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Santuario de Arantzazu

Enclavado en un entorno envidiable, encontramos el Santuario de Arantzazu. Una construcción moderna que tuvo ciertas dificultades en los años 50, ya que artistas de la talla de Basterretxea, Oteiza y Lara tuvieron que abandonar sus obras ante la prohibición de continuar por parte de la Iglesia. En este artículo conoceremos más sobre la Virgen de Arantzazu, patrona de Gipuzkoa. Además, relataremos la historia de las diferentes construcciones que se hicieron en el lugar donde la virgen apareció, entre los espinos de las altas montañas del sur de Gipuzkoa

Historia del Santuario de Arantzazu

Cuenta la leyenda que en el siglo XV, el pastor Rodrigo de Balzategui encontró entre los espinos una virgen con el niño en brazos. El pastor, sorprendido preguntó: arantzan zu!? (¿tú en el espino?). Ese año estaba siendo de fuerte sequía. Balzategui comunicó su hallazgo al pueblo de Oñati y tras bajar la figura al pueblo, comenzó a llover. Enseguida comenzaron las peregrinaciones a Arantzazu.

Figura de la virgen encontrada entre los espinos

Entonces, se constituyó la Cofradía de Arantzazu qué financiaria la construcción del santuario y la hospedería de peregrinos. En un principio, los frailes dominicos se encargaron del convento y el santuario, pero tras unos pleitos fueron los franciscanos los que lograron obtener la concesión del santuario en 1514. En 1553, curiosamente el día de San Juan, se produce un incendio que arrasa por completo la iglesia.

Tras el incendio, rápidamente comenzaron la construcción de una nueva iglesia gracias a las innumerables limosnas que se recibían. Arantzazu seguía siendo un lugar habitual de peregrinación de fieles que veneraban a la virgen. Un nuevo incendio en 1622 destruyó el convento, manteniéndose intacta la capilla. Al igual que el incendio anterior, la reconstrucción fue rápida gracias a las aportaciones económicas. En la reconstrucción se mantuvieron las estructuras anteriores, pero como cada vez eran mayores las visitas de los peregrinos, hubo que ampliar la hospedería y hacer nuevas instalaciones.

La historia de Arantzazu está ligada a los incendios. En 1834, en plena Guerra Carlista, los Miqueletes incendiaron Arantzazu, destruyéndolo por completo. A continuación los franciscanos la abandonaron. La nueva reconstrucción tardó más que las dos anteriores. Fueron 12 años de espera para la bendición de la nueva iglesia. Tuvieron que  44 años desde el incendio para que los franciscanos regresasen a Arantzazu.

Se nombra a la Virgen de Arantzazu patrona de la provincia de Gipuzkoa en 1918.

En 1920 comienzan las ampliaciones de las instalaciones, se pretende contruir un edificio neorrománico. La falta de capital económico provoca que solo se  construya la cabecera del edificio y se abandonen las obras durante 25 años.

Nueva basílica de Arantzazu

El santuario que conocemos actualmente data del año 1955. Fue construida por los arquitectos Francisco Javier Sáenz de Oiza y Luis Laorga. Los inicios no fueron fáciles. El proyecto fue elegido en un concurso donde se presentaron 14 proyectos diferentes. La elección del ganador conllevó mucha polémica, ya que el proyecto suponía una construcción moderna y a esto se oponían los defensores de la arquitectura religiosa barroca.  Aun así, el 9 de septiembre de 1950, coincidiendo con la festividad de Nuestra Señora de Arantzazu, se colocó la primera piedra de la nueva basílica.

Imagen de la construcción tomada de www.arantzazu.org

Pablo Lete, Provincial de los Franciscanos, fue el impulsor de la idea de construir la nueva básica de Arantzazu. A finales el 1952 falleció en accidente aéreo. Esta desgracia, unida a la separación de los arquitectos encargados del proyecto, produjo un retraso en la construcción de la basílica.

El 30 de agosto de 1955 la basílica fue bendecida y abierta al público, pero la construcción era más sencilla y austera que el anteproyecto. Todavía quedaba la ornamentación del mismo. Diferentes artistas se encargarían de esta faena: Jorge Oteiza se encargaría de las esculturas, Eduardo Chillida de las puertas metálicas de la entrada, Nestor Basterretxea pintaría la cripta, las vidrieras serían obra de Javier Álvarez de Eulate y el ábside por Carlos Pascual de Lara, que falleció antes de acabar la obra, terminándolo Lucio Muñoz. La Iglesia prohibió que Oteiza, Lara y Basteretxea continuasen con sus obras, ya que trasgredían los cánones éticos de la iglesia católica. Años más tarde la pudieron acabarlas. 

Como llegar al Santuario de Arantzazu

El Santuario de Arantzazu está situado en la localidad Gipuzkoana de Oñati. Tiene una ubicación envidiable, se encuentra a una altura de 735 metros, rodeado de montañas y en las mismas puertas del Parque Natural de Aizkorri-Aratz. Desde aquí parten muchos montañeros en sus rutas hacia las campas de Urbia o hacia los colosos montañeros de la sierra de Aizkorri.

Vista de Arantzazu desde la cima de Gazteluaitz. Al fondo Anboto y Udalaitz

Para llegar a Arantzazu debemos tomar la referencia de la localidad de Oñati, que se encuentra en el extremo sur de Gipuzkoa. Desde Oñati seguiremos las indicaciones para llegar al Santuario, con 8 km de subida. En las inmediaciones del santuario hay varios aparcamientos con muchas plazas de parking, pero los domingos y festivos se suelen llenar por la gran afluencia de montañeros y feligreses que acuden al mismo. Hay un cartel donde se prohíbe aparcar en el parking los domingos a partir de las 10.30, exclusivo para mayores que acuden a misa, pero para esa hora suele estar ya lleno..

Parking más próximo al santuario

Indicaciones de Googlemaps para llegar a Arantzazu

Desde Oñati hay un servicio de autobús que conecta Oñati, las cuevas de Arrikrutz y Arantzazu cada hora. El precio del Herribusa es de 1.35€

Caminando hasta el Santuario de Arantzazu

Varias rutas montañeras pasan o llegan hasta Arantzazu:

  • El Camino Ignaciano que parte desde Loiola
  • GR-120 – La Ruta de los tres templos que une la basílica de Loiola, la ermita de la Antigua y el santuario Arantzazu
  • GR-121 – Vuelta a Gipuzkoa
  • GR-283 – Ruta del queso Idiazabal
  • GR-34 – Donostia – Arantzazu

Información útil del Santuario de Arantzazu

Información útil para tu próxima visita a Arantzazu.

Horario

Los monjes franciscanos se encargan de abrir y cerrar las puertas de la basílica. Está abierta todos los días del año desde las 9:00 hasta las 19:30. La entrada es gratuita y se pueden visitar libremente la basílica y la cripta. Para realizar las visitas hay que tener en cuenta los horarios de las ceremonias religiosas que son todos los días a las 12:00. Los domingos también hay ceremonias a las 10:30 y 12:00, en euskera y a las 13:30, en castellano. Las vísperas de festivos hay una ceremonia a las 19:30.

En verano se puede visitar el camarín: 11:30, 12:30, 16:30, 17:30 y 18:30

Precio

La entrada al santuario es gratuita

Contacto

 Teléfono: 943 78 09 51

Email: asisgunea@arantzazu.org

Web: arantzazu.org

Visita Guiada

Desde la oficina de turismo de Debagoiena organizan visitas guiadas al Santuario de Arantzazu.

Temporada baja: sábados, domingos y festivos: 10:30 en Euskera – 12:30 en Castellano

Temporada alta: Todos los días: 10:30 y 15:30  en Euskera – 12:30 y 17:00  en Castellano

Para las visitas guiadas se recomienda reservar: 943 79 64 63 – 943 71 89 11 – infoturismo@debagoiena.eus

Conociendo el Santuario de Arantzazu

Hemos visitado Arantzazu infinidad de veces, ya que desde aquí partimos en muchas de nuestras rutas montañeras.  La última vez que visitamos Arantzazu fue un 31 de julio, festividad de San Ignacio. Este día en las campas de Urbia se celebra una romería, donde se acercan muchos montañeros y pastores.

El parking está repleto, dejamos a la familia a pie de la basílica y KxK intenta aparcar el coche. Al final consigue aparcar en el tercer nivel del parking cercano al restaurarte Zelai Zabal. ¡No se puede aparcar más lejos!

Nota: Las fotografías mostradas en el reportaje pertenecen a diferentes visitas realizadas.

Lo primero que llama la atención es el entorno en el que está situado Arantzazu. Rodeado de montañas y colgado sobre el precipicio de un profundo barranco.

El Santuario de Arantzazu está completamente integrado con la naturaleza. La fotografía está tomada desde la parte trasera del mismo.

Fachada del Santuario de Arantzazu

La fachada del santuario es espectacular llamando la atención en primera instancia las tres torres. Hay dos torres paralelas en la fachada lisa y una más alejada, la torre del campanario, de cuarenta y cuatro metros de altura. Estas torres están decoradas con enormes piedras calizas talladas en forma de punta de diamante que hacen alusión al espino donde apareció la figura de la virgen.

Detalles de la piedra tallada con forma de espino.

En la parte inferior de la fachada encontramos un friso con los catorce apóstoles de Oteiza, pero no fue nada fácil la realización de esta obra. En 1954 el obispo de San Sebastian, Juan Font Andreu, mandó paralizar las obras de los artistas Oteiza, Basterretxea y Lara. Desde Roma, reafirmaron la prohibición de estos proyectos. Oteiza ya estaba tallando las figuras del friso y, ante la prohibición, éstas permanecieron durante 14 años tiradas en la cuneta de Arantzazu. Como bien decía Oteiza, las obras permanecieron dormidas este tiempo.

¿Por qué catorce apostoles? Algunas de las geniales respuestas de Oteiza fueron ‘porque no me cabían más’, ‘son los de la trainera de Orio, la iglesia es una nave’, ‘todos somos apóstoles’.

Cada una de estas figuras tiene una altura de tres metros y pesa entre cuatro y cinco toneladas.

Cada apóstol tiene semblante diferente y se pueden sacar miles de interpretaciones.

En la parte alta de la fachada, Oteiza colocó una figura de La pasión.

Puertas del Santuario de Arantzazu

Eduardo Chillida fue el encargado de construir las cuatro puertas de acceso a la basílica. Chillida no sufrió ninguna prohibición y pudo terminar su obra para el día de la bendición. Las puertas de hierro fueron hechas con restos de chatarra y láminas de hierro que representan a la austeridad de los frailes franciscanos.

El industrial legazpiarra Patricio Echeverria, en una de sus visitas al santuario, encontró a Chillida ultimando la instalación de las puertas. Pero tenía ciertos problemas, ya que las puertas esculpidas por Chillida estaban un tanto reviradas. El propio Patricio Echeverria fue el que índico al artista como solucionar el problema momentáneamente. Las puertas fueron desmontadas y llevadas a la fábrica de Echeverria en Legazpi para solucionar definitivamente los pequeños problemas. Gracias a las puertas de Arantzazu, Chillida y Echeverria entablaron gran amistad y la gran mayoría delas siguientes obras de Chillida fueron esculpidas en Legazpi, el Valle del Hierro.

Interior del Santuario de Arantzazu

Una vez cruzadas las puertas de Chillida nos adentramos en el interior de la basílica. La iglesia tiene una forma de cruz latina de 1200 m². Lo primero que llama la atención es la sencillez interior, la falta de columnas y el ábside donde se encuentra el altar. Destaca también la iluminación del ábside, bien visible desde el interior de la básica. El resto del interior guarda cierta oscuridad.

En la parte alta del interior se encuentra el coro y en mitad del mismo, un gran órgano. Hay que destacar la perfecta sonoridad que tiene el interior de la basílica.

Carlos Pascual de Lara revivió el encargo de decorar el ábside, en 1955. Al igual que Oteiza, Lara recibió la prohibición de decorar el ábside, ya que incumplía los cánones establecidos por la iglesia. Tres años después Lara falleció cuando su obra aún estaba inacabada. En 1961 se convocó un concurso para terminar la obra y el ganador fue el pintor Lucio Muñoz.

El ábside tiene una superficie de 600 m² y en el centro del mismo se encuentra el camarín con la imagen de la Virgen de Arantzazu. La pared está tallada ofreciendo muchos detalles y simbolismos, haciendo referencia a la naturaleza y a la aparición de la virgen entre los espinos. Gracias a la apertura de un ventanal superior, todo el ábside está perfectamente iluminado.

A cada lado del ábside, en la parte alta, encontramos dos conjuntos de vidrieras que fueron diseñadas por el franciscano Fray Javier Álvarez de Eulate. Las vidrieras son de diseño abstracto y principalmente de color azul. Con la luz que entra por las vidrieras, la basílica se llena de espíritu místico.

En el centro del ábside se encuentra la figura de la virgen

En verano, si el hueco central está vacío es que se puede visitar el camarín y observar a la virgen de cerca. Para acceder al camarín hay que subir por unas escaleras que se encuentran a la derecha del altar.

 

Llama mucho la atención las pinturas que se encuentran en el camarín, alrededor de la virgen. Son ocho paneles con una longitud total de treinta metros y más de cuatro metros de altura. Son obra del pintor Xabier Agirre que durante 26 años fue franciscano y sacerdote. Sorprenden las pinturas de vivos colores, donde podemos encontrar retratadas personas desnudas.

Cripta del Santuario de Arantzazu

En la parte inferior del santuario se encuentra la cripta. Normalmente suele ser un lugar oscuro donde podemos encontrarnos los restos de algún miembro de la iglesia. La cripta de Arantzazu nada tiene que ver con otras criptas. Se supone que está ubicada en el lugar donde estuvo la capilla de la aparición de la Iglesia de Arantzazu.

El artista Nestor Basterretxea comenzó su obra en Arantzazu en 1952, pero también fue prohibida, al igual que las de Lara y Oteiza. Las paredes pintadas por el artista fueron borradas con pintura blanca.  Tuvieron que pasar nada más y nada menos que treinta años hasta que Basterretxea repintara las paredes de la cripta. Son dieciocho murales abstractos de vivos colores donde se narra la evolución de la mitología al cristianismo. Hay que decir que estos murales nada tienen que ver con las pinturas originales de los años 50.

Alguno de los dieciseis murales de Basterretxea en la cripta de Arantzazu

Creemos que hemos dado más de un motivo para que se encienda el interés del lector para visitar este magnífico santuario.

Otros planes cerca de Arantzazu

Podemos acompañar la visita a Arantzazu con planes interesantes como:

  • Cueva de Arrikutz
  • Subida a las campas de Urbia
  • Subida al coloso Aizkorri, el monte más alto de Guipuzkoa
  • Visitar el ojo de AItzulo y disfrutas de las espectaculares vistas desde Orkatzategi
  • Realizar el recorrido accesible de Gomiztegi

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