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Nuevo Bosque de Oma

En 2018, el Bosque de Oma se vio afectado por la enfermedad conocida como banda marrón, lo que provocó la caída de varios pinos. Por razones de seguridad, se decidió cerrar el acceso al público. Posteriormente, la Diputación Foral de Bizkaia, en acuerdo con la familia de Agustín Ibarrola, decidió trasladar la obra del artista a un pinar contiguo al original.

Esta nueva ubicación en Basobarri triplica la extensión del lugar original. La obra consta de 32 conjuntos y se han pintado un total de 800 pinos. Además, esta nueva ubicación es más accesible, con cómodos senderos y se ha preparado respetando los criterios de sostenibilidad del bosque, procurando mantener o recrear la atmósfera del bosque original.

Historia del Bosque de Oma

En 1982, el escultor y pintor vasco Agustín Ibarrola decidió retirarse a su apartado caserío, donde se entregó a la creación de obras pictóricas y escultóricas de gran envergadura. Inspirado por la belleza de su entorno, Ibarrola concibió la idea de utilizar la naturaleza misma como su lienzo, dando así continuidad a su expresión artística.

Fue en los bosques cercanos a su hogar donde encontró su principal inspiración. Utilizando pintura acrílica, transformó los árboles en lienzos vivientes, adornándolos con formas geométricas audaces, colores vibrantes y símbolos arraigados en la naturaleza, la cultura vasca y la lucha por la libertad.

Ibarrola desafió convenciones al romper con la regla de la perspectiva tradicional. Su arte no se limitaba a ser admirado desde un único ángulo; en cambio, aspiraba a crear una experiencia envolvente, donde el espectador se sumergiera por completo en la obra, convirtiéndose así en parte integrante de ella.

Su intervención en el bosque de Oma trascendió las fronteras del arte convencional, convirtiéndose en un hito del movimiento conocido como Land Art. Este movimiento abogaba por liberar el arte de los confines de las galerías y museos, llevándolo al espacio natural libre, donde la interacción entre la obra y el entorno cobraba una relevancia única.

La intervención artística de Ibarrola en Oma se dividió en dos periodos distintos: el primero abarcó desde 1982 hasta 1989,y el segundo tuvo lugar a mediados de la década de los 90.

imagen de Ibarrola del cuaderno que nos dieron en el punto de atención de Santimamiñe -Oma

Tras el cierre del bosque original, en 2022 se iniciaron los trabajos de migración hacia el nuevo bosque adyacente. Se llevó a cabo un exhaustivo estudio para identificar las obras más relevantes del bosque original y encontrar nuevas ubicaciones que preservaran la esencia del lugar original. Es importante destacar que se lograron recuperar cuatro conjuntos artísticos: La Mezquita de Córdoba, Homenaje al Roble, La Amenaza Nuclear y Diagonal Bidimensional, los cuales fueron destruidos en 1989 debido a una tala realizada por los propietarios de aquel entonces.

Además, al tratarse de un bosque mucho más extenso, se ampliaron y enriquecieron algunos conjuntos utilizando un mayor número de árboles pintados. Por ejemplo, los conjuntos artísticos de Los Ojos, Círculos de Colores, Ritmos Envolventes y Animales del Bosque se vieron beneficiados por esta expansión y enriquecimiento.

El 28 de octubre de 2023, se inauguró el nuevo bosque pintado de Oma

La recueperada Mezquita de Córdoba

Como llegar al Bosque de Oma

Kortezubi es una pequeña localidad bizkaina con apenas 440 habitantes, enclavada en la comarca de Busturialdea-Urdaibai, a poco más de 6 kilómetros de Gernika. Si vienes desde Bilbao o Donostia por Amorebieta, debes tomar la BI 635 en dirección a Lekeitio hasta llegar a la rotonda de Barrutia. Desde allí, continúa por la BI 2238 y después de pasar el barrio de Idokiliz, toma el desvío a la derecha por la BI 4244, que te llevará hasta el aparcamiento de Santimamiñe.

No se puede acceder en coche hasta el mismo bosque, hay que caminar 2.8 km.

En temporada alta suele haber un bus lanzadera desde la parada de la estación de Gernika. Para asegurarse mejor visitar la web oficial del bosque de Oma

Información Práctica

     Basondo Auzoa, 1, 48315 Kortezubi, Bizkaia     43.34549884594896, -2.6375575931678346

     https://www.bizkaia.eus/es/web/bosque-oma-basoa/inicio

     94 465 16 57

     oma@bizkaia.eus

     10:00 – 17.30

     Visita libre: 0 €    Visita guiada: 10 €

Para visitar el Bosque de Oma, es necesario reservar las entradas. Se ofrecen dos tipos de visitas: la visita libre y la visita guiada, esta última se lleva a cabo los sábados y días especiales a las 11:00 en castellano y a las 12:30 en euskera. La primera Visita Libre comienza a las 9:30, mientras que la última tiene lugar a las 15:00.

Es necesario validar la entrada en el punto de atención de Santimamiñe – Oma una hora antes de la visita programada.

Reserva de entradas

Estas son algunas de las recomendaciones que damos para visitar el bosque de Oma:

  • Acude una hora antes de la hora de tu entrada al punto de información de las cuevas de Santimamiñe – Oma para validar tu entrada.
  • Desde el parking hasta el inicio del bosque hay 2.8 km por pista ascendente, tiempo estimado 40 minutos.
  • Lleva calzado adecuado para caminar en montaña y ropa cómoda. Nos juntamos con mucha gente que tendrían dificultades de realizar la visita ya que acudían a Oma como si fuesen al Guggenheim. Tened en cuenta que son 2.8 km de ida otros 2.8 km de vuelta y 1.5 km de recorrido, superando los 7 km en total.
  • No se puede acudir hasta el bosque en vehículo autorizado.
  • No es apto para personas con movilidad reducida y para bebes en carro.
  • No hay agua en trayecto, no hay fuentes en el camino. Evitad las horas centrales del día en jornadas calurosas, el sol castiga mucho.
  • Seguid las indicaciones y el sentido de la ruta.
  • Respetar al máximo el entorno y la naturaleza.
  • Los perro deben ir atados en todo momento.

Visitando el nuevo Bosque de Oma

Lo primero que hicimos al llegar al aparcamiento fue dirigirnos al punto de información, donde nos atendieron de manera atenta y nos proporcionaron las explicaciones necesarias para visitar el Bosque de Oma. Con el fin de disfrutar aún más de nuestra visita, nos entregaron una pequeña libreta y un mapa del recorrido que mostraba todos los conjuntos artísticos que encontraríamos en el bosque.

Acabábamos de empezar cuando miramos hacia atrás y nos impresionó la imponente forma volcánica del monte Ereñozar. A sus pies se encuentra la cueva de Santimamiñe, el yacimiento arqueológico más importante de Bizkaia. Esta cueva alberga casi medio centenar de pinturas rupestres de una belleza excepcional, además de restos arqueológicos que datan de hace aproximadamente 14.000 años

A lo largo del sendero, nos encontramos con varias pottokas, una especie de poni vasco. A pesar de su tamaño reducido, son animales robustos que se adaptan perfectamente al terreno vasco. Estos equinos han desempeñado un papel crucial en la mitología y la tradición vasca. De hecho, dentro de la cueva de Santimamiñe, se pueden admirar pinturas rupestres que representan a estas hermosas pottokas.

El acceso al propio Bosque de Oma está perfectamente señalizado y una vez que llegamos allí, debemos seguir en orden las balizas numeradas. En cada una de ellas, encontraremos una flecha que nos indica la dirección hacia la cual debemos mirar para apreciar mejor cada conjunto artístico. Es divertido ver como a los niños les interesa más encontrar cada baliza que la propia obra que se expone, una vez encontrada la baliza y antes de que lleguen los padres ya parten hacia la siguiente.

Al ser una visita que requiere reserva de entrada, el aforo es más limitado, lo que permite recorrer el bosque de manera más tranquila y disfrutar plenamente de las obras. Sin embargo, hacia el mediodía notamos un considerable aumento en el aforo. Creemos que algunas personas podrían haber asistido sin reserva de entrada, observamos que algunos recorrían el bosque en orden inverso o comenzaban desde la mitad, además de ver que andaban despistados, ya que no portaban el mapa proporcionado en el punto de información.

«Línea Horizontal» es el primer conjunto artístico creado en el Bosque de Oma. El artista juega con el tamaño de las líneas para generar una ilusión bidimensional en un espacio tridimensional.

El siguiente conjunto se llama «El Beso» , donde un beso nos da la bienvenida al bosque. Es fascinante observar cómo, a medida que nos acercamos al conjunto, dos labios pintados en dos pinos se van acercando gradualmente, hasta que finalmente se besan.

El siguiente conjunto es uno de los más reconocibles del bosque: «El Arco Iris de Naiel» , nombrado en honor a uno de los nietos de Ibarrola. Desde el vientre de su madre, Naiel ya visitaba el bosque de Oma mientras Ibarrola comenzaba a pintarlo.

«Los Motoristas« fue otro de los conjuntos que nos llamó la atención en el bosque anterior. En este nuevo bosque, no logramos obtener la perspectiva adecuada para apreciar el conjunto en su totalidad. Mientras Ibarrola pintaba el bosque, unos motoristas se acercaron para explorarlo de cerca. El ruido de las motos atrajo la atención del artista e inspiró una próxima obra.

«La Marcha de la Humanidad» destaca como uno de los conjuntos más extensos del bosque, con hasta 8 puntos de observación. En ella, encontramos numerosas representaciones humanas; algunas empiezan como simples rayas verticales en lo más profundo del bosque, pero a medida que nos acercamos, se transforman en caminantes. Esta obra refleja la evolución humana desde la perspectiva única de Ibarrola.

El conjunto de «Los Ojos» es uno de los que más ha aprovechado el hecho de que el nuevo bosque es considerablemente más amplio que el anterior. Encontramos una infinidad de ojos pintados en los árboles. Cuando Ibarrola descubrió las pinturas rupestres de Santimamiñe, quedó impresionado. El artista quiso representar los ojos de aquellos primeros artistas que habitaron ese bosque. En este punto, se entrelazan el pasado y el presente.

Después de explorar el conjunto de Los Ojos, nos adentraremos en la zona más complicada para aquellos con dificultades para caminar. Descenderemos por un terreno serpenteante que en épocas de lluvia podría presentar algunos problemas menores, pero para mitigar cualquier inconveniente, esta sección está vallada para facilitar el descenso. Además, en este mismo lugar, encontraremos una pequeña área de descanso.

«Círculo» es un gran círculo pintado de blanco en varios pinos. Este círculo está incompleto y debemos encontrar la mejor perspectiva para completarlo.

«Homenaje al Greco» es un conjunto compuesto de dos partes diferentes, una por líneas verticales predominantemente blancas, contrastadas con líneas horizontales de colores vibrantes. Ibarrola rinde homenaje a uno de sus artistas favoritos, el Greco. Estas lineas representan las pruebas de color que el Greco realizaba en los márgenes de sus cuadros antes de aplicar la pintura definitiva.

«Animales del Bosque» en este conjunto se han representado hasta 16 animales diferentes. Los animales que observaba Ibarrola cuando visitaba Oma han recuperado su espacio y están reflejados en los árboles de Oma

El conjunto de «La Llama» está representada en cinco árboles donde la llama permanece encendida, simbolizando la luz, el calor y la protección del fuego ancestral de la gente que habitaba en Santimamiñe.

«Puntillismo» , Ibarrola pinta diminutos puntos repletos de color y luz, los cuales se expanden desde el suelo hasta el cielo.

«Ritmos Envolventes»  es una obra donde Ibarrola utiliza únicamente dos colores vivos, como el verde y el violeta plasmados en cinco árboles. Ibarrola juega con las perspectivas, donde una luz emerge en el centro y a su vez, converge en el mismo punto.

«Composición Naranja y Violeta» es una obra donde se combinan trazos horizontales y verticales, así como curvas y rectas, utilizando colores azules y naranjas. Esta mezcla representa la combinación del positivo con el negativo.

«Amenaza Nuclear» es una protesta contra la amenaza de la guerra nuclear. Desde el bosque de Oma se puede divisar Gernika, una localidad que fue bombardeada durante la guerra civil. Ibarrola recuerda así los trágicos eventos de las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki.

«Círculos de Colores» fue uno de los conjuntos donde más disfrutamos. En una gran cantidad de pinos están pintados semicírculos y a medida que vamos caminando  el juego consiste en unir estos semicírculos para formar un círculo completo. Es divertido observar cómo se van uniendo nuevos círculos a la vez que se separan los recién creados.

«Mezquita de Córdoba» es una de las obras que se han recuperado tras la tala del bosque anterior. Veintidós pinos pintados de rojo con bordes blancos representan a las columnas que se entrelazan con arcos al estilo de la Mezquita de Córdoba.

«Minimal» es un conjunto inspirado en la corriente artística denominada Minimal Art que se caracteriza por sus líneas básicas y colores puros como el verde, azul o morado.

«Curva Contracurva» es un efecto visual creado al pintar una curva sobre la forma natural curva del árbol.

«Negativo Positivo» es un juego visual entre las partes positivas y negativas de una pintura. El artista nos plantea la siguiente pregunta: ¿Puede una pintura ser negativa y positiva al mismo tiempo?

Poco antes de llegar al final, hay un área de descanso desde donde se puede apreciar gran parte del bosque.

«Rúbrica» representa la firma de Mariluz, la esposa de Ibarrola. Es un pequeño homenaje del artista a su esposa, en agradecimiento por su colaboración en el proceso de pintado del bosque.

Terminamos nuestra visita con «Te Quiero», un mensaje de despedida tanto del visitante al bosque como del bosque al visitante, agradeciendo mutuamente la visita.

Solo nos restaba regresar al coche por el mismo camino por el que habíamos accedido al bosque. Durante este trayecto, observamos a muchas personas que no estaban preparadas para esta caminata que, aunque sencilla, requiere un mínimo de preparación tanto física como en cuanto a la indumentaria.

Donde comer tras la visita al Bosque de Oma

Tras haber disfrutado de un una bonita mañana  en el Bosque de Oma, recomendamos que para comer te dirijas al Asador Marko Pollo, que se encuentra a solo dos kilómetros de distancia. Es una opción ideal para disfrutar de una comida informal en un ambiente agradable, especialmente durante la época de buen tiempo, ya que cuenta con una terraza perfecta para comer al aire libre.

La cocina del Asador Marko Pollo es sencilla y sin pretensiones, pero eso no significa que no sea sabrosa. Su especialidad es el pollo asado, que se acompaña de ensalada y patatas. Es un plato tradicional y delicioso que ha hecho que este establecimiento sea una parada obligada para quienes visitan la zona.

Durante muchos años, el negocio estuvo regentado por José Antonio Belastegieta, más conocido como Marko Pollo. Este singular personaje fue alcalde de Kortezubi durante 20 años y se hizo famoso por organizar curiosos concursos como el de cabezones, barrigones o de mutilzarras (solteros viejos).

Marko Pollo era toda una institución en la zona. Gracias a su cargo de alcalde de Kortezubi (un pueblo de unos 400 habitantes), su lengua fina y su descaro, le valieron para recorrer todo el mundo y tener citas con personalidades como el Papa, el Dalai Lama o el Rey Emérito.

Tenemos que reconocer que una de las juergas más memorables que KxK ha experimentado en su vida fue durante el Tour de Francia de 1991. Aquella noche fue épica, cuando los legazpiarras y un  grupo de Kortezubi con Marko a la cabeza  y algunos participantes en el concurso de Cabezones lo dieron todo

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