Asteasu, el camino del lagarto de Obaba - Pasaporte a Wonderland

Asteasu, el camino del lagarto de Obaba

Asteasu Muskerren bidea o el camino del lagarto Obaba

En Asteasu recorreremos el camino  del lagarto de Obaba . El camino del lagarto, o Muskerren bidea, es un paseo que haremos siguiendo las indicaciones y escuchando los audios en la voz del escritor Bernardo Atxaga, autor de la novela Obabakoak y natural de la localidad. El lagarto hace referencia a Obaba, ya que el reptil es el protagonista de una de las escenas principales de la novela. Llevamos siguiendo a Atxaga desde sus principios como escritor, ya que estuvo un tiempo en St. Andrews, Escocia, donde MdM Wonderland también vivió. Mientras daba los últimos retoques a la novela mencionada a punto de publicarse, sus historias se cruzaron.

Según vamos caminando, Atxaga nos va contando las historias que ocurrieron en Asteasu e inspiraron a Bernardo para escribir sus novelas. Conoceremos las casas, iglesias, montañas, diferentes localizaciónes y hasta personajes de sus novelas.

Localización y ruta

Asteasu es un pequeño municipio de Gipuzkoa de 1.500 habitantes situado apenas a 25km de Donostia-San Sebastián y a menos de 4 km de la N1. Está situado a las faldas del monte Ernio, uno de los montes mas emblemáticos del País Vasco. Destaca por la cantidad de preciosos caseríos repartido por todo el valle.

La localidad está compuesta por dos núcleos urbanos: Elizmendi donde comenzará nuestra ruta y Kalea o centro urbano, donde terminará nuestra ruta de poco más de  2 km de longitud en terreno descendente, hay que añadir medio kilómetro mas al menos para regresar al coche.

La ruta está perfectamente balizada por unas marcas azules del lagarto. Durante la ruta nos encontraremos 7 paneles con diferentes explicaciones y QRs para escuchar los 17 audios de Bernardo Atxaga

Wondertip

Recomendamos descargar la aplicacion para dispositivos moviles Asteasu/Obaba, así podremos poder escuchar los audios con tranquilidad sin tener que ir descargando los QR.

Primer panel y mapa de la ruta

Panel informativo Muskerren bidea o el camino del lagarto Obaba

Si seguimos estas marcas no nos perderemos, el lagarto nos guiará

marcas ruta Muskerren bidea o el camino del lagarto Obaba

Paseando por el camino del lagarto

Comenzaremos la ruta en la parte alta del pueblo conocida como Elizmendi, aparcamos el coche en el parking del colegio Pello Errota.

Destaca la iglesia de San Pedro, fue un lugar muy importante para los niños de Asteasu de los años 50 y 60,  e inspiración de muchos cuentos de Atxaga. Fue su introducción en la cultura oral y su primer contacto con el latín escuchando sus primeros réquiems y misas cantadas.

Elizmendi es un barrio tranquilo donde en cada caserío vimos innumerables gatos que nos vigilaban atentamente

Al lado de la iglesia se encuentra Erretotxe  o la casa rectoral, una casa noble donde vivió escrito el escritor Juan Bautista Agirre del siglo XVIII quien escribió sermones con textos llenos de mucho humor. Tenía una amplia biblioteca con libros en 5 idiomas.

En esta casa también vivió mucho tiempo el general carlista Lizarraga, conocido por sus grandes disputas con el cura carlista Santa Cruz; aunque los dos eran del mismo bando se llevaban a matar.

Uno de los paneles que nos encontraremos en la ruta

La escuela de párvulos estaba situada en un edificio adosado a la iglesia, se accedía a la escuela por unas escaleras situadas en los pórticos de la iglesia.

Pasamos por un arco a la parte trasera de la iglesia

En la infancia de Atxaga, todo el pueblo llamaba Ximón a la górgola situada en lo alto de la iglesia. Cuenta la leyenda que si se daban 11 vueltas a la iglesia, la gárgola comenzaba a vomitar. Pero en Euskara 11 significa decir cientos de millones o millones, con lo cual era una broma. Atxaga confiesa que nunca dio las 11 vueltas.

Al lado de la iglesia se encuentra Elizegi, una casa noble donde murió Juan Bautista Agirre. Zumalakarregi, el militar carlista, también pasó algún verano en esta casa. Como anécdota, Atxaga cuenta que, cuando era niño, esta casa estuvo deshabitada y, un día, entró con otros niños y se encontraron con infinidad de libros. Atxaga era un niño formal y no cogió ninguno, hoy en día dice que ya hubiera cogido alguno.

El escritor relata otro recuerdo de la infancia: a pies de una palmera del patio de la casa, excavaron y encontraron una máscara antigás y un casco de soldado alemán. 

En el caserío vecino Lizarraga vivía el levantador de piedras Lizarraga.  Cuando Atxaga tenía 8 o 9 años, el levantador disputo una apuesta de levantamiento de piedras con otro chico del pueblo ante miles de espectadores, Atxaga resalta la gran cantidad de apuestas que se tramitaron para este evento.

Caserio Apalasagasti, casa natal de Antonio Arrue, presidente de Comunión Tradicionalista. Fue un destacado carlista que colaboró en el relanzamiento de Euskaltzaindia durante el franquismo. Hoy en día el caserío está abandonado

La escalinata que sube al pórtico de la iglesia, es un punto importante en Obabakoak ya que aquí ocurre la escena principal, la foto de grupo de los alumnos de la escuela. Atxaga también se fotografió en estas escaleras en su infancia. Mirando esta fotografía, Atxaga imaginó a un niño metiendo un lagarto por el oído de otro compañero. A los niños les contaban que si un lagarto entraba por el oído se comía el cerebro y se quedaba tonto.

Historias de la infancia de Atxaga

Al lado de la ermita de Santa Cruz se encuentra el caserío Idogarate. Un niño del caserío  fue mordido por un perro rabioso y, cuanta la leyenda, que el niño se convirtió en perro. Al ser peligroso lo tenían apartado en el muro del caserío y su madre le pasaba la comida a través de la gatera.

En frente de Idogarate se situaba la casa indiana Añorga. Hubo un movimiento de aguas subterráneas provocando un gran socavón y la casa fue engullida por la tierra. Cuando Atxaga y el resto de niños llegaron podían ver el tejado de la casa. Este lugar también fue inspiración para Obaba, aquí se escribe el método para plagiar. Actualmente es un solar vacío.

También nos cuenta Atxaga, mientras vamos bajando hacia la parte baja del pueblo, que en un caserío de en frente vivía una familia que tenían la habilidad de silbar muy bien, esta familia se desplazó a Donostia. Un hijo de esta familia pudo estudiar música en la capital desde la infancia, algo que no podría hacer en la pequeña Asteasu, ese niño era el gran músico Pablo Sorozabal.

En la parte baja del pueblo se sitúa Kale Nagusia o  Calle Mayor que termina en la plaza del pueblo

Parte baja de Asteasu

Un manantial de agua silenciosa, en el mismo lugar hay una plazoleta donde Atxaga se reunía con Mikel Laboa, Jose Luis Zumeta, Juan Carlos Perez, etc… para charlar tranquilamente

En la serrería Atxaga ha situado bastantes historias ya que Atxaga es hijo de carpintero y el olor a madera le resulta orgánico como él bien define. Durante muchos veranos trabajó en la carpintería de su padre muy a disgusto.

Apuestas en la plaza mayor

Para terminar nuestra ruta llegamos a la Plaza Mayor de Asteasu. En el lugar donde se encuentra el Ayuntamiento estaba la segunda escuela, al no haber edificios preparado se aprovechaba otras construcciones. Atxaga agradece a que en aquella época tuviesen escuelas, de no haber sido así él hubiera sido una persona analfabeta .
En esta misma plaza Atxaga nos cuenta un pasaje histórico que ocurrió en una fuente circular . Se celebró una apuesta, unos jóvenes retaron a un corredor popular veterano a una carrera. El veterano marcó las condiciones de la carrera. Serian 100 vueltas a la fuente circular pero  el veterano circularía por dentro rozando la fuente y el oponente por fuera. Los jóvenes que no sabían mucho de geometría aceptaron la apuesta, sabiendo que el perímetro de la circunferencia es 2πr,  el veterano corrió 900 m y el joven 1200 m. Obviamente la apuesta la ganó el astuto corredor veterano.

Diferentes esculturas en mitad de la plaza, dedicadas al bertsolari Pello
Errota y el trikitilari Eleuterio Tapia, además de dos piedras utilizadas en las pruebas de arrastre de piedras.

La calle Obaba parte desde la misma plaza

Monumento en homenaje a los segalaris (competición de cortar hierba)

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