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Fortaleza de Rabati en Georgia: historia, visita y recorrido completo

En nuestra ruta por Georgia, tras visitar Vardzia, hicimos una parada en Akhaltsikhe para conocer la Fortaleza de Rabati. Este imponente complejo medieval restaurado combina murallas, mezquita, iglesia, y palacio en un mismo espacio, reflejando la convivencia de culturas que marcaron la región durante siglos. Pasear por la fortaleza es viajar en el tiempo, pero también dejarse sorprender por su mezcla de estilos arquitectónicos.

Historia de Rabati

El primer castillo fue edificado en el siglo IX en lo alto del valle, dominando la ruta comercial de la Ruta de la Seda. Originalmente, se llamó Lomsia (“león” en georgiano). Más tarde, en el siglo XII, se amplió y se convirtió en la ciudadela de Akhaltsikhe, cuyo nombre significa “fortaleza nueva”. El término Rabati proviene del árabe y significa precisamente “fortaleza”.

A lo largo de su historia, Rabati resistió numerosos ataques, uno de los más devastadores fue el del ejército mogol de Tamerlán. En el siglo XVI cayó bajo dominio otomano, que reconstruyó el recinto e introdujo una fuerte influencia islámica. De esa época data la mezquita Ahmediye. En 1828, tras la guerra ruso-turca, pasó a manos del Imperio ruso.

Durante la época soviética, Rabati fue abandonado y quedó en ruinas. No sería hasta 2011–2012 cuando el gobierno del presidente Míjeil Saakashvili emprendió una restauración integral con el objetivo de impulsar el turismo en la zona. Esta reforma sin embargo, fue muy controvertida: según los críticos, apenas se respetó la construcción original y el resultado se asemeja más a un parque temático que a una fortaleza histórica. Muchos edificios fueron levantados desde cero, priorizando la estética y la atracción turística. El resultado es un complejo mucho más accesible y visualmente impactante, aunque con escasa autenticidad histórica.

Durante el mandato del presidente Saakashvili se construyeron numerosos edificios polémicos como el Puente de la Paz, el Palacio Presidencial y la Casa de Justicia de Tiblisi, el Parlamento de Kutaisi o el futurista Ministerio del Interior. Rabati también podría considerarse parte de la llamada “arquitectura saakashviliana”.

Información práctica de Rabati

En el artículo dedicado a Vardzia, ya explicamos cómo llegar a Akhaltsikhe.

Las entradas se adquieren en taquilla y se aceptan pagos con tarjeta.

En el interior de la fortaleza se organizan distintos eventos culturales y actividades; para estar al día conviene consultar la web oficial antes de la visita.

A continuación, una tabla práctica con los horarios, precios y otras anotaciones útiles:

RECINTOHORARIOPRECIONOTAS
Primer Nivel24 horas / 365 díasGratisIncluye jardines, restaurantes y tiendas
Segundo Nivel9:00-19:00 (verano hasta 20:00)20 GEL, locales 10 GELIncluye el castillo, mezquita, iglesias, sinagoga, etc.
Museo de HistoriaMartes a domingo 10:00-18:0015 GEL, locales 3 GELCierra los lunes

Visitando la fortaleza de Rabati

Llegamos a Akhaltsikhe a mediodía, bajo un sol que aprieta con fuerza. Aparcamos en la parte baja de la ciudad ya que no está permitido acceder a la fortaleza en vehículo. El complejo está protegido por tres murallas interconectadas entre sí mediante túneles y pasadizos.

Tras una subida algo costosa, tanto por la pendiente como por los problemas físicos de KxK y el sol implacable, cruzamos finalmente la puerta de entrada a la fortaleza. Esta primera zona es de acceso gratuito y permite recorrer parte de la muralla y subir a algunas de sus torres. Esta parte está concebida con un enfoque más turístico y comercial y reúne jardines, fuentes, tiendas de artesanía, cafés, restaurantes e incluso el fotogénico hotel Gino.

Tras comprar la entrada nos dirigimos hacia la parte alta de la fortaleza, donde se encuentran los principales edificios. Tras pasar el control, accedemos a esta zona superior y la primera imagen que se abre ante nosotros resulta sorprendente. Al fondo se alza el castillo, a un lado destaca la mezquita con su cúpula dorada, justo detrás la madraza, y en primer plano un precioso jardín con fuentes y estanques en los que se reflejan los edificios. Entre ellos se levantan elegantes pabellones, además de otros edificios que no reconocemos que completan una estampa realmente encantadora.

Mezquita y Madrasa

El edificio que más llama la atención es la Mezquita Ahmediye, con su cúpula dorada y su minarete. Fue construida en 1752, durante el dominio otomano, utilizando piedra y ladrillo. Su exterior es austero, sin apenas decoración, salvo por unos pequeños ventanales con celosías que filtran la luz. En el interior, la mezquita se presenta completamente vacía.

La mezquita solo funcionó durante 76 años, hasta que Rabati dejó de estar bajo dominio otomano y pasó a manos rusas. Años después, por orden del zar, la mezquita se convirtió en iglesia ortodoxa, consagrada en honor a la Virgen María. Funcionó casi un siglo hasta que, con la llegada de los bolcheviques al poder, se persiguió y destruyó todo lo relacionado con la religión.

Justo al lado se encuentra la madrasa, donde en tiempos pasados se impartían estudios coránicos. Su planta en forma de L cuenta con dos pisos: en el superior se abre una galería sostenida por impresionantes arcadas de piedra, cuyos techos abovedados crean un pasillo cubierto que da acceso a las habitaciones interiores. La distribución sigue el patrón clásico de las escuelas islámicas, con aulas en la planta baja y dormitorios para los estudiantes en la parte superior.

En el patio que separa la madraza de la mezquita se extiende un largo estanque rectangular.

Castillo de Rabati

El castillo de Rabati es el otro gran edificio de la fortaleza. Llama la atención esta construcción de piedra que se alza sobre una base rocosa, con muros robustos y almenas en la parte superior. Fue mandado construir en el siglo XIII por la familia Jakeli, que gobernaba la región de Samtskhe. En su interior también se encuentra el Museo de Historia, aunque para visitarlo es necesario adquirir una entrada adicional.

Lo mejor que ofrece el castillo es la posibilidad de subir hasta su torre por una escalera de caracol y disfrutar de las vistas, especialmente de toda la fortaleza de Rabati, de la ciudad de Akhaltsikhe y del valle del río Potskhovi.

Las vistas de la mezquita y la madrasa desde el castillo.

Y frente a nosotros se extiende el jardín, con sus estanques y fuentes, diferentes pabellones, templetes y miradores y al fondo, en el centro, la iglesia ortodoxa. Ahora nos dirigimos a explorar y recorrer esta zona más detenidamente.

Jardines de Rabati

Además de los edificios más simbólicos del complejo, pasear por su recinto tiene mucho encanto. Los jardines no destacan por sus flores, sino por los setos bien cuidados, entre los que incluso hay un pequeño laberinto. Pero lo que más llama la atención son las fuentes y los estanques, donde se reflejan los edificios y crean estampas muy fotogénicas. En nuestro caso, llegamos cuando el sol estaba más alto, es decir, la peor hora para captar reflejos.

La última foto que mostramos está tomada desde una preciosa galería de estilo morisco, situada junto al estanque y muy cerca de la mezquita. El lugar destaca por sus elegantes arcos y columnas, decoradas con complejos tallados que evocan la arquitectura del Medio Oriente. Estas columnas sostienen una sucesión de arcos que conforman un pasillo cubierto, a modo de galería.

Otra de las construcciones que llama la atención es un templete o cenador de estilo ruso, construido en madera y pintado de blanco, con techo de chapa. Es un espacio abierto, donde únicamente se aprecian las columnas que sostienen el tejado. En la parte superior se encuentra un curioso mirador protegido por una puntiaguda cúpula, que añade un detalle arquitectónico singular al conjunto.

Por toda la fortaleza encontraremos diferentes torreones circulares de piedra, que se alzan de forma prominente, con almenas en la parte superior y varias ventanas en los pisos inferiores. Desde lo alto de estos torreones se pueden obtener distintas perspectivas de la fortaleza.

Al preparar este artículo nos dimos cuenta de que no llegamos a visitar la Iglesia ortodoxa de Rabati. Revisando las fotos, observamos que la iglesia ha perdido —o quizá le han retirado— la cruz que antes se encontraba en la parte delantera del tejado. El templo se sitúa a la izquierda, nada más entrar en la zona de pago de Rabati.

La iglesia ortodoxa de Rabati data del siglo XIX, aunque la actual reconstrucción conserva poco del edificio original. En su fachada principal destaca una arcada con tres arcos de medio punto apoyados sobre  pilares.

Como habrás podido observar, Rabati es un lugar lleno de contrastes, donde conviven castillos, mezquitas, iglesias y jardines en un mismo recinto. A nosotros nos sorprendió la mezcla de culturas y el encanto de cada rincón. Pasear por sus murallas o perderse entre sus rincones es recorrer siglos de historia. Si visitas Georgia, no dejes pasar la oportunidad de descubrir esta fortaleza única.

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