Visita Museo Albaola 2021: Entradas, reservas, historia balleneros vascos

Museo Albaola y los balleneros vascos

Albaola es uno de los museo más interesantes de Euskadi donde conoceremos en profundidad la vida de los balleneros vascos y seremos testigos de la reconstrucción de la nao San Juan, visita muy recomendable . La reconstrucción se está realizando siguiendo los cánones de construcción del siglo XVI. Albaola es una asociación cultural sin ánimo de lucro que se sustenta gracias a la financiación privada: patrocinio de piezas y las entradas al museo. Además del museo y la reconstrucción de la nao, en Albaola hay una escuela de carpinteros de Ribera donde hay alumnos de diferentes partes de Europa.

Por motivo del Covid 19

– Las visitas serán los sábados por la mañana
9:50 eta 11:45 en Euskera
11:00 eta 12:40 en Castellano
– A partir de mayo, si la situación pandémica lo permite, Albaola contempla ampliar los horarios de visita.
LAS VISITAS SERÁN SIEMPRE CON RESERVA
El acceso a pie desde San Pedro está cerrado. Se llegará en barco desde el muelle del Hospitalillo. El horario del barco lo concretará Albaola al realizar la reserva.

Localización de Albaola Museoa

El Museo Albaola está situado en la localidad de Pasajes San Pedro, a 5 kilómetros del centro de Donostia – San Sebastián.

Direccíon Albaola

Ondartxo, 1, 20110 Pasai San Pedro, Gipuzkoa

En caso de que el acceso peatonal desde San Pedro esté cerrado, a Albaola se accede por barco desde el muelle del Hospitalillo.
A la hora de hacer la reserva, desde Albaola les informaran sobre cómo se debe acceder.

Ubicación Muelle Hospitalillo

El Muelle de Hospitalillo esta situado en el muelle de San Pedro, frente al edificio de Azti Tecnalia. Podemos aparcar el coche en el parking cercano al muelle.
Tras la visita a Albaola, el barco vuelve al mismo muelle pero previamente hace una parada en Pasai Donibane, podemos aprovechar para visitar esta preciosa localidad y luego cruzar al otro lado de la bahía en las motoras que constantemente transportan gente de un lado a otro de Pasaia.

Croquis de Albaola y su acceso por barco

Información Útil

Reserva de Entradas

Teléfono: 943-392426
Email: bisitak@albaola.com 
Online:  No hay servicio de reservas automáticas

Horario

Para conocer los horarios de visitas en esta época pandémica, contactar previamente con Albaola por email o teléfono

Precio Entradas 2020

INDIVIDUALES

Publico General: 7 €
Estudiantes menores de 25 años, familias numerosas, peregrinos, personas desempleadas, personas con diversidad funcional y jubilados:5 €
Menores de 6 años acompañados: Gratis

GRUPOS

Grupos de más de 10 personas: 5€/pax
Grupos de más de 10 estudiantes: 4.5€/pax

Los balleneros vascos

El pueblo vasco ha estado muy ligado con la caza de la ballena, siendo su mayor esplendor entre los siglos XIV y XV. En aquella época la caza se realizaba en las costas cantábricas. Por toda la costa había diferentes atalayas desde donde se vigilaba la presencia de ballenas en la costa y, cuando se divisaba un cetáceo, se avisaba a los pescadores que, tras subirse a sus embarcaciones a remos, salían rápidamente a arponear la ballena. La primera embarcación que arribaba a la ballena tenia ciertos privilegios, siendo este el origen de las regatas de traineras tan conocidas en el Cantábrico.

Más adelante, los británicos, holandeses y alemanes también comenzaron a cazar ballenas, con lo que comenzó a desaparecer la especie en el Golfo de Bizkaia. Los marineros vascos se vieron avocados a buscar nuevos destinos para sus capturas, primera al Mar del Norte, posteriormente Islandia. Ya comentábamos en un articulo que, en Islandia hasta el año 2015 estaba permitido matar vascos. Posteriores destinos terminaron siendo las costas canadienses de Terranova y Labrador.

Cazando ballenas en Terranova y Labrador

En el siglo XVI Pasaia era el puerto más importante de Europa relacionado con la caza de ballenas, los barcos partían desde este puerto gipuzcoano hacia Terranova y Labrador

Los marineros vascos se asentaron en el golfo de San Lorenzo, en Labrador, siendo Red Bay el principal puerto de los balleneros vascos. Desde Red Bay se podía controlar la migración de las ballenas, era un lugar estratégico y de donde  partían las expediciones para la caza de la ballena.

Se calcula que cada año 10-12 buques balleneros con una flota de 1.500 marineros surcaban los mares de Terranova. Los balleneros vascos se instalaron en diferentes aldeas, creando diferentes asentamientos. En Saddle Island hay 140 tumbas de marineros vascos.

Para llegar a Red Bay, eran necesarios dos meses de navegación para recorrer  6.300 kilómetros, pero para la vuelta, gracias a al corrientes oceánicas, solo se necesitaba un mes siendo una ruta de 5.500 kilómetros.

Ruta de Ida: Tomaban dirección norte para llegar casi a Islandia y Groenlandia para luego bajar hacia Terranova.
Ruta de vuelta: Se realizaba una ruta casi lineal y era más rápida gracias a las corrientes del golfo de México y el viento del oeste.

Los balleneros partían en Junio desde el Cantábrico hacia Terranova con sus bodegas  repletas de herramientas, útiles, barriles, tejas para construir sus cabañas, comida y bebida. Cada marinero bebía una media de dos litros de sidra al día, como pudimos saber en las historias contadas de las mujeres sidreras en el caserio Igartuibeiti. Esta apreciada bebida aportaba vitaminas que combatían la tuberculosis, por contra los marineros holandeses bebían cerveza y al no combatir el escorbuto, morían por la enfermedad.

Una vez llegados a Terranova preparaban los asentamientos, cabañas, muelles, hornos para producir aceite, bodegas, etc.. Y una vez llegado el otoño, aprovechaban la migración de las ballenas desde el ártico hacia los mares del sur para la caza de los cetáceos. La época de caza duraba hasta el finales de año tras la cual comenzaba la fase de producción del preciado aceite. En invierno las aguas de la bahía se congelaban y no se podía navegar. Tras el deshielo en primavera y con las bodegas repletas de aceite regresaban al País Vasco.

El negocio de la ballena

De la ballena se aprovechaba absolutamente todo

  • Huesos: Los huesos de las ballenas se usaban para hacer mesas, sillas, material de construcción, marcos de ventanas, botones o cualquier tipo de adorno.
  • Barbas: Las barbas eran de los pocos materiales flexibles de la época y eran usados para varillas de paraguas, peines , abanicos o corsés.
  • Carne: La carne era comestible, se salaba en origen y se comercializaba principalmente con los franceses.
  • Grasa: Era la parte más codiciada de la ballena, fundían la grasa para convertirlo en aceite.

Una vez terminada la época de caza de ballenas, los balleneros vascos trabajan duramente en el proceso de conseguir aceite. Fundían la grasa en unos hornos y una vez licuado los almacenaban en barriles. El aceite era usado como combustible y era exportado a Europa para iluminar las calles con lamparas de aceite. Este aceite era el mejor para prender la mecha e iluminar, además apenas desprendía humo y olor en la combustión.

Este aceite era muy deseado en Europa. Se estima que un barril de aceite estaría valorado actualmente en 4.000€. Cada barco ballenero en su bodega tenia una capacidad de 1.000 barriles y hasta completar la bodega no regresaban a puerto vasco. Nos podemos hacernos a la idea del negocio que suponía las ballenas.

La Nao San Juan

La Nao San Juan era uno de esos  barcos que se dedicaban al comercio de las ballenas. En 1565 nuestra Nao estaba amarrada en Red Bay con las bodegas casi llenas de barriles de aceite. Los balleneros vascos habían cazado entre 25 y 30 ballenas, la cantidad necesaria para obtener los mil barriles de aceite. En la primavera de1565 se produjo una fuerte tormenta que rompió las amarras, quedando el barco a la deriva. El barco chocó con una roca y se hundió con todo su aceite en la bodega. No hubo perdidas humanas pero las perdidas en material fueron cuantiosas. Una año después del accidente se pudieron recuperar unos 300 barriles.

Los armadores de Pasaia que habían financiado la expedición no tenían liquidez para pagar a los marineros. El enfado de los marineros fue enorme y el conflicto termino en juicio, todo el proceso judicial quedó escrito y archivado. Estos documentos quedaron en el olvido hasta pasados más de 4 siglos.

En 1978 la arqueóloga canadiense Shelma Huxley encontró los documentos del juicio en los archivos de los protocolos de Gipuzkoa, que se encuentran en la Universidad de Oñati. En estos documentos se encontraba la ubicación exacta del barco hundido.

La agencia pública Parcs Canada que gestiona el patrimonio histórico de Canadá con la información obtenida por Huxley, comenzó las inmersiones hasta dar con los restos del barco, a una profundidad de 10 metros.  El barco se encontraban en perfecto estado de conservación gracias a la naturaleza, geografía del lugar y el frio agua.

Durante tres décadas, los arqueólogos marinos y científicos canadienses sacaron del agua una a una las 3.000 piezas del buque. Analizaron cada pieza y recompusieron el buque hasta obtener los planos de los balleneros vascos y así saber como se construyeron. Con la información obtenida crearon los planos, con los cuales se podría replicar una barco ballenero vasco del siglo XVI.

Albaola, factoría marítima vasca

En 2013, con el apoyo científico del Gobierno de Canadá y dentro de los actos de Capitalidad Cultural Europea de Donostia 2016, se pone en marcha el proyecto de la construcción de la réplica de la nao San Juan.

La  visita se divide en tres partes: la construcción de la nao San Juan, el taller de la escuela de carpinteros y el museo sobre la Nao San Juan y la vida de los balleneros. Las fotos que hemos visto hasta ahora son del museo.

Escuela de carpinteros de Ribera Albaola

Nuestra visita comienza en el taller de carpinteros, los visitantes nos sentamos en las gradas  y el guía nos contará todo sobre la nao San Juan, su reconstrucción y la vida de los balleneros vascos.

Albaola, ademas de ser museo es una factoría, un astillero donde se está construyendo la nao San Juan y en la que, ademas en el taller de carpinteros, hay una escuela de carpinteros de Ribera impartida por el profesor estadounidense Lance Lee. El curso tiene una duración de 3 años y los alumnos no solo son vascos sino que vienen del resto del país, Italia, Francia, Bélgica, Grecia y Austria.

Desde las gradas podemos ver el taller de carpinteros y la embarcación que están construyendo, un patache. Es una embarcación del siglo XVII rápida y ligera que se podía navegar tanto a vela y a remos. Era utilizada para mandar noticias a lugares remotos rápidamente y también para vigilar las costas.

El patache en construcción mide 15 metros de eslora y tiene 3,5m de manga, con una superficie total será de 150 m².

Albaola se ha rehabierto en Semana Santa del 2021 y la principal novedad es el nuevo proyecto, la construcción de un sándolo, una embarcación veneciana.

Construcción de la nao San Juan

Hay que reseñar que el museo se ha levantado gracias a la labor de los voluntarios, que trabajan por amor al arte. Una de las características principales de Albaola es que principalmente siguen los cánones de construcción del siglo XVI, tanto en la técnica como en las herramientas.

En el astillero se esta construyendo poco a poco la nao San Juan, con una eslora de 28 metros y 7.5 metros de manga. El  barco va a medir 30 metros desde la quilla hasta la punta del palo mayor, con 11 de altura del casco.

Para la construcción se utiliza tres tipos diferentes de madera: roble, haya y abeto.

Roble: Es una madera resistente y se utiliza para hacer el casco. El roble proviene de la Sakana, Navarra.
Haya: Utilizado para la quilla, la columna vertebral del navío, esta parte siempre va sumergida. El haya es la madera que mejor aguanta la humedad.  Esta pieza mide 14,2 metros
Abeto: La madera de abeto de la Selva de Irati es estrecha y flexible, se usa para los mástiles.

Un futuro mástil

La San Juan es un barco panzudo ya que estaba diseñado para albergar 1.000 barriles de aceite, 60 tripulantes, barriles de sidra, comida, materiales de construcción y más cosas.  El barco era inestable y, para superar las corrientes del noroeste, se veían obligados a hundir un poco el barco. Se lastraba el barco con mucho peso, el lastre era principalmente material para construir sus casas en Terranova.

Cuando visitamos Albaola, estaban recubriendo el esqueleto y tapando las grietas con brea proveniente de los pinares de Quintanar de la Sierra. La Real Cabaña de Carreteros fabrica la brea de forma artesanal, partiendo de la destilación de la resina de pino. Como curiosidad, en 2016 transportaron la brea hasta Albaola desde Burgos, en un carro tirado por dos bueyes, recreando la ruta del siglo XVI, el transporte tardó 18 días en llegar.

En el museo podremos ver los diferentes gremios que son necesarios para la fabricacion.
Las  velas y sogas provienen de cáñamo del Ebro y Bretaña.
Las piezas metálicas como herramientas, clavos, pernos y herrajes, provienen del herrero Ricardo Mediavilla, de Legazpi, localidad muy unida al hierro.

Pasai Donibane, visita adicional

Podemos completar nuestra visita a Albaola cruzando en motora la bahía y concoer Pasai Donibane, una localidad marinera que ya visitamos en nuestro reportaje de Jaizkibel.

La motora se monta en el embarcadero de San Pedro, en la intersección San Pedro Kalea, Torreatze Kalea y Arraunlari Kalea.

Precio 0.9€

Vistas de Pasao Donibane desde la motora

donde nos recibe una batelera, una remera vasca

Escultura de la Batelera

La oficina de turismo se encuentra en la casa donde vivió el escritor Víctor Hugo

Casa Victor Hugo Pasai Donibane

La imagen típica de Pasai Donibane la en la Plaza Santiago

Plaza santiago Pasai Donibane

Callejear por su calle principal tiene mucho encanto.

Plaza santiago Pasai Donibane

Uno de los planes más bonitos de Donibane es caminar por el paseo de Bonantza

Paseo Donibane

Recorreremos el margen derecha de la bahía de Pasaia

Bocana de Pasaia

Hasta llegar a Puntas.

Punta de la bocana de Pasaia

Donde disfrutaremos de las vistas al Mar Cantábrico

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