido al estado del firme y a las constantes paradas que debemos hacer por las obras.

Durante la ruta, tendremos que cruzar varios puentes. Solo imaginar cómo han llevado estas estructuras hasta aquí ya nos da vértigo.

Cuando creiamos que pronto acabaria nuestro calvario, la ruta se vuelve a encajonar.

Nos detenemos nuevamente; ahora están perforando la pared para introducir explosivos y dinamitarla. El operario está trabajando en condiciones infrahumanas, sin ningún tipo de equipo de protección individual (EPI). Tiene la cabeza cubierta de polvo, y sentimos muchísima lástima por todos los trabajadores que vemos en las carreteras de Ladakh, trabajando arduamente, haga sol o llueva, y por un salario ridículo. ¡Qué injusta es la vida!

Ya creemos que salimos de la garganta del Zanskar, el paisaje se va abriendo.

Sorprendentemente, nos encontramos con una carretera perfectamente asfaltada. Esperábamos que el asfalto comenzara en Zangla, pero 12 km antes ya empezamos a disfrutar de él. Poco a poco, la carretera asfaltada se irá acercando a la garganta del Zanskar. Tiempo al tiempo.

El pasiaje cambia radicamente

La zona de Padum es sorprendente; todo el entorno es plano, pero está rodeado de grandes montañas que superan los 6.000 metros.

Llegamos a Padum antes de anochecer, donde permaneceremos dos días disfrutando del entorno que ofrece la principal localidad del Zanskar.

Video de la ruta

Hemos preparado un video de la ruta

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